Texto original: Nikolai de Zica (obispo ortodoxo)
Versión en castellano: Bruno Moreno Ramos para
InfoCatólica
Bendice a mis enemigos, Señor. Yo también los bendigo y no los maldigo.
Mis enemigos me han llevado a tus brazos más que mis amigos.
Mis amigos me han atado a la tierra, mis enemigos han hecho que me
desprenda de ella y han destruido mis aspiraciones en este mundo.
Mis enemigos han hecho que sea un extranjero en los reinos de la tierra y que habite como forastero en este mundo.
Del mismo modo que un animal perseguido por los cazadores encuentra
un refugio más seguro que un animal despreocupado, yo, perseguido por
mis enemigos, encontré el santuario más seguro oculto bajo tu
tabernáculo, donde ni amigos ni enemigos pueden matar mi alma.
Bendice a mis enemigos, Señor. Yo también los bendigo y no los maldigo.