Ante la reglamentación del procedimiento sobre los casos de abortos no punibles (ANP) en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, percibimos una vez más que se avanza deliberadamente en limitar y eliminar el valor supremo de la vida e ignorar los derechos de los niños por nacer. Al hablar de una madre embarazada hablamos de 2 vidas; ambas deben ser preservadas y respetadas pues la vida es de un valor absoluto.
"Jesús llama a los pobres y sencillos pastores por medio de los ángeles para manifestarse a ellos. Llama a los sabios por medio de su misma ciencia. Y todos, movidos por la fuerza interna de su gracia, corren hacia él para adorarlo." (San Pío de Pietrelcina)
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martes, 11 de septiembre de 2012
Comunicado del Cardenal Bergoglio: Abortos no Punibles en la Ciudad de Buenos Aires
Fuente: AICA
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miércoles, 1 de agosto de 2012
Camboya: una Iglesia Mártir
Entrevista original al prefecto apostólico de Battambang por Where God Sweeps por María Lozano
Versión al castellano: Zenit
Versión al castellano: Zenit
Usted entró en el noviciado de la Compañía de Jesús a los 20 años en Madrid. ¿Por qué y cuándo fue el cambio a Camboya?
- Monseñor Enrique Figaredo Alvargonzález: Yo buscaba un
encuentro con Dios y lo tuve en mi noviciado, cuando
estaba estudiando filosofía. Pero cuando acabé la carrera económica, mi
razonamiento era que quería poner los rostros a esos números que había
estudiado, así que le dije a mi provincial que quería ser
voluntario para refugiados y aprender de esas personas. Pensé que los
refugiados eran los que me iban a enseñar cómo es ese Jesús, ese Cristo
sufriente. Estaba preparado para cualquier cosa y de repente me llegó
una carta de Bangkok, del Servicio Jesuita para los Refugiados: “Te
esperamos aquí el 1 de septiembre”. Esa carta llegó en mayo, todavía no
había hecho los exámenes de fines de carrera y bueno, me puso muy
nervioso…
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jueves, 1 de marzo de 2007
El Genocidio de La Vendée
El lector sin dudas recuerda que el 14 de julio de 1789 es señalado como el inicio de la Revolución Francesa, acontecimiento que modificó el curso de la historia de la Humanidad y que incluso marca el inicio de la llamada “Edad Contemporánea”.
No es casual, también sin dudas, la escasa difusión que alcanzó el genocidio perpetrado por los revolucionarios en La Vendée, que sirvió incluso como verdadero “globo de ensayo” para los métodos que el nazismo aplicaría un siglo y medio después.
Habían pasado cuatro años desde el estallido revolucionario. Corría el 4 de marzo de 1793; el campesinado del oeste francés (liderado entre otros por J.Cathelineau, G.Bourdic y J.Stofflet), con el apoyo de un sector de la nobleza promonárquica, inició un movimiento contrarrevolucionario, motivado fundamentalmente por las fuertes presiones del gobierno jacobino sobre la Iglesia Católica.
La región de Cholet fue la primera en sublevarse; en número de aproximadamente 30 mil, los rebeldes lograron ocupar Saumur y Angers y difundir sus ideas incluso a las distantes Lyon y Marsella. Bajo el lema Dieu et le Roy, debieron enfrentarse al ejército de la revolución en la propia Cholet, en Le Mans y Savenay.

Las masacres para con los milicianos y la población civil fueron dantescas. Gran parte de la documentación al respecto fue destruida por los propios perpetradores de la masacre; sin embargo, conservado por muchas familias, parte de ese material vio la luz hacia mediados del siglo XX. Según información rescatada, se instituyó como plan la destrucción sistematizada de 10 mil hogares civiles, además de arrasar con la producción agropecuaria de la zona. El objetivo era el exterminio por el hambre de todo aquel sobreviviente en la región. En palabras del jefe del operativo, el General Carrier: «No nos hablen de humanidad hacia estas fieras de La Vendée: todas serán exterminadas. No hay que dejar vivo a un solo rebelde». De acuerdo al informe final escrito por carta del General Westermann, «¡La Vendée ya no existe, ciudadanos republicanos! Ha muerto bajo nuestra libre espada, con sus mujeres y niños. Acabo de enterrar a un pueblo entero en las ciénagas y los bosques de Savenay. Ejecutando las órdenes que me habéis dado, he aplastado a los niños bajo los cascos de los caballos y masacrado a las mujeres, que así no parirán más bandoleros. No tengo que lamentar un solo prisionero. Los he exterminado a todos.»
Se discute aún hoy cuantos fueron los muertos de esa población que no aceptaba la “Declaración de los Derechos del Hombre.” Los cálculos, por cierto aproximados, involucran unas 120 mil personas, cerca del 15% del total de habitantes de la Francia del siglo XVIII. A título comparativo y en escalas, resultó más sangrienta para la nación francesa que la propia Primera Guerra Mundial.
Por otra parte, dado el número aterrador de víctimas, fue necesario discutir el modus operandi. Dado que el consumo de balas necesario para la masacre implicaba una alta carga para el erario público, se propuso el uso de sables y bayonetas, pero se estimó que perderían filo por el desgaste. Otra opción era el envenenamiento de las aguas, pero se temía que el alcance del mismo comprometiera otros territorios.
Las propuestas aceptadas finalmente fueron la del General Turreau:
- abarrotar lanchones con prisioneros atados en grupos hasta verlos hundirse en el Loira, para después, por supuesto, recuperar las barcas
- la de encerrar víctimas en las iglesias para demolerlas a cañonazos
- la idea sugerida por Saint–Just: utilizar hornos, donde se aprovecharía la grasa de los cadáveres... previo despellejamiento para permitir el uso de la piel en la confección de botas y guantes (cabe destacar que el Museo de Historia Natural de Nantes aún se conserva una piel curtida de ese entonces). Probablemente, el nombre de colonnes infernales que adoptaron las tropas de Turreau no fue fortuito...
La Revolución Francesa fue pues, como describíamos más arriba, una buena maestra del nazismo. No en vano San Juan en su Apocalipsis relata, durante el soplido de la Quinta Trompeta, el surgimiento de las langostas infernales que acosarían a la humanidad durante cinco meses (según muchos exegetas, forma simbólica de expresar 5 x 30 = 150 años... tiempo exacto transcurrido entre 1789, año de la Revolución Francesa –pionera del nazismo– y 1939, año en que estalló la Segunda Guerra Mundial –primer intento del nazismo en dominar a la Humanidad hecha a imagen y semejanza de Dios–).
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