Autor: Padre Leonardo Castellani (fragmento de "Sentencias y Aforismos Políticos", 1981)
144. La actitud de digerir la injusticia resulta la mejor venganza. En efecto, ¿qué se propone el odio? El odio se propone —o busca inconscientemente, pues hay odios inconscientes—, esencial-mente, destruir. ¿Qué mejor venganza que ofrecerle el resultado contrario, el ensanchamiento del alma urania, la purificación y mejora de la vitalidad interna? Pero, ¿dónde está la alquimia que convierta ese veneno en medicina y alimento?
"Jesús llama a los pobres y sencillos pastores por medio de los ángeles para manifestarse a ellos. Llama a los sabios por medio de su misma ciencia. Y todos, movidos por la fuerza interna de su gracia, corren hacia él para adorarlo." (San Pío de Pietrelcina)
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domingo, 9 de marzo de 2014
Injusticia y Cristianismo
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miércoles, 1 de enero de 2014
Santa María, Madre de Dios
1ro de Enero
Santa María, Madre de Dios
"Cualquier acción política sana entre nosotros deberá colocar a su cabeza a la Madre de Dios, vencedora de todas las herejías y exorcista de los demonios todos" (Padre Castellani)
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viernes, 15 de noviembre de 2013
Aniversario del Natalicio del Padre Castellani
Padre Leonardo Castellani
Sacerdote jesuita
("El profeta de la Argentina")
16 de noviembre de 1899 - 15 de marzo de 1981
El cicutal
Don Agapito Puentes vio una plantita de Cicuta al lado de su maizal, y
díjole: -No te doy un azadonazo porque tenés florecitas blancas... y por no ir
a traer la azada.
Otro día vio un Cardo y no lo cortó, porque tenía una flor azul, y para que
comiesen las semillas las Cabecitas Negras. Medio poeta el viejo, cariñoso con
las flores y los pájaros. Por un cardo y una cicuta no se va a hundir la
tierra.
Pasaron los dos meses en que el pobre estuvo en cama con reuma, y cuando se
levantó se arrancaba los pelos; había un cicutal tupido hasta la puerta de su
rancho todo salpicado de cardos, de no arrancarse ni con arado; y su maíz, tan
lindo y pujante, había desaparecido casi. Entonces sí que había florecitas
blancas.
-¡Hay que desarraigar el mal aunque sea lindo, y cuanto más lindo sea, más
pronto hay que dar la azadonada! -dijo el viejo-. Velay, a mi edad, ya debía
haberlo sabido.
(De su obra "Cámperas")
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domingo, 22 de septiembre de 2013
"¿Una Gran Nación?"
Fuente: "Las Parábolas de Jesucristo" (Padre Leonardo Castellani, 1959), acerca de la perícopa de Mateo 11,16-17 ("¿Con quién puedo comparar a esta
generación? Se parece a esos muchachos que, sentados en la plaza,
gritan a los otros: «¡Les tocamos la flauta, y
ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!»")
Una aristocracia que se corrompe es siempre igual: concentra
sus afanes en el dinero, para arrapiñar el cual necesita el poder; ya sea que
sepa trabajar, como una partedel barrio Norte, ya sea que no sepa, como otra
parte. Pero todos son bichos para la política; y que gobierne una potencia
extranjera, romanos o helenos o sirios, Seleuco, Antíoco o Pilatos, no les
importa, Es gente cultivada, porque tiene tiempo de leer, de ir al teatro o de
oír música; pero superficial, "como cañas sacudidas por todo viento" de doctrina; gente del "último dernier cri" (como decía uno de ellos) de la literatura, la filosofía y la
política: que se atiborran de literatura francesa, y ahora yanqui...
quiero decir, helénica y romana.
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viernes, 1 de marzo de 2013
Satanás nos Explica la Redención
Fuente: Fragmento de "Cartas de un Demonio a Otro", del Padre Leonardo Castellani
Maestro Mandinga a Juancho Mengue
Querido sobrino y sujeto:
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viernes, 1 de febrero de 2013
La Inflación...
Fuente: "Sentencias y Aforismos Políticos: Aportes al Diálogo Político" (padre Leonardo Castellani, edición del grupo Patria Grande, Buenos Aires, 1981)
1. La inflación es inmoral. Es el gran recurso político de los Estados modernos. Un presupuesto deficitario trae automáticamente la inflación, si se recurre a la emisión sin respaldo. Para curar eso no hay más remedio que un acrece del impuesto o una guerra de rapiña.
1. La inflación es inmoral. Es el gran recurso político de los Estados modernos. Un presupuesto deficitario trae automáticamente la inflación, si se recurre a la emisión sin respaldo. Para curar eso no hay más remedio que un acrece del impuesto o una guerra de rapiña.
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jueves, 6 de diciembre de 2012
Sentencias y Aforismo Políticos (Padre Castellani)
Fuente: "Sentencias y aforismos políticos. Aportes al diálogo político" (Padre L. Castellani, 1981).
18. A la Argentina, si algo la salva, será la religión y no la política. De acuerdo; pero eso no quita que la política no sea una actividad noble y necesaria. Los antiguos la llamaban el arte de las artes; y el viejo Aristóteles dijo que era la ciencia más importante después de la metafísica; y, a veces, antes.
19. Santo Tomás, después de explicar por qué Aristóteles dijo que era la ciencia más alta, va luego, y en la Ética dice que la política era la ciencia más importante; después dijo el Tomás por su cuenta, que era la obra de misericordia más grande, pues si uno da una limosna o sepulta a un muerto, hace un bien a un individuo o a uno que ya ni siquiera es individuo; pero el buen gobernante descubre, explica y efectúa el bien común, que es el bien de todos; por lo menos, de muchos.
20. Claro que estos antiguos entendían la política como una ciencia y el arte del bien común; pero a nosotros ya nos han enseñado en las clases de educación democrática, que la política consiste en apoderarse del gobierno, por las buenas o por las malas, a tuertas o derechas, crear ministerios con muchas subsecretarías, dar puestos lucrativos a los compinches, pronunciar discursos bombásticos, dividir el tiempo en que van a gobernar (sin decir cuánto van a durar ellos), en dar palos a diestro y siniestro, inventar impuestos; e ir armando una maquinaria electoral que gane seguro con fraude o sin fraude (mejor con fraude), no dar elecciones libres; sin olvidar hacerse un buen bodigo en bancos de Suiza, para un caso de vejez, invalidez, enfermedad o que los saquen a patadas.
21. "La política primero" no quiere decir que la política esté por encima de todo, religión incluso; sino que, en ciertos adjuntos, llega a ser lo primero, no en la dignidad, sino en el tiempo.
22. En la Argentina si no se resuelve primero el problema político, no se puede resolver ninguno de los otros, aunque sean en sí superiores o principales. Sean económicos o financieros, religiosos, artísticos, o el sempiterno problema de la educación.
18. A la Argentina, si algo la salva, será la religión y no la política. De acuerdo; pero eso no quita que la política no sea una actividad noble y necesaria. Los antiguos la llamaban el arte de las artes; y el viejo Aristóteles dijo que era la ciencia más importante después de la metafísica; y, a veces, antes.
19. Santo Tomás, después de explicar por qué Aristóteles dijo que era la ciencia más alta, va luego, y en la Ética dice que la política era la ciencia más importante; después dijo el Tomás por su cuenta, que era la obra de misericordia más grande, pues si uno da una limosna o sepulta a un muerto, hace un bien a un individuo o a uno que ya ni siquiera es individuo; pero el buen gobernante descubre, explica y efectúa el bien común, que es el bien de todos; por lo menos, de muchos.
20. Claro que estos antiguos entendían la política como una ciencia y el arte del bien común; pero a nosotros ya nos han enseñado en las clases de educación democrática, que la política consiste en apoderarse del gobierno, por las buenas o por las malas, a tuertas o derechas, crear ministerios con muchas subsecretarías, dar puestos lucrativos a los compinches, pronunciar discursos bombásticos, dividir el tiempo en que van a gobernar (sin decir cuánto van a durar ellos), en dar palos a diestro y siniestro, inventar impuestos; e ir armando una maquinaria electoral que gane seguro con fraude o sin fraude (mejor con fraude), no dar elecciones libres; sin olvidar hacerse un buen bodigo en bancos de Suiza, para un caso de vejez, invalidez, enfermedad o que los saquen a patadas.
21. "La política primero" no quiere decir que la política esté por encima de todo, religión incluso; sino que, en ciertos adjuntos, llega a ser lo primero, no en la dignidad, sino en el tiempo.
22. En la Argentina si no se resuelve primero el problema político, no se puede resolver ninguno de los otros, aunque sean en sí superiores o principales. Sean económicos o financieros, religiosos, artísticos, o el sempiterno problema de la educación.
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viernes, 16 de noviembre de 2012
Aniversario del Natalicio del Padre Castellani
Padre Leonardo Castellani
(Reconquista, 16/11/1899 - Buenos Aires, 15/03/1981)
Escritor, periodista, argentino, nacionalista, católico, sacerdote
Una vez atraparon a un monje que venía huyendo a toda furia mirando hacia atrás.
-¡Párese! ¡Párese, don! ¡Adónde va!
El anacoreta estaba que no lo sujetaban ni a pial doble.
-¿Qué le pasa? ¿Quién lo corre?
-¿Lo persigue alguna fiera?
-Peor -dijo el ermitaño.
-¿Lo persigue la viuda? (*)
-Peor.
-¿Lo persigue la muerte?
El anacoreta dio un grito:
-¡Algo peor que la demencia! -y siguió huyendo.
Venía atrás al galope un necio con poder.
("Camperas", fábulas escritas por Castellani bajo el pseudónimo Jerónimo del Rey)
(*) La "viuda" es un alma en pena en el folklore argentino.
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jueves, 1 de noviembre de 2012
Oración por Nosotros, los Vencidos
Autor: Padre Leonardo Castellani ("El Libro de las Oraciones", 1978)
Dios,
que recibes hasta la derrota,
cuando
ha luchado tanto el derrotado
que de
su sangre la postrera gota
quedó
sobre el costado traspasado.
Dios,
que no despreciaste ni el desastre
cuando
ha luchado un poco el desastrado
pero la
ola, el viento, el rumbo, el lastre
y los
astros no estaban de su lado.
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jueves, 25 de octubre de 2012
¿Santo Tomás de Aquino era Correntino?
Texto original: "Anteprólogo" del padre Leonardo Castellani a su versión en castellano de la Suma Teológica (Club de Lectores, Buenos Aires, 1944)
Viajando por nuestro país nombré una vez
a Tomás de Aquino; y un compañero de tren me preguntó con toda seriedad si ese
Aquino era de Corrientes. Porque, en efecto, Aquino es apellido correntino.
Se podía responder que no con una
sonrisa. Pero también se puede responder con más profundidad aunque con menos
sencillez: "Sí señor, Tomás de Aquino es de Corrientes. No está en las
listas del Senador Vidal. Pero fue uno de los maestros de San Martín y del
Sargento Cabral."
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jueves, 21 de abril de 2011
martes, 15 de marzo de 2011
Leonardo Castellani (1899 - 1981)
A 30 años de su muerte, este 15 de marzo homenajeamos al profeta de la Argentina
lunes, 1 de febrero de 2010
Hacer Verdad
El coraje actualmente en la Argentina se llama Paciencia, con una gran dosis de Decisión; el mal es profundo… La situación actual de confusión mental y cretinización colectivoprogresiva nos ha sido dada, no la hemos hecho nosotros; no podemos cambiar de golpe el juego tramposo, pero podemos cada uno en su lugar hacer Verdad, dar verdad es la mayor bondad, “la caridad de la Verdad”, dice San Pablo…
¿Cómo se hace Verdad? solamente con Vida, esa es la materia prima. ¿Cómo se hace Vida? Dios nos ha dado un cachito, no podemos aumentarlo ni disminuirlo, podemos bien gastarlo.
Aquí no se podrá hacer nada si no se resuelve antes el problema político, no se puede resolver ningún otro problema antes que el problema político; el cual ha llegado a punto crítico por la desintegración del sistema liberal, que nunca nos sirvió y ahora se ha convertido en una pudrición y en una payasada. El pueblo no cree ya más en todo eso.
La solución práctica consiste en alcanzar de hecho que haya en una Nación el máximo de Autoridad con el máximo de libertad; pues como dijo Heráclito el Oscuro, “la oposición es la madre de todas las cosas, y todas las cosas buenas consisten en el equilibrio de dos contrarios”; equilibrio del que tenemos ejemplo y herencia, pues reinó en la Madre Patria desde el siglo XIII al siglo XVI y en general en toda Europa con la Monarquía Cristiana, hoy liquidada; aunque quizá no definitivamente. El Liberalismo la liquidó; pero el liberalismo está siendo liquidado actualmente y a grandes pasos.
Y ha llegado el momento en que una de las dos Argentinas elimine a la otra, como dijo San Martín… Eliminar ¿cómo? ¿Matando a todos los liberales? No es ese nuestro sistema, es el sistema de ellos. El sistema nuestro es hacer Verdad.
El liberalismo del siglo pasado enarboló la bandera de la libertad y arruinó las libertades, que son la única verdadera Libertad que existe; pues existe también una falsa libertad, que es la fomentada por el liberalismo; la cual es a la verdadera Libertad lo que la demagogia y el democratismo es a la democracia; el filosofismo a la filosofía; la sofística a la sofía y la superstición y la herejía a la Religión. Es decir, es peor que ignorancia, es peor que mentira, es confusión.
La palabra “libertad” es una palabra ambigua, pues si no se le añade el “para que”, es una palabra sin contenido… La Libertad del nacionalista, con una fórmula acuñada en América Latina es: “libertad para todo y para todos menos para el mal y los malhechores”… el mayor mal que existe en el mundo es la libertad en manos de los malhechores; y esa, la ha traído al mundo actual el liberalismo.
Mejor es no creer en nada, ni en Cristo ni en Sarmiento, que creer a la vez en Cristo y en Sarmiento. Lo primero da un ateo; lo segundo un católico mistongo.
Padre Leonardo Castellani, S.J.
“Esencia del Liberalismo”, Buenos Aires, 1971
¿Cómo se hace Verdad? solamente con Vida, esa es la materia prima. ¿Cómo se hace Vida? Dios nos ha dado un cachito, no podemos aumentarlo ni disminuirlo, podemos bien gastarlo.
Aquí no se podrá hacer nada si no se resuelve antes el problema político, no se puede resolver ningún otro problema antes que el problema político; el cual ha llegado a punto crítico por la desintegración del sistema liberal, que nunca nos sirvió y ahora se ha convertido en una pudrición y en una payasada. El pueblo no cree ya más en todo eso.
La solución práctica consiste en alcanzar de hecho que haya en una Nación el máximo de Autoridad con el máximo de libertad; pues como dijo Heráclito el Oscuro, “la oposición es la madre de todas las cosas, y todas las cosas buenas consisten en el equilibrio de dos contrarios”; equilibrio del que tenemos ejemplo y herencia, pues reinó en la Madre Patria desde el siglo XIII al siglo XVI y en general en toda Europa con la Monarquía Cristiana, hoy liquidada; aunque quizá no definitivamente. El Liberalismo la liquidó; pero el liberalismo está siendo liquidado actualmente y a grandes pasos.
Y ha llegado el momento en que una de las dos Argentinas elimine a la otra, como dijo San Martín… Eliminar ¿cómo? ¿Matando a todos los liberales? No es ese nuestro sistema, es el sistema de ellos. El sistema nuestro es hacer Verdad.
El liberalismo del siglo pasado enarboló la bandera de la libertad y arruinó las libertades, que son la única verdadera Libertad que existe; pues existe también una falsa libertad, que es la fomentada por el liberalismo; la cual es a la verdadera Libertad lo que la demagogia y el democratismo es a la democracia; el filosofismo a la filosofía; la sofística a la sofía y la superstición y la herejía a la Religión. Es decir, es peor que ignorancia, es peor que mentira, es confusión.
La palabra “libertad” es una palabra ambigua, pues si no se le añade el “para que”, es una palabra sin contenido… La Libertad del nacionalista, con una fórmula acuñada en América Latina es: “libertad para todo y para todos menos para el mal y los malhechores”… el mayor mal que existe en el mundo es la libertad en manos de los malhechores; y esa, la ha traído al mundo actual el liberalismo.
Mejor es no creer en nada, ni en Cristo ni en Sarmiento, que creer a la vez en Cristo y en Sarmiento. Lo primero da un ateo; lo segundo un católico mistongo.
Padre Leonardo Castellani, S.J.
“Esencia del Liberalismo”, Buenos Aires, 1971
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viernes, 1 de enero de 2010
La Cultura no es un Lujo
La cultura no es un lujo ni un divertimento; ella es necesaria, es el tajamar contra la barbarie, siempre latente en el hombre. La Religión necesita de la cultura verdadera; la Religión Católica es una “Religión Cultural”, no primitiva; por eso ella conservó la cultura antigua durante el bajo Imperio y los Siglos de Hierro amenazada. Hombres religiosos se hacían monjes para copiar manuscritos, no sólo de Cicerón y Virgilio, pero ¡de Petronio!
San Benito, padre de los monjes de Occidente, inventó una Orden y una Regla admirables: vio que era necesario algunos hombres se dedicasen al estudio, y otros trabajasen manualmente para mantenerlos; y otros a la tarea intermedia de copiar y conservar el depósito de la antigua cultura, amenazado por los bárbaros del Norte; cubriendo así los tres puntos vitales de la civilización europea; y al mismo tiempo cantasen todos juntos el oficio divino, y enseñasen la agricultura a los belicosos bárbaros –y toda cultura, junto con los Cuatro Evangelios (...)
Los profetas son, en última instancia, los que mantienen (o mantenían) sana la cultura; pues toda gran arte y gran filosofía tiene una raíz religiosa. Suprimen a los profetas, se pudre la cultura. Hay que ver la estofa de los profetas que ahora nos imparten cultura a mares desde los diarios, las revistas, la radio, la televisión, las novelas, las poesías –y las cátedras. Hay que verlos, pero un rato no más, para conocerlos. Nadie puede abrevarse allí asiduamente, y sobrevivir. Toda la “cultura” argentina está falsificada e intoxicada. Los veramente cultos están relegados; y aun hostigados, si tienen dones proféticos”.
Padre Leonardo Castellani (1899-1981)
-Fragmento de su obra "El Apokalypsis de San Juan", en relación con la visión de las 7 Copas-
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sábado, 29 de agosto de 2009
Apóstoles y Caballeros
Es, pues, cierto que hay hoy día un número creciente de hombres decididos a enseñar a sus hermanos que no hay Dios, que no hay otra vida, y que lo único por lo que se debe bregar, es para conseguir una sociedad próspera y feliz en este mundo. "El cielo se lo dejamos a los ángeles y a los gorriones" —blasfemaba Heine—. Todo lo que impida fabricar un Edén en la tierra y un Rascacielos que efectivamente llegue hasta el cielo, debe ser combatido con la máxima fuerza y por todos los medios —según estos hombres. Los que desde cualquier modo atajen o estorben la creación de esa Sociedad Terrena Perfecta y Feliz deben ser eliminados a cualquier costo. Todas las inmensas fuerzas del Dinero, la Política y la Técnica Moderna deben ser puestas al servicio de esta gran empresa de la Humanidad, que un gran político francés, Viviani, definió con el tropo bien apropiado de "apagar las estrellas". Estos hombres no son solamente los herejes; ni tampoco son ellos todos los judíos y todos los herejes; aunque es cierto que a esa trenza de tres se pueden reducir como a su origen todos los que hoy día están ocupados —¡y con qué febril eficiencia a veces!— en ese trabajito de pura cepa demoníaca.
¿Cómo pueden prédicas de tal sulfurosa olfación obtener audiencia? Muy fácilmente. Primero, porque debido al género de educación que recibe la mayoría de la gente de este santo país, las nuevas generaciones crecen en una increíble ignorancia y más todavía en una terrible confusión religiosa, que les convierte a Dios y a su Hijo Divino en unas cosas más bien lejanas y extranjeras, a las cuales ciertamente no hay por qué irritar por las dudas —no sea el diablo que de veras sean así como los curas dicen— pero que en definitiva no sabemos, y si las supiéramos, no te sacan de ningún apuro. Por otro lado las cosas de esta vida apuran, y el mundo aparece bien real, bien existente, y bien sólido y magnífico para el que tiene plata, y el que no la tiene se muere de hambre como dos y dos son cuatro, como he visto días pasados en el cine. Y la prueba es que los frailes mismos —que son los que dicen que se puede vivir sin plata— tienen unos conventos regios, como he visto también en el cine. Esto no todos lo dicen así, pero está implicado en esta común conducta de carrera furiosa a la plata de que todo el ambiente nuestro nos brinda tantos ejemplos; ¡y qué altos ejemplos de tanto en tanto! Esta conducta general y por lo mismo contagiosa, a menos no estar contrarrestada por los más sólidos principios, implica con respecto al prójimo el siguiente apotegma: Cada cual mire por sigo y al más débil, contra un poste. Y como los débiles son los más en la humanidad, he aquí que una minoría más astuta, activa y enérgica, usando tal filosofía llega a apoderarse de los medios de producción y de los resortes del poder de una manera enorme, y llega a tener en sus manos, como ha dicho el papa Pío XI, junto con enormes caudales, un poder ingente de explotación de las masas humanas, poder tanto más terrible cuanto más incontrolado, oculto, invisible: un poder tentacular invisible, que de hecho es mayor a veces —dice el papa— que el poder político de los gobernantes visibles, como nuestro presidente, poder con el que pueden, por ejemplo, enviar a una nación medio a ciegas a una guerra. Esa minoría no puede desear la gloria del nombre de Dios; Dios es la única arma que tiene contra ella el inmenso ejército del Desheredado. Esa minoría no puede ser muy amiga de Dios; y de hecho, en forma más o menos explícita y formal, es enemiga de Dios.
No es extraño que al otro extremo de este fenómeno del dominio del demonio Plutón en el mundo moderno, exista otra pequeña banda de hombres muy listos, cabezas claras, violentos, entusiastas, luchadores, enérgicos, que tienen como ideal supremo y fortísimo, que vibra en ellos con una vibración casi religiosa, la destrucción de tan horrible estado de cosas, la liberación de las masas humanas de esta fuerza inhumana e implacable que es la Moneda, la destrucción del actual orden social, que les aparece como algo infernal, odioso, insoportable. Estos hombres saben lo que es el Odio y saben de su embriagadora sed de destruir. Quieren hacer una nueva sociedad, un nuevo mundo, un Nuevo Hombre y, para eso, destruir hasta las raíces el actual, que les parece —en una especie de visión maniquea— radicalmente inficionado por las esencias del Mal, infinitamente odiable. Y entre esas raíces y esos sostenes del orden actual topan la religión, la Iglesia, el Cristianismo, Jesús de Nazaret que dijo que Él era Dios... El paso es perfectamente lógico. “La Religión es el Opio del Pueblo”, dice Marx. “Dios es la Humanidad hacia una Súper-Humanidad”, dice Bernard Shaw. “Dios ha muerto”, dice Nietzsche. “¡Muera Dios!”, dice Lenin.
¿Cómo pueden prédicas de tal sulfurosa olfación obtener audiencia? Muy fácilmente. Primero, porque debido al género de educación que recibe la mayoría de la gente de este santo país, las nuevas generaciones crecen en una increíble ignorancia y más todavía en una terrible confusión religiosa, que les convierte a Dios y a su Hijo Divino en unas cosas más bien lejanas y extranjeras, a las cuales ciertamente no hay por qué irritar por las dudas —no sea el diablo que de veras sean así como los curas dicen— pero que en definitiva no sabemos, y si las supiéramos, no te sacan de ningún apuro. Por otro lado las cosas de esta vida apuran, y el mundo aparece bien real, bien existente, y bien sólido y magnífico para el que tiene plata, y el que no la tiene se muere de hambre como dos y dos son cuatro, como he visto días pasados en el cine. Y la prueba es que los frailes mismos —que son los que dicen que se puede vivir sin plata— tienen unos conventos regios, como he visto también en el cine. Esto no todos lo dicen así, pero está implicado en esta común conducta de carrera furiosa a la plata de que todo el ambiente nuestro nos brinda tantos ejemplos; ¡y qué altos ejemplos de tanto en tanto! Esta conducta general y por lo mismo contagiosa, a menos no estar contrarrestada por los más sólidos principios, implica con respecto al prójimo el siguiente apotegma: Cada cual mire por sigo y al más débil, contra un poste. Y como los débiles son los más en la humanidad, he aquí que una minoría más astuta, activa y enérgica, usando tal filosofía llega a apoderarse de los medios de producción y de los resortes del poder de una manera enorme, y llega a tener en sus manos, como ha dicho el papa Pío XI, junto con enormes caudales, un poder ingente de explotación de las masas humanas, poder tanto más terrible cuanto más incontrolado, oculto, invisible: un poder tentacular invisible, que de hecho es mayor a veces —dice el papa— que el poder político de los gobernantes visibles, como nuestro presidente, poder con el que pueden, por ejemplo, enviar a una nación medio a ciegas a una guerra. Esa minoría no puede desear la gloria del nombre de Dios; Dios es la única arma que tiene contra ella el inmenso ejército del Desheredado. Esa minoría no puede ser muy amiga de Dios; y de hecho, en forma más o menos explícita y formal, es enemiga de Dios.
No es extraño que al otro extremo de este fenómeno del dominio del demonio Plutón en el mundo moderno, exista otra pequeña banda de hombres muy listos, cabezas claras, violentos, entusiastas, luchadores, enérgicos, que tienen como ideal supremo y fortísimo, que vibra en ellos con una vibración casi religiosa, la destrucción de tan horrible estado de cosas, la liberación de las masas humanas de esta fuerza inhumana e implacable que es la Moneda, la destrucción del actual orden social, que les aparece como algo infernal, odioso, insoportable. Estos hombres saben lo que es el Odio y saben de su embriagadora sed de destruir. Quieren hacer una nueva sociedad, un nuevo mundo, un Nuevo Hombre y, para eso, destruir hasta las raíces el actual, que les parece —en una especie de visión maniquea— radicalmente inficionado por las esencias del Mal, infinitamente odiable. Y entre esas raíces y esos sostenes del orden actual topan la religión, la Iglesia, el Cristianismo, Jesús de Nazaret que dijo que Él era Dios... El paso es perfectamente lógico. “La Religión es el Opio del Pueblo”, dice Marx. “Dios es la Humanidad hacia una Súper-Humanidad”, dice Bernard Shaw. “Dios ha muerto”, dice Nietzsche. “¡Muera Dios!”, dice Lenin.
Más hondo que estas dos bandas de capitalistas y comunistas, existe una más horrible y secreta; pero esa yo ya no la conozco, por suerte. Ha hablado de ella misteriosamente monseñor D'Herbigny en un trabajo filosófico sobre la persecución a la Iglesia en el mundo moderno. En un informe presentado al Vaticano sobre la persecución religiosa de los Sin-Dios en Rusia y Méjico, este ilustre prelado y sabio francés decía: “Imaginemos un hombre de empresa y de presa, como ese mister Heythorp, tan maravillosamente pintado por Galworsthy en su novela A stoic, dotado de las viejas cualidades de audacia, decisión, tenacidad y brío del pirata anglosajón trasladadas al mundo de las finanzas, con la aventurería del explorador aliada a la precisión del matemático, como hay tantos en el mundo moderno; imaginemos a uno o muchos de estos hombres fríos y poderosos, posesionados por una violenta pasión contra el catolicismo, por una razón o por otra; o por haber sido educados así, o por haber topado contra la religión en algunas de sus magnas empresas de lucro y logrería. Hombres así aislados o unidos, dentro de la Masonería o fuera de ella, constituyen un poder persecutorio, tanto más temible cuanto menos visible, y explican muchos fenómenos sociológicos contemporáneos, porque se convierten como en el alma y en los jefes de los movimientos anticristianos más o menos informes o instintivos. Un hombre así fue el barón de Rotschildd, el que pagó la Vida de Jesús del apóstata Renán. Otro fue Calmann-Lévy, el que financió toda la obra venenosa de Anatole France. Otros fueron los banqueros Morgan, que suministraron a Lenin los fondos necesarios para la revolución de Octubre”. Hasta aquí monseñor D'Herbigny. Contra estas demoníacas fuerzas ocultas, la Iglesia tiene primero de todo dos armas, que son los brazos levantados al cielo de la oración, y los brazos en cruz de los mártires, los brazos del padre Pró que cae acribillado de balas con la sonrisa en los labios; y después, todo el arsenal de las virtudes cristianas, de la palabra de Dios que es espada bífida, y también de la inteligencia y el pensamiento, sobre todo en los que gobiernan, porque Cristo Nuestro Señor nos ha mandado ser simples, pero nos ha prohibido ser sonsos, al menos los que gobiernan. Y en su vida nos dejó grande e inestimable ejemplo, que no debe ser suprimido del evangelio, del uso que se ha de hacer de la ira y la indignación —que son pasiones humanas ciertamente refrenables, pero no suprimibles—, cuando se levantó como un león y como un nuevo Moisés contra los que deshonraban e injuriaban directamente a Dios con sus palabras y acciones, haciendo una demostración violenta contra ellos que le puso en peligro, y más tarde de hecho le costó la vida. Porque A Dios rogando y con el mazo dando es también un refrán cristiano.
Nuestra intención dice: "Rogar por la conversión de los que injurian a Dios", y reflexionando sobre ella hemos llegado a un punto que parece más cerca de la inquisición que de la conversión. No es así sin embargo, Es que los que han llegado a cierta clase de pecados no se convierten con cualquier clase de sermones, ni siquiera con cualquier clase de oraciones. Por eso arriba hemos nombrado el martirio. No obra en ellos el sermón de palabra sino solamente el sermón de obra. Cristo sabía perfectamente, cuando arrojó a los mercaderes del templo, que con su látigo Él no iba a derrotar a los soldados de Caifás ni a la legión de Pilatos; pero sabía también que era parte de su misión hacer aquel gesto de indignación en defensa de la honra de su Padre y después sostener con su vida la autoridad de aquel gesto. Y eso es lo que hacían los mártires cuando volteaban un ídolo y después se dejaban atar para las fieras. No hay Cruzada verdadera sin la opción del Martirio; y éste es un pensamiento absolutamente necesario para hoy, en que varios movimientos de espada se adjudican el nombre de Cruzada. San Pedro tenía espada y le cortó la oreja a Malco; pero después fue y negó a Cristo, a pesar de sus buenas intenciones, solamente porque, teniendo en efecto alma de Cruzado, no había en su alma preparación de mártir. Se había dormido durante la Oración.
Roguemos, pues, porque Dios vuelva a unir en un haz esas dos grandes creaciones de la Iglesia, hoy desunidas por el liberalismo: el espíritu de Caballería y el espíritu de Apostolado. Los católicos liberales dicen: “transijan, transijan, transijan; al fin y al cabo estos masones que gobiernan nos dejan predicar, y eso es lo principal, porque predicando nosotros se convertirán todos, incluso esos mismos masones”. Creen que es posible el Apostolado sin la Caballería, que es como decir la Gracia sin la Natura. En cambio, el católico totalitario cree todo lo contrario: “Usted dice que no hay Dios y yo digo que hay Dios. ¿Cómo lo prueba? Lo pruebo estando dispuesto a morir por esta creencia. Pero le prevengo que si usted, confiado en eso, vino a matarme, yo la voy a pegar un tiro primero, porque una cosa es ser santo y otra cosa es ser sonso, y morir por morir, es mejor vivir.”
Cada uno tiene una parte de la verdad cristiana. Roguemos porque se encuentren esas dos hermanas, y veremos entonces maravillas en la tierra.
Padre Leonardo Castellani †
"Seis ensayos y Tres Cartas", Ediciones Dictio, Buenos Aires, 1973
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martes, 1 de enero de 2008
El Credo del Incrédulo
Sin dudas, el padre Castellani ha sido uno de los sacerdotes más destacados del siglo XX en América Latina. Acaso su fina ironía y su extraordinaria capacidad literaria le han permitido propagar la Verdad en numerosas almas.
En tiempos como los nuestros, cuando el Santo Padre Benedicto XVI ha encendido la alarma acerca de la dictadura del relativismo y de la falta de sentido de la vida humana, es interesante que recordemos esta perla llamada "El credo del incrédulo", escrita por Leonardo Castellani.
EL CREDO DEL INCRÉDULO
CREO en la Nada Todoproductora de donde salió el Cielo y la Tierra.
Y en el Homo sapiens su único Hijo Rey y Señor,
que fue concebido por Evolución de la Mónera y el Mono.
Nació de Santa Materia.
Bregó bajo el negror de la Edad Media.
Fue inquisionado, muerto achicharrado.
Cayó en la Miseria,
inventó la Ciencia,
ha llegado a la era de la Democracia y la Inteligencia.
Y desde allí va a instalar en el mundo el Paraíso Terrestre.
Creo en el libre pensante,
La Civilización de la Máquina,
La Confraternidad Humana,
La Inexistencia del pecado,
El Progreso inevitable,
La Rehabilitación de la Carne,
Y la Vida Confortable. Amén.
En tiempos como los nuestros, cuando el Santo Padre Benedicto XVI ha encendido la alarma acerca de la dictadura del relativismo y de la falta de sentido de la vida humana, es interesante que recordemos esta perla llamada "El credo del incrédulo", escrita por Leonardo Castellani.
EL CREDO DEL INCRÉDULO
CREO en la Nada Todoproductora de donde salió el Cielo y la Tierra.
Y en el Homo sapiens su único Hijo Rey y Señor,
que fue concebido por Evolución de la Mónera y el Mono.
Nació de Santa Materia.
Bregó bajo el negror de la Edad Media.
Fue inquisionado, muerto achicharrado.
Cayó en la Miseria,
inventó la Ciencia,
ha llegado a la era de la Democracia y la Inteligencia.
Y desde allí va a instalar en el mundo el Paraíso Terrestre.
Creo en el libre pensante,
La Civilización de la Máquina,
La Confraternidad Humana,
La Inexistencia del pecado,
El Progreso inevitable,
La Rehabilitación de la Carne,
Y la Vida Confortable. Amén.
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