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martes, 25 de marzo de 2014

Mensaje de María Santísima en Medjugorje (25 de marzo de 2014)

"¡Queridos hijos! Los invito de nuevo: comiencen la lucha contra el pecado como en los primeros días, vayan a la confesión y decídanse por la santidad. 

El amor de Dios fluirá al mundo a través de ustedes, la paz reinará en vuestros corazones y la bendición de Dios los llenará. 

Yo estoy con ustedes y ante mi Hijo Jesús intercedo por todos ustedes. Gracias por haber respondido a mi llamado.”

jueves, 20 de marzo de 2014

Aparición Anual de María Santísima a Mirjana (Medjugorje)

Fuente: Medjugorje Web

La vidente Mirjana Dragicevic - Soldo tuvo apariciones diarias desde el 24 de junio de 1981 hasta el 25 de diciembre de 1982. El último día de la aparición, después de confiarle el décimo secreto, la Virgen le dijo que durante toda su vida tendría una aparición una vez al año, el 18 de marzo. Así ha sucedido durante todos estos años y también este año. Varios miles de peregrinos se reunieron para orar el Rosario. La aparición comenzó a las 13:46 y duró hasta las 13:51. 
 

martes, 25 de junio de 2013

Mensaje de Nuestra Señora de Medjugorje (25 de junio de 2013)

“¡Queridos hijos! Los amo a todos con alegría en el corazón, y los invito a acercarse a mi Corazón Inmaculado, para que Yo pueda acercarlos aún más a mi Hijo Jesús y para que Él pueda darles su paz y su amor, que son alimento para cada uno de ustedes."

"Ábranse, hijitos, a la oración, ábranse a mi amor. Yo soy vuestra Madre y no puedo dejarlos solos en el deambular y el pecado.  Hijitos, ustedes son llamados a ser mis hijos, mis hijos amados, para poder presentarlos a todos a mi Hijo."


"Gracias por haber respondido a mi llamado.”


¡Nuestra Señora de la Paz, ruega por nosotros!

domingo, 1 de julio de 2012

El Padre Pío y las Almas del Purgatorio

Fuente: Benditas Almas

En mayo de 1922, el Padre Pío declaró lo siguiente al Obispo de Melfi, Su Excelencia, Alberto Costa, y también al superior del convento, el Padre Lorenzo de San Marcos, junto con 5 otros frailes. Uno de los cinco hermanos, el Fray Alberto D’ Apolito de San Giovanni Rotondo, escribió el relato de la siguiente manera:

viernes, 1 de enero de 2010

Grande es Mi Preocupación

“Hijos predilectos, pasad Conmigo las últimas horas de este año que está para acabar, en la oración y en el recogimiento.

No os dejéis apoderar por la disipación, el ruido y las diversiones, con las que pasan estas horas la mayor parte de mis pobres hijos.

Leed en el silencio los signos de vuestro tiempo y asociaos a mi gran preocupación por lo que os espera.

–Grande es mi preocupación, porque esta humanidad, tan enferma, continúa en su obstinado rechazo de Dios y de su Ley de amor.

De tantas maneras y con muchos signos e intervenciones extraordinarias, he intervenido durante este año para invitarla a la conversión y a su retorno al Señor.

Pero no he sido escuchada.

El Nombre del Señor es vilipendiado y su día es cada vez más profanado.

El egoísmo sofoca el corazón de los hombres, que se han vuelto fríos y cerrados por una gran incapacidad de amar.

El valor de la vida es despreciado; aumentan las violencias y homicidios; se recurre a cualquier medio para impedir el nacimiento de nuevas criaturas; se multiplican por doquier los abortos voluntarios, estos terribles delitos que gritan noche y día venganza ante la presencia de vuestro Dios; la impureza se propaga como una marea de fango que todo lo arrolla.

La copa de la divina Justicia está colmada y rebosante.

Yo veo el castigo con el que la misericordia de Dios quiere purificar y salvar esta pobre humanidad pecadora.

¡Qué grandes y numerosos son los sufrimientos que os esperan, mis pobres hijos tan insidiados y engañados por Satanás, el Espíritu de la mentira que os seduce y os arrastra a la muerte!

–Grande es mi preocupación, porque mi Iglesia está a merced de las fuerzas del mal que la amenazan e intentan destruirla desde dentro.

La masonería, con su poder diabólico, ha puesto su centro en el corazón mismo de la Iglesia, donde reside el Vicario de mi Hijo Jesús y desde allí difunde su maléfico influjo en todas partes del mundo.

Ahora ella va a ser nuevamente traicionada por los suyos, cruelmente perseguida, y conducida al patíbulo.

Yo veo que la persecución sangrienta está ya a las puertas y cuántos de vosotros seréis dispersados por el impetuoso viento de este huracán espantoso.

Participad en estas horas en esta mi gran preocupación y uníos todos a mi oración de intercesión y de reparación.

Multiplicad por todas partes los Cenáculos de oración, que Yo os he pedido, como lugares seguros, como refugios donde protegeros de la tremenda tormenta que os espera.

En los Cenáculos sentiréis mi extraordinaria presencia.

En los Cenáculos experimentaréis la seguridad y la paz que os da vuestra Madre Celestial.

En los Cenáculos seréis preservados del mal y defendidos de los grandes peligros que os amenazan.

En los Cenáculos seréis formados por Mí en la confianza y en una gran esperanza.

Porque el Cenáculo es el lugar de vuestra salvación que la Madre Celestial ha preparado para vosotros en estos últimos tiempos en los que la gran prueba ya ha llegado para todos.”


Mensaje de la Santísima Virgen al Padre Gobbi (Milán, 31 de diciembre de 1993)

martes, 1 de diciembre de 2009

Nuestra Señora de las Victorias

De los 3 eventos marianos ocurridos en París en el siglo 19, en los que Dios habló sobre el Inmaculado Corazón de María, el segundo fue el más explícito en referencia a esta gracia. El primero había sido la aparición de la Virgen a Santa Catalina Labouré en Rue du Bac en la que pidió la Medalla Milagrosa y el tercero, el Escapulario Verde.

Nos referimos a los acontecimientos acaecidos en 1836 en la Parroquia de Nuestra Señora de las Victorias de París. Como resultado de este hecho, la parroquia se convirtió en un gran centro de devoción mariana.

La construcción del templo se había iniciado hacia 1629 por parte de "los Padrecitos" agustinos. Fue el rey Luis XIII el que propuso el nombre de "Nuestra Señora de las Victorias" como agradecimiento por sus victorias que garantizaron la unidad francesa. Pronto quedó de manifiesto que Dios tenía para ese convento especiales designios. La Virgen quería aquel lugar para atraer hacia Dios a sus hijos dispersos por el pecado y sus consecuencias, las guerras y el ateismo.
Durante la Revolución Francesa, cuando se extendió el terror por toda Francia, los padres Agustinos fueron expulsados de su convento y en su iglesia instalaron la bolsa de valores. Las cosas cambiaron cuando Napoleón quiso, por intereses políticos, aparentar ser amigo de la Iglesia. Entre 1800 y 1809 el templo fue eregido como parroquia. Debido al gran daño que la revolucióm había provocado sobre la fe, sólo concurrían unos pocos fieles. Fue en 1832 cuando el el padre Carlos Eléonor des Genettes fue instalado como párroco de Nuestra Señora de la Victorias.
La Iglesia y la comunidad estaban en decadencia. Por casi 5 años no se observaron frutos de la tarea parroquial. No obstante, el 3 de diciembre de 1836, mientras celebraba la Santa Misa en el altar de la iglesia de Nuestra Señora, hizo las oraciones de la liturgia de la época. Pronunció las palabras: ¨Judica me¨, sintió una gran conmoción interior. ¨¡Júzgame, oh Señor!"
Si el Señor fuera a juzgarlo, ¿cómo lo encontraría? ¿Quizás como un fracasado?. "¿Ha habido un sacerdote tan estéril en su ministerio como yo?". Este pensamiento era un puñal que traspasaba su corazón. Concluyó que lo mejor era presentar su renuncia como párroco.

Cuando comenzó la Oración Eucarística, hizo un esfuerzo concentrarse en la Consagración. Sin embargo, se sintió muy perturbado y suplicó al Señor para ofrecer el Santo Sacrificio en un estado digno. Fue entonces cuando escuchó muy claramente unas palabras solemnes: "Consagra tu parroquia al Santísimo e Inmaculado Corazón de María".

Así experimentó una gran paz interior y desapareció su obsesión. Cuando se iba a levantar de su silla para terminar la celebración de la Santa Misa, volvió a escuchar aquellas palabras: "Consagra tu parroquia al Santísimo e Inmaculado Corazón de María". Cayó de rodillas preso del temor y, si bien intentó ignorar la frase, decidió responder a la petición. Pensó que la mejor forma de llevar esto a cabo era establecer una asociación religiosa con oraciones específicas, reuniones y normas.

El domingo 11 de diciembre anunció desde el púlpito que empezarían esa misma tarde unas devociones y oraciones para pedir al Señor, a través de la intercesión del Inmaculado Corazón de María, la conversión de los pecadores. Después de la Misa, 2 hombres que casi nunca asistían a Misa, se acercaron al P. Genettes y pidieron el sacramento de la confesión. A las siete de la tarde, la hora anunciada para empezar las devociones al Inmaculado Corazón, quinientas personas se hicieron presente en la iglesia, cuando por años no se había visto en esa parroquia más de diez personas.

Mientras avanzaban las devociones, sus corazones se fueron gradualmente abriendo al amor de María Santísima. Ante sus dudas, el párroco pidió a la Virgen Santísima una señal, la conversión del señor Joly, el último ministro de Luis XVI, ciego, enfermo y anticlerical. El padre había tratado muchas veces de acercarse al Joly sin éxito.

El 12 de diciembre, el sacerdote regresó a casa del pecador y logró a él. Joly pidió al padre que lo bendijera. Movido profundamente, el sacerdote lo bendijo, y en ese momento el anciano exclamó: "¡Su visita me está haciendo tanto bien, padre! No le puedo ver, pero siento su presencia. Desde que entró a mi cuarto sentí una paz, calma interior y felicidad que nunca antes había experimentado". Al ver tal disposición, le propuso si quería confesarse, a lo cual Joly contestó inmediatamente que sí.

La Asociación continuó creciendo y se extendió por toda París, luego por Francia y más tarde por el mundo entero. Para la primavera de 1838, la extraordinaria historia de la Asociación llamó la atención del Supremo Pontífice. Gregorio XVI emitió un informe erigiendo perpetuamente en la Iglesia de Nuestra Señora de las Victorias, la Archicofradía del Santísimo e Inmaculado Corazón de María, para la conversión de los pecadores. La humilde y pequeña asociación se convirtió en una organización espiritual mundial.
La conversión tan extraordinaria que hubo en la Parroquia de Nuestra Señora de las Victorias a través de la Consagración al Inmaculado Corazón, y el rápido crecimiento de la Archicofradía del Santísimo e Inmaculado Corazón de María para la conversión de los pecadores, fue la segunda manifestación mariana después de Rue du Bac, dentro de todo un plan divino para promover la devoción al Inmaculado Corazón de María que continuaría desarrollándose a través de los años.

viernes, 1 de diciembre de 2006

Las 5 Piedritas de Medjugorje


Una de las apariciones marianas más destacadas de nuestro tiempo es la de Medjugorje (Bosnia), que se inició el 24 de junio de 1981, en pleno imperio comunista de la entonces Yugoslavia.


Como en todas las demás manifestaciones de la Santísima Virgen María, el mensaje central es el llamado a la conversión, es decir, el volver a Dios. Los medios para esa conversión se especifican del mismo modo en todos los mensajes marianos, pero, en el caso particular de Medjugorje, existe una hermosa analogía con el episodio de David y Goliat (1 Sam 17), en el cual el rey derrotó al gigante con una piedra y una honda.

Las llamadas «cinco piedritas», como les gusta llamarlas a los habitantes de Medjugorje, son:

-> la oración: nuestro tiempo diario para dialogar con Dios es fundamental, así como la oración en familia y en comunidad, en especial merced al Santo Rosario y al Credo.

-> el ayuno: como todas las penitencias, es santificador y atrae favores especiales de Dios. Podemos hacerlo de distintos modos, tanto desde el ayuno a pan y agua como mediante la privación de gustos a los que nos hemos habituado, ofreciendo este sacrificio para que se realice el plan de la Virgen.

-> la Eucaristía: en palabras textuales de María «los invito a enamorarse del Santísimo Sacramento del Altar. Adórenlo, hijitos, en sus parroquias, y de esta manera estarán unidos al mundo entero. Jesús será su Amigo y ustedes no hablarán de Él como de Alguien a quien escasamente conocen. La unión con Él será una alegría para ustedes y ustedes se convertirán en testigos del Amor que Jesús tiene por cada criatura. Hijitos, cuando ustedes adoran a Jesús también están cerca de mí.»

-> la Reconciliación: de la cual viene la paz en nuestra relación con Dios, con nuestros semejantes y con nosotros mismos, crucial en nuestros tiempos de un mundo sin paz.

-> la lectura de la Biblia: Nuestra Señora se lamenta porque nos hemos olvidado de la Biblia; Ella nos recomienda que ocupe un lugar visible y central, para leerla con frecuencia.

Estas cinco piedritas nos conducen a la conversión, cuya meta es la paz, otorgada como recompensa y como verdadero don. No en vano las apariciones de la Santísima Virgen en Medjugorje son bajo la advocación de Nuestra Señora de la Paz.

domingo, 1 de octubre de 2006

La Salette (Apariciones Marianas)





En 1846, en una región montañosa del sudeste de Francia, tuvo lugar otra de las apariciones marianas contemporáneas más importantes. Se trata de la manifestación de la Santísima Virgen María a dos pastores del poblado de La Salette: Maximino Giraud y Melanie Mathieu, de 11 y 15 años respectivamente para ese entonces.

Llamativamente (o no...) los niños se habían conocido el día previo a la aparición, cuidando ganado en la montaña; de hecho el padre de Melanie le había pedido que instruyera a Maximino en la tarea, porque el pequeño cubriría el lugar de un ayudante de su padre el cual había enfermado.


La Salette

Según sus propias palabras, esto no fue fácil para Melanie, quien tenía cierta tendencia a la soledad. Pese a eso, repitieron al día siguiente de su primer encuentro la tarea de cuidado de los animales. Corría el sábado 19 de septiembre de 1846, uno de los últimos días de un verano caluroso en Europa. Después de la siesta, divisaron un globo luminoso que parecía dividirse.
Se acercaron hacia la luz para encontrarse allí con Nuestra Señora, sentada sobre una enorme piedra, quien lloraba con profunda tristeza. En un principio atemorizados, los niños fueron aproximándose a María, quien les dijo que no temieran.


Los niños la describieron como una mujer alta, de aspecto majestuoso, vestida de blanco y con un delantal ceñido a la cintura. Llamaba la atención el chal, también blanco, adornado con rosas sobre sus hombros, con calzado de las mismas características. Y también estaba formada por rosas la corona que brillaba sobre su cabeza.


María, en el dialecto francés local, se dirigió a los niños para transmitirles un primer mensaje, solicitando por pedido de Jesús obediencia a las leyes de Dios: «La gente no observa el Día del Señor, continúan trabajando sin parar los Domingos. Tan sólo unas mujeres mayores van a Misa en el verano. Y en el invierno cuando no tienen más que hacer van a la iglesia para burlarse de la religión. El tiempo de Cuaresma es ignorado. Los hombres no pueden jurar sin tomar el Nombre de Dios en vano. La desobediencia y el pasar por alto los mandamientos de Dios son las cosas que hacen que la mano de mi Hijo sea más pesada».

María, asimismo, predijo también una terrible hambruna, fruto de la pérdida de cosechas de papas, cereales y uvas. Por otra parte, les comunicó a cada joven un secreto que no deberían revelar a nadie, con excepción del Papa, en una petición especial que el mismo les haría.

La incredulidad general fue la primera respuesta del pueblo a la aparición; sin embargo, cerca del lugar donde Nuestra Señora surgió una fuente y numerosos milagros empezaron a ocurrir. Por otro lado, las terribles calamidades que fueron anunciadas se empezaron a cumplir: la terrible hambruna debida a la falta de papas de 1846 se difundió por Europa, especialmente en Irlanda, y la escasez de trigo y maíz fue tan severa que más de un millón de personas en Europa murieron de inanición. Una enfermedad afectó las uvas en toda Francia. Acaso el castigo hubiera sido peor de no haber sido por los que acataron el mensaje de La Salette: muchos comenzaron a ir a Misa y se cesaron de hacer trabajos innecesarios el día del Señor.


El Obispo de La Salette encargó a dos teólogos la investigación de la aparición y de todas las curaciones registradas, tarea que se llevó a cabo durante 5 años. Por su parte, el papa Pío IX aprobó la devoción a Nuestra Señora de La Salette y le pidió a los jóvenes que el relato de los secretos le fuera enviado por escrito. Poco tiempo después, el Santo Padre diría: «Estos son los secretos de La Salette; si el mundo no se arrepiente, perecerá».

Un extracto fue publicado en 1879 por la propia Melanie, con imprimatur del Obispo de Lecce (Italia). Recién en 1922 se divulgó el texto completo, con licencia de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Así, Nuestra Señora nos brindó en el siglo XIX un panorama contundente de los momentos que vendrían y llamó a los verdaderos imitadores de su Hijo (los «Apóstoles de los Últimos Tiempos») para la reconciliación de los hombres con su Creador. Uno de los ejes centrales del secreto es la Gran Apostasía, ya anunciada por San Juan en el Apocalipsis (al igual que en este hermoso libro de la Biblia, es destacable que las profecías de La Salette no parecen guardar un orden sucesivo de correlato). No debemos olvidar que esa Gran Apostasía ya fue denunciada en noviembre de 1972 por Pablo VI («el humo del infierno se ha infiltrado en la Iglesia de Dios»).


De acuerdo con las publicaciones oficiales, Nuestra Señora le dijo a la vidente:

«Melanie, esto que yo te voy a decir ahora no será siempre secreto; puedes publicarlo en 1858: los Sacerdotes, Ministros de mi Hijo, por su mala vida, por sus irreverencias e impiedad al celebrar los santos misterios, por su amor al dinero, a los honores y a los placeres, se han convertido en cloacas de impureza.»

«¡Sí!, los Sacerdotes piden venganza y la venganza pende de sus cabezas. ¡Ay de los sacerdotes y personas consagradas a Dios que por sus infidelidades y mala vida crucifican de nuevo a Mi Hijo! Los pecados de las personas consagradas a Dios claman al Cielo y piden venganza, y he aquí que la venganza está a las puertas, pues ya no se encuentra nadie que implore misericordia y perdón para el Pueblo. Ya no hay almas generosas ni persona digna de ofrecer la víctima sin mancha al Eterno, en favor del mundo.»

«Dios va a castigar de una manera sin precedentes. ¡Ay de los habitantes de la Tierra...! Dios va a derramar su cólera y nadie podrá sustraerse a tantos males juntos. ¡Los jefes, los conductores del Pueblo de Dios, han descuidado la oración y la penitencia, y el demonio ha oscurecido sus inteligencias, se han convertido en estrellas errantes que el viejo diablo arrastrará con su cola para hacerlos perecer. Dios permitirá a la serpiente antigua poner divisiones entre los soberanos, en las sociedades y en las familias. (...)»

«La sociedad está en vísperas de las más terribles calamidades y los más grandes acontecimientos. Se verá obligada a ser gobernada por una vara de hierro y a beber el cáliz de la cólera de Dios. Que el Vicario de mi Hijo, el soberano Pontífice Pío IX, no salga ya de Roma después del año de 1859; pero que sea firme y generoso; que combata con las armas de la fe y del amor. Yo estaré con él. (...) Italia será castigada por su ambición de querer sacudir el yugo del Señor de los Señores. (...) La sangre correrá por todas partes. Las Iglesias serán cerradas o profanadas. Los Sacerdotes y religiosos serán perseguidos.(...) Muchos abandonarán la Fe, y el número de Sacerdotes y religiosos que se separarán de la verdadera religión será grande. Entre estas personas se encontrarán incluso Obispos.»

«Que el Papa se ponga en guardia contra los obradores de milagros, pues llega el tiempo en que los prodigios más asombrosos tendrán lugar en la tierra y en los aires. (...) Lucifer, con gran número de demonios, serán desatados del Infierno; abolirán la fe, aún entre las personas consagradas a Dios. (...) Muchas casas religiosas perderán completamente la fe y perderán a muchísimas almas. Los malos libros abundarán en la Tierra y los espíritus de las tinieblas extenderán por todas partes un relajamiento universal en todo lo relativo al servicio de Dios. Habrá Iglesias para servir a esos espíritus. (...) ¡Ay de los príncipes de la Iglesia que se hayan dedicado únicamente a amontonar riquezas, a poner a salvo su autoridad y dominar con orgullo!»
«El Vicario de Mi Hijo tendrá mucho que sufrir, porque por un tiempo la Iglesia será entregada a grandes persecuciones. Esta será la hora de las tinieblas. La Iglesia tendrá una crisis espantosa. Dado el olvido de la santa Fe en Dios, cada individuo querrá guiarse por sí mismo y ser superior a sus semejantes. (...) El Santo Padre sufrirá mucho. Yo estaré con él hasta el fin para recibir su sacrificio. Los malvados atentarán muchas veces contra su vida, sin poder poner fin a sus días; pero ni él ni su sucesor verán el triunfo de la Iglesia de Dios. Los gobernantes civiles tendrán todos un mismo plan, que será abolir y hacer desaparecer todo principio religioso para dar lugar al materialismo, al ateísmo, (...) a toda clase de vicios.»

«Que los que estén al frente de las comunidades religiosas vigilen a las personas que han de recibir, porque el demonio usará toda su malicia para introducir en las órdenes religiosas a personas entregadas al pecado, pues los desórdenes y el amor de los placeres carnales se extenderán por toda la Tierra. Francia, Italia, España e Inglaterra estarán en guerra; la sangre correrá por las calles; el francés luchará contra el francés, el italiano contra el italiano... habrá una guerra universal que será espantosa. Por algún tiempo Dios no se acordará de Francia ni de Italia, porque el Evangelio de Cristo no es ya conocido.»

«Los malvados desplegarán toda su malicia. Al primer golpe de su espada fulminante las montañas y la naturaleza temblarán de espanto, porque los desórdenes y los crímenes de los hombres traspasan la bóveda de los Cielos. París será quemado, y Marsella engullida; varias grandes ciudades serán sacudidas y engullidas por terremotos. Se creerá que todo está perdido. No se verán más que homicidios, no se oirá más que ruido de armas y blasfemias. Los justos sufrirán mucho, sus oraciones, su penitencia y sus lágrimas subirán hasta el Cielo, y todo el Pueblo de Dios pedirá perdón y misericordia e implorarán su ayuda e intercesión. Entonces Jesucristo, por un acto de justicia y de su gran misericordia con los justos, mandará a sus ángeles que destruyan a todos sus enemigos. Los perseguidores de la Iglesia de Cristo y los hombres dados al pecado perecerán de golpe, y la Tierra quedará como un desierto.»

«Entonces será la paz, la reconciliación de Dios con los hombres; Jesucristo será servido, adorado y glorificado. La caridad florecerá en todas partes. Los nuevos reyes serán el brazo derecho de la Santa Iglesia que será fuerte, humilde, piadosa, pobre, celosa e imitadora de las virtudes de Jesucristo. El Evangelio será predicado por todas partes y los hombres harán grandes progresos en la fe, porque habrá unidad entre los obreros de Jesucristo, y los hombres vivirán en el temor de Dios.» (...)

«La Tierra será castigada con todo género de plagas. Habrá guerras, hasta la última que la harán los diez reyes del anticristo, los cuales tendrán todos un mismo plan, y serán los únicos que gobernarán al mundo. Antes que eso suceda, habrá una especie de falsa paz en el mundo; no se pensará más que en divertirse; los malvados se entregarán a toda clase de pecados; pero los hijos de la Santa Iglesia, los hijos de la fe, mis verdaderos imitadores, creerán en el amor de Dios y en las virtudes que me son más queridas. Dichosas las almas humildes guiadas por el Espíritu Santo, Yo combatiré con ellas hasta que lleguen a la plenitud de la edad.»

«La naturaleza clama venganza contra los hombres, y tiembla de espanto en espera de lo que debe suceder en la Tierra encharcada de crímenes. Temblad, Tierra, y vosotros que hacéis profesión de servir a Jesucristo y que interiormente os adoráis a vosotros mismos, ¡temblad!, pues Dios va a entregaros a sus enemigos, porque los lugares santos están en la corrupción. Muchos conventos no son ya casa de Dios, sino pastizales de Asmodeo. Durante este tiempo nacerá el anticristo... Hará prodigios y no se alimentará sino de impurezas. ... Se cambiarán las estaciones... Los astros perderán sus movimientos regulares. La luna no reflejará más que una débil luz rojiza. El agua y el fuego causarán en el globo terrestre movimientos convulsivos y horribles terremotos.»

«Roma perderá la Fe y se convertirá en la sede del anticristo. Los demonios del aire, con el anticristo, harán grandes prodigios en la Tierra y en los aires, y los hombres se pervertirán más y más. Dios cuidará de sus fieles servidores y de los hombres de buena voluntad. El Evangelio será predicado por todas partes. Todos los pueblos y todas las naciones conocerán la verdad.»
«Hago una apremiante llamada a la Tierra, llamo a los verdaderos discípulos del Dios que vive y reina en los Cielos, llamo a los verdaderos imitadores de Cristo hecho hombre, el único y verdadero salvador de los hombres. Llamo a mis hijos, a mis verdaderos devotos, a los que se me han consagrado a fin de que los conduzca a mi Divino Hijo, los que llevo, por decirlo así, en mis brazos, los que han vivido de mi espíritu. Finalmente... llamo a los Apóstoles de los Últimos Tiempos. Los fieles discípulos de Jesucristo que han vivido en el menosprecio del mundo y de sí mismos, en la pobreza y en la humildad, en la oración y en la mortificación, en la castidad y en la unión con Dios, en el sufrimiento, y desconocidos del mundo.»

«Ya es hora que salgan y vengan a iluminar la Tierra: id y mostraos como mis hijos queridos, yo estoy con vosotros y en vosotros, con tal que vuestra fe sea la luz que os ilumine en esos días de infortunio. ... Luchad, hijos de la luz, vosotros pequeño número... pues ya está aquí el tiempo de los tiempos, el fin de los fines. La Iglesia se oscurecerá, el mundo quedará consternado. Pero he ahí Enoch y Elías, llenos del espíritu de Dios; predicarán con la fuerza de Dios, y los hombres de buena voluntad creerán en Dios, y muchas almas serán consoladas. Harán grandes prodigios por la virtud del Espíritu Santo, y condenarán los errores diabólicos del anticristo.»

«¡Ay de los habitantes de la Tierra...! Habrá guerras sangrientas y hambres, pestes y enfermedades contagiosas; habrá lluvias de un granizo espantoso... Tempestades que destruirán ciudades, terremotos que engullirán países; se oirán voces en el aire; los hombres se golpearán la cabeza contra los muros, llamarán a la muerte. ... La sangre correrá por todas partes. ¿Quién podrá resistir si Dios no disminuye el tiempo de la prueba? Por la sangre, las lágrimas y oraciones de los justos, Dios se dejará aplacar. Enoc y Elías serán muertos. Roma pagana desaparecerá, caerá fuego del cielo y consumirá tres ciudades; el universo entero estará preso del terror, y muchos se dejarán seducir por no haber adorado al verdadero Cristo, que vivía entre ellos.»

«Ha llegado el tiempo. El sol se oscurece, solo la fe vivirá. Aquí está el tiempo. El abismo se abre. He aquí el rey de los reyes de las tinieblas. Aquí está la bestia con sus súbditos, llamándose el salvador del mundo. Se elevará con orgullo por los aires para subir hasta el Cielo. Será sofocado por el soplo de San Miguel Arcángel. Caerá. Y la Tierra, que llevará tres días en continuas evoluciones, abrirá su seno lleno de fuego. Será hundido para siempre, (el anticristo), con todos los suyos, en los abismos eternos del infierno. Entonces el agua y el fuego purificarán y consumirán todas las obras del orgullo de los hombres y todo será renovado. Dios será servido y glorificado.»

El secreto, ampliamente coincidente con el Apocalipsis, narra el triunfo definitivo de la Iglesia, después del Juicio de las Naciones, donde seremos un solo rebaño y un solo Pastor. También se habla del anticristo, líder máximo de la Gran Apostasía, y de los 2 testigos que condenarán los errores del anticristo, que serán vencidos y muertos (como describe el noveno capítulo del Apocalipsis).

Por su parte, algunas profecías ya se han cumplido:

--> Que el Papa no saliera de Roma después de 1859 (año a partir del cual, vencida la gran potencia católica de Austria, se intentó que el Papa abandonara Roma para conseguir la unificación italiana, forjada por masones)

--> La caida de Napoleón III («sobre la propia espada de la cual quería servirse para obligar a los pueblos a ensalzarlo» parece una referencia a Prusia, vencedora de la guerra francoprusiana de 1870).

--> El desconcierto de la doctrina y la apostasía de los fieles («Muchas casas religiosas se apartarán de la verdadera fe») con una especial responsabilidad del clero

Quizás sea prudente recordar como cierre a estas líneas a uno de los más extraordinarios hombres de nuestro tiempo, Juan Pablo II, cuando en una audiencia privada del 20 de enero de 1982 comentó en relación con el mensaje de La Salette que «estamos en el corazón de las profecías.»

El artículo original fue publicado en 2 partes en versión 1.0

martes, 1 de agosto de 2006

Akita (apariciones marianas en Japón)



Si bien a lo largo de toda la historia de la cristiandad han ocurrido apariciones y fenómenos extraordinarios relacionados con la Virgen María (alguno de ellos, como el del Pilar, incluso con María viva en la Tierra), los últimos 150 años han sido particularmente productivos en el número y localización de las apariciones, invitándonos sistemáticamente a la conversión.

Sin dudas, uno de los ejemplos más categóricos es el ocurrido en una nación con minoría católica, como es el Japón, específicamente en Akita, allá por 1973. Se trata de apariciones estudiadas y avaladas por la Iglesia.


María Santísima en Akita (Nuestra Señora de Todos los Pueblos)

En realidad, cuatro años antes, en 1969, quien sería la vidente de María, la hermana Inés Sasagawa, fue visitada por un ángel mientras rezaba el rosario. El mensajero (al fin y al cabo, la gran misión de los ángeles) le dijo que al final de cada misterio rezara una oración («Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados; líbranos del fuego del infierno; lleva a todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu Misericordia.»). La hermana Inés desconocía esta oración... que es la que la Santísima Virgen había enseñado a los pastorcitos de Fátima en 1917. Era sólo una muestra de la relación entre los mensajes de Akita y lo profetizado en Fátima.

Sor Agnes (Inés) Sasagawa, vidente de Akita

La mencionada hermana Inés había nacido en 1931 y había sido curada de una enfermedad invalidante en sus piernas con agua bendita de Lourdes, convirtiéndose al catolicismo en 1956 e iniciándose en la vida religiosa, sin que una grave hipoacusia se lo impidiera.

Volviendo al relato, en junio de 1973, la hermana pudo ver rayos luminosos que surgían del sagrario de la capilla, fenómeno que se hizo más evidente el domingo 24 de ese mes. El jueves siguiente, en la mano izquierda de sor Inés surgió un estigma, el cual se hizo marcada y progresivamente más doloroso, adoptando forma de cruz. Sería el viernes 3 de julio, en plena madrugada, cuando su ángel custodio nuevamente se le manifestó diciéndole: «No temas. Soy el que está a tu lado y te guarda. Ven y sígueme. No reces únicamente por tus pecados, sino en reparación por los pecados de la humanidad. El mundo actual hiere al Sacratísimo Corazón de Jesús con sus ingratitudes y sus ultrajes. La herida de la mano de la Santísima virgen María es mucho más profunda que la tuya. Ahora vamos hacia la capilla.»

En efecto, sor Inés se dirigió a la capilla para arrodillarse frente al sagrario en adoración... y advertir que la estatua de la Santísima Virgen presentaba un estigma semejante al suyo. Fue entonces cuando, pese a su trastorno de audición, escuchó una voz procedente de la imagen que le decía: «Hija mía, mi novicia, tú me has obedecido bien abandonándolo todo para seguirme. ¿Es penosa la enfermedad de tus oídos? Puedes estar segura que curarán. Ten paciencia. Es la última prueba. ¿Te duele la herida de la mano? Reza en reparación de los pecados de la humanidad. Cada persona en esta comunidad es mi hija. ¿Rezas bien la oración de las siervas de la Eucaristía? Entonces recémosla juntas: "Sacratísimo Corazón de Jesús, verdaderamente presente en la Sagrada Eucaristía, Yo consagro mi cuerpo y mi alma para que sea enteramente uno con tu corazón que esta siendo sacrificado en todos los altares del mundo y dando alabanza al Padre, rogando por la venida de su Reino. Recibe este humilde ofrecimiento de mi ser. Haz de mi como Tú quieras para la Gloria del Padre y la salvación de las almas. Santísima Madre de Dios, nunca dejes que me separe de tu Divino Hijo. Defiéndeme y protégeme como hija tuya. Amén". Reza mucho por el Papa, los Obispos y los Sacerdotes.»

Ese mismo día, el estigma de la estatua de la Virgen comenzó a sangrar, hecho que sería verificado a los pocos días por las autoridades locales eclesiásticas. Este hecho que hemos relatado sería el primero de los mensajes que sor Inés recibiría ese año, persistiendo con la dolorosa señal en su mano durante varias semanas más.
El viernes 3 de agosto de 1973, la Santísima Virgen le comunicó a la hermana Agnes: «Hija mía, mi novicia, ¿amas al Señor? Si tu amas al Señor escucha lo que voy a decirte. Es muy importante. Lo comunicarás a tu Superior: muchos hombres en el mundo afligen al Señor. Deseo almas para consolarle, para suavizar la cólera del Padre Celestial. Deseo, con mi Hijo, almas que reparen con sus sufrimientos y su pobreza, por los pecadores y los ingratos. Para que el mundo se de cuenta de su ira, el Padre Celestial se dispone a mandar un gran castigo a toda la humanidad.»

Así fue que el sábado 29 de septiembre de aquel año, en la fiesta de san Miguel Arcángel (patrono del Japón), se multiplicaron los fenómenos sobrenaturales milagrosos: la estatua resplandecía con rayos luminosos, envuelta en luz blanca, durante el rezo del Santo Rosario. Al concluir, la herida de la mano de la estatua había desaparecido por completo, dejando paso a lo que parecía sudor, que manaba de toda la estatua. La estatua fue secada con gasas y algodón, los cuales olían a flores, fundamentalmente a rosas. El perfume persistió en la capilla hasta el 16 de octubre, fecha en que un ángel había anunciado que cesaría.
Y sería 3 días antes, el sábado 13 de octubre, cuando María Santísima brindaría su tercer mensaje a sor Agnes:

«Mi querida hija, escucha bien lo que voy a decirte, informarás de ello a tu superior. Si los hombres no se arrepienten y no se mejoran, el Padre mandará un terrible castigo a toda la humanidad. Será un castigo más grave que el diluvio, como jamás ha habido otro. Caerá fuego del cielo y aniquilará una gran parte de la humanidad, tanto malos como buenos, no perdonando a fieles ni a sacerdotes.

Los sobrevivientes se encontrarán tan desolados que envidiarán a los muertos. Las únicas armas que nos quedarán entonces serán el Rosario y el Signo dejado por mi hijo. (...) Con el rosario rogad por el Papa, los Obispos y los sacerdotes. La acción del diablo se infiltrará hasta la Iglesia, de tal forma que se verán cardenales oponiéndose a otros cardenales, obispos contra obispos. Los sacerdotes que me veneren serán despreciados y combatidos por otros sacerdotes. Las iglesias y los altares serán saqueados. La Iglesia se llenará de quienes aceptan componendas, y el demonio empujará a muchos sacerdotes y almas consagradas, a abandonar el servicio del Señor.

El demonio atacará encarnizadamente sobre todo a las almas consagradas a Dios. El pensamiento de la pérdida de tantas almas es la causa de mi tristeza. Si los pecados aumentan en número y en gravedad, ya no habrá perdón para ellos. Recen mucho las oraciones del Rosario. (...) Aquéllos que ponen su confianza en mí serán salvados.»

Sería un año después, el 13 de octubre de 1974, cuando ocurrió el milagro de la sanación de la sordera de la Hermana Agnes se curó instantáneamente de su sordera, verificada médicamente. Tal cual le había sido anunciado, conservó la audición durante 6 meses, regresando su anacusia durante casi 8 años. En la festividad de Pentecostés de 1982 sanaría definitivamente durante la bendición con el Santísimo Sacramento.

Muchos otros milagros rodearon a los episodios de Akita. Además del perfume a rosas de la capilla y de la curación de sor Agnes, se han documentado más de 100 episodios de lacrimación de la estatua hasta 1981; la secreción fue analizada por el Departamento de Medicina Legal de la Universidad de Akita, corroborándose que se trataba de lágrimas humanas. Además, existe constancia médica de curación de una mujer coreana en ese mismo año, víctima de metástasis cerebrales de un cáncer, de acuerdo a datos de la Universidad de Seúl.

En abril de 1984, el obispo de Nigata, monseñor Ito, testigo de estos episodios, declaró que las apariciones de Akita eran de origen sobrenatural y autorizó la veneración de la Santa Madre de Akita. Cuatro años más tarde, el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el entonces Cardenal Joseph Ratzinger (hoy Benedicto XVI), dio su juicio definitivo favorable de las apariciones y mensajes de Akita, redondeando con: «El mensaje de Akita es el mensaje de Fátima».
Publicado en formato 1.0 en 2 partes entre agosto y septiembre de 2006