miércoles, 1 de junio de 2011

Saber Buscar en Nosotros

1) Para saber

El Papa Benedicto XVI hacía la observación de que hoy en día, para varios, Dios parece haber desaparecido o es indiferente. Sin embargo vemos al mismo tiempo muchos signos que nos indican un despertar del sentido religioso, un redescubrimiento de la importancia de Dios para la vida del hombre, una exigencia de espiritualidad, de superar una visión puramente horizontal y material de la vida humana. 

Política del Hijo Único en China

Texto original: Population Research Center

Desde que estuve por primera vez en China en 1980 me he preguntado qué es lo que obligaría finalmente al Partido Comunista Chino a abandonar la política del hijo único. Ahora por fin lo sabemos.

Ser Jesús en La Pasión "destrozó mi carrera" pero no me arrepiento

Nota original: ACI Prensa

El actor estadounidense Jim Caviezel explicó que haber interpretado a Jesús en el filme La Pasión de Cristo "destrozó" su carrera pero aclaró que no se arrepiente de haberlo hecho.

La Nueva Era se Cuela en los Jóvenes

Texto original: Dr. José Luis Vázquez Borau, para la RIES (Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas)

Si bien, como dice el Informe de la Fundación Santa María, “Dios es el gran ausente en las familias españolas, en un momento marcado por actitudes de vida consumistas y hedonistas centradas en el disfrute”, al ser la Nueva Era como un gran río que fluye con muchos arroyos, se cuela inconscientemente en la vida de los jóvenes, pues se presenta como una forma típica de sensibilidad religiosa contemporánea, como una nueva religiosidad.

Sociedades Caníbales (¿Mercado Legalizado de Órganos?)

Texto original: Giulia Galeotti (L'Osservatore Romano, 14 de mayo de 2011)
Versión en castellano: Zenit


La propuesta no es nueva. Ya en 2006, el San Francisco Chronicle publicó una intervención del premio Nobel de economía Gary Becker -recogida después por The New York Times y por The Wall Street Journal- en la cual se pedía la apertura de un mercado legal para la venta de órganos humanos. La solicitud no sólo nacía de la conciencia de la difusión del turismo de trasplantes, sino también de la consideración de que un acto desesperado del cual antes se sentía vergüenza -la compra clandestina de un riñón o de un hígado por el temor a no sobrevivir a las largas listas de espera americanas- era ya sustancialmente un comportamiento socialmente aceptado. 

Teología del Cuerpo, Teología del Amor

El Papa recibió el pasado 13 de mayo de 2011 a los participantes en el Encuentro promovido por el Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre matrimonio y familia.
 

domingo, 15 de mayo de 2011

XLVIII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

Queridos hermanos y hermanas:

La XLVIII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones que se celebrará el 15 de mayo de 2011, cuarto Domingo de Pascua, nos invita a reflexionar sobre el tema: «Proponer las vocaciones en la Iglesia local». Hace setenta años, el Venerable Pío XII instituyó la Obra Pontificia para las Vocaciones Sacerdotales. A continuación, animadas por sacerdotes y laicos, obras semejantes fueron fundadas por Obispos en muchas diócesis como respuesta a la invitación del Buen Pastor, quien, «al ver a las gentes se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor», y dijo: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies» (Mt 9, 36-38).

El arte de promover y de cuidar las vocaciones encuentra un luminoso punto de referencia en las páginas del Evangelio en las que Jesús llama a sus discípulos a seguirle y los educa con amor y esmero. El modo en el que Jesús llamó a sus más estrechos colaboradores para anunciar el Reino de Dios ha de ser objeto particular de nuestra atención (cf. Lc 10,9). En primer lugar, aparece claramente que el primer acto ha sido la oración por ellos: antes de llamarlos, Jesús pasó la noche a solas, en oración y en la escucha de la voluntad del Padre (cf. Lc 6, 12), en una elevación interior por encima de las cosas ordinarias. La vocación de los discípulos nace precisamente en el coloquio íntimo de Jesús con el Padre. Las vocaciones al ministerio sacerdotal y a la vida consagrada son primordialmente fruto de un constante contacto con el Dios vivo y de una insistente oración que se eleva al «Señor de la mies» tanto en las comunidades parroquiales, como en las familias cristianas y en los cenáculos vocacionales.



El Señor, al comienzo de su vida pública, llamó a algunos pescadores, entregados al trabajo a orillas del lago de Galilea: «Veníos conmigo y os haré pescadores de hombres» (Mt 4, 19). Les mostró su misión mesiánica con numerosos «signos» que indicaban su amor a los hombres y el don de la misericordia del Padre; los educó con la palabra y con la vida, para que estuviesen dispuestos a ser los continuadores de su obra de salvación; finalmente, «sabiendo que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre» (Jn 13,1), les confió el memorial de su muerte y resurrección y, antes de ser elevado al cielo, los envió a todo el mundo con el mandato: «Id y haced discípulos de todos los pueblos» (Mt 28,19).

La propuesta que Jesús hace a quienes dice «¡Sígueme!» es ardua y exultante: los invita a entrar en su amistad, a escuchar de cerca su Palabra y a vivir con Él; les enseña la entrega total a Dios y a la difusión de su Reino según la ley del Evangelio: «Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto» (Jn 12,24); los invita a salir de la propria voluntad cerrada en sí misma, de su idea de autorrealización, para sumergirse en otra voluntad, la de Dios, y dejarse guiar por ella; les hace vivir una fraternidad, que nace de esta disponibilidad total a Dios (cf. Mt 12, 49-50), y que llega a ser el rasgo distintivo de la comunidad de Jesús: «La señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros» (Jn 13, 35).


También hoy, el seguimiento de Cristo es arduo; significa aprender a tener la mirada de Jesús, a conocerlo íntimamente, a escucharlo en la Palabra y a encontrarlo en los sacramentos; quiere decir aprender a conformar la propia voluntad con la suya. Se trata de una verdadera y propia escuela de formación para cuantos se preparan para el ministerio sacerdotal y para la vida consagrada, bajo la guía de las autoridades eclesiásticas competentes. El Señor no deja de llamar, en todas las edades de la vida, para compartir su misión y servir a la Iglesia en el ministerio ordenado y en la vida consagrada, y la Iglesia «está llamada a custodiar este don, a estimarlo y amarlo. Ella es responsable del nacimiento y de la maduración de las vocaciones sacerdotales» (Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Pastores dabo vobis, 41). Especialmente en nuestro tiempo en el que la voz del Señor parece ahogada por «otras voces» y la propuesta de seguirlo, entregando la propia vida, puede parecer demasiado difícil, toda comunidad cristiana, todo fiel, debería de asumir conscientemente el compromiso de promover las vocaciones. Es importante alentar y sostener a los que muestran claros indicios de la llamada a la vida sacerdotal y a la consagración religiosa, para que sientan el calor de toda la comunidad al decir «sí» a Dios y a la Iglesia. Yo mismo los aliento, como he hecho con aquellos que se decidieron ya a entrar en el Seminario, a quienes escribí: «Habéis hecho bien. Porque los hombres, también en la época del dominio tecnológico del mundo y de la globalización, seguirán teniendo necesidad de Dios, del Dios manifestado en Jesucristo y que nos reúne en la Iglesia universal, para aprender con Él y por medio de Él la vida verdadera, y tener presentes y operativos los criterios de una humanidad verdadera» (Carta a los Seminaristas, 18 octubre 2010).

Conviene que cada Iglesia local se haga cada vez más sensible y atenta a la pastoral vocacional, educando en los diversos niveles: familiar, parroquial y asociativo, principalmente a los muchachos, a las muchachas y a los jóvenes —como hizo Jesús con los discípulos— para que madure en ellos una genuina y afectuosa amistad con el Señor, cultivada en la oración personal y litúrgica; para que aprendan la escucha atenta y fructífera de la Palabra de Dios, mediante una creciente familiaridad con las Sagradas Escrituras; para que comprendan que adentrarse en la voluntad de Dios no aniquila y no destruye a la persona, sino que permite descubrir y seguir la verdad más profunda sobre sí mismos; para que vivan la gratuidad y la fraternidad en las relaciones con los otros, porque sólo abriéndose al amor de Dios es como se encuentra la verdadera alegría y la plena realización de las propias aspiraciones. «Proponer las vocaciones en la Iglesia local», significa tener la valentía de indicar, a través de una pastoral vocacional atenta y adecuada, este camino arduo del seguimiento de Cristo, que, al estar colmado de sentido, es capaz de implicar toda la vida.

Me dirijo particularmente a vosotros, queridos Hermanos en el Episcopado. Para dar continuidad y difusión a vuestra misión de salvación en Cristo, es importante incrementar cuanto sea posible «las vocaciones sacerdotales y religiosas, poniendo interés especial en las vocaciones misioneras» (Decr. Christus Dominus, 15). El Señor necesita vuestra colaboración para que sus llamadas puedan llegar a los corazones de quienes ha escogido. Tened cuidado en la elección de los agentes pastorales para el Centro Diocesano de Vocaciones, instrumento precioso de promoción y organización de la pastoral vocacional y de la oración que la sostiene y que garantiza su eficacia. Además, quisiera recordaros, queridos Hermanos Obispos, la solicitud de la Iglesia universal por una equilibrada distribución de los sacerdotes en el mundo. Vuestra disponibilidad hacia las diócesis con escasez de vocaciones es una bendición de Dios para vuestras comunidades y para los fieles es testimonio de un servicio sacerdotal que se abre generosamente a las necesidades de toda la Iglesia.

El Concilio Vaticano II ha recordado explícitamente que «el deber de fomentar las vocaciones pertenece a toda la comunidad de los fieles, que debe procurarlo, ante todo, con una vida totalmente cristiana» (Decr. Optatam totius, 2). Por tanto, deseo dirigir un fraterno y especial saludo y aliento, a cuantos colaboran de diversas maneras en las parroquias con los sacerdotes. En particular, me dirijo a quienes pueden ofrecer su propia contribución a la pastoral de las vocaciones: sacerdotes, familias, catequistas, animadores. A los sacerdotes les recomiendo que sean capaces de dar testimonio de comunión con el Obispo y con los demás hermanos, para garantizar el humus vital a los nuevos brotes de vocaciones sacerdotales. Que las familias estén «animadas de espíritu de fe, de caridad y de piedad» (ibid), capaces de ayudar a los hijos e hijas a acoger con generosidad la llamada al sacerdocio y a la vida consagrada. Los catequistas y los animadores de las asociaciones católicas y de los movimientos eclesiales, convencidos de su misión educativa, procuren «cultivar a los adolescentes que se les han confiado, de forma que éstos puedan sentir y seguir con buen ánimo la vocación divina» (ibid).

Queridos hermanos y hermanas, vuestro esfuerzo en la promoción y cuidado de las vocaciones adquiere plenitud de sentido y de eficacia pastoral cuando se realiza en la unidad de la Iglesia y va dirigido al servicio de la comunión. Por eso, cada momento de la vida de la comunidad eclesial —catequesis, encuentros de formación, oración litúrgica, peregrinaciones a los santuarios— es una preciosa oportunidad para suscitar en el Pueblo de Dios, particularmente entre los más pequeños y en los jóvenes, el sentido de pertenencia a la Iglesia y la responsabilidad de la respuesta a la llamada al sacerdocio y a la vida consagrada, llevada a cabo con elección libre y consciente.

La capacidad de cultivar las vocaciones es un signo característico de la vitalidad de una Iglesia local. Invocamos con confianza e insistencia la ayuda de la Virgen María, para que, con el ejemplo de su acogida al plan divino de la salvación y con su eficaz intercesión, se pueda difundir en el interior de cada comunidad la disponibilidad a decir «sí» al Señor, que llama siempre a nuevos trabajadores para su mies. Con este deseo, imparto a todos de corazón mi Bendición Apostólica.


Su Santidad, Benedicto XVI
Vaticano, 15 noviembre 2010

domingo, 1 de mayo de 2011

Beatificación de Juan Pablo II

Hoy, 1ro de mayo de 2011, el siervo de Dios Juan Pablo II (1920-2005) es elevado al honor de los altares en condición de Beato por su más firme colaborador y actual sucesor, el papa Benedicto XVI.  Desde San Pío X, el más firme defensor reciente de la Iglesia contra las herejías del modernismo y la masonería, ningún otro vicario de Cristo había sido reconocido de este modo.

¿Por qué la Verdad Genera Odio?

Un simpático lector me pide que explique por qué la Iglesia –a pesar de ser la pregonera de la Verdad– ha sido tan combatida a lo largo de su historia. Él quiere saber también por que son tan combatidos en nuestros días los católicos verdaderos, que no pactan con los errores del siglo, y se mantienen fieles a las enseñanzas inmutables de Nuestro Señor Jesucristo.

El Ser Humano no es Fruto de la Evolución al Azar

El hombre no es el producto casual de la evolución, sino del Amor creador y redentor de Dios que da sentido a la vida, explicó Benedicto XVI en la Vigilia Pascual de 2011.

Testimonio de Andrea Bocelli


1) Para saber

Se celebró en Colombia, un Encuentro con los obispos responsables de las Comisiones de la “Familia y Vida”. Por ello, el viernes 28 de marzo de 2011, el Papa Benedicto XVI les dirigió unas palabras en que afirmaba que la familia es el valor más querido por los pueblos de esas nobles tierras y es preciso promover la cultura de la vida y trabajar para que los derechos de las familias sean reconocidos y respetados.

viernes, 1 de abril de 2011

"San La Muerte"

La certeza de la santidad de una persona que ha fallecido sólo se obtiene después de la Iglesia Católica ha reconocido que el alma de ese ser humano ha llegado a la gloria tras la larga investigación que se conoce con el nombre de canonización. En consecuencia, sin dudas existen numerosos santos en el Cielo que no han sido oficialmente canonizados, aunque es posible contar con suficientes motivos para saber que ese fallecido ya goza de la Visión Beatífica.

Ginecología y Fe Católica


La Federación Internacional de Médicos Católicos (FIAMC) ha convocado en Roma un Congreso sobre la dignidad de la Maternidad y de los Ginecólogos, que se celebrará en el Instituto Maria SS. Bambina del 31 de agosto al 4 de septiembre próximos, según informó la agencia de noticias Zenit. 

Una Operación a Corazón Abierto al Inicio de la Cuaresma

(1)  Para saber

Al comienzo de esta Cuaresma, el Papa Benedicto XVI nos exhorta al compromiso de “convertir nuestro corazón hacia los horizontes de la Gracia”. Es un tiempo oportuno para aprovechar la gracia de Dios y poder convertirnos hacia Él.

El Valor Pedagógico de la Confesión

Según ha informado el Servicio Vaticano de noticias, en la audiencia del 25 de marzo pasado (fiesta de la Anunciación y Día del Niño por Nacer), el papa Benedicto XVI recibió a los participantes del foro interno promovido por la Penitenciaría Apostólica, el dicasterio presidido por el cardenal Fortunato Baldelli, cuyo regente es el monseñor Gianfranco Girotti.

Nueva Enciclopedia Católica

Gracias a la tarea de traductores, investigadores y expertos dirigidos por José Gálvez Kruger, la agencia de noticias ACI Prensa presentó su Enciclopedia Católica en formato wiki.

Según informó ACI Prensa, con el lema "El mejor recurso para fortalecer tu fe", la Enciclopedia Católica que la agencia católica promueve desde 2000, presenta ahora un especial sobre los padres de la Iglesia, la vida de los papas desde Benedicto XV hasta Benedicto XVI y el Concilio Vaticano II. Otros de los temas que se pueden encontrar en EC son la sucesión apostólica, la escatología, la liturgia (con el fin de informar sobre este tema y desterrar abusos litúrgicos) la apologética, y dentro de poco un especial sobre la Iglesia ortodoxa del que ahora se presenta un avance.

Entre los colaboradores se citan Donato Jiménez Sanz OAR, el renombrado historiador y sacerdote jesuita peruano Armando Nieto Vélez, José Agustín de la Puente Candamo, José de la Puente Brunke, el teólogo Gustavo Sánchez Rojas, el historiador Rafael Sánchez-Concha Barrios, José Antonio Benito Rodríguez, Germán Huayaney. También han participado en el proyecto Juan Dejo Bendezú, Enrique Hernández Borges, Carlos García Rosell de Almeyda, Sergio Dextre Uzátegui. Fernando Muñoz Cabrejo, Fernando Janssen Frasson, Luis Gildomero Arista y Fernando de la Fuente García, la Sociedad de Estudios San Gregorio Magno y el Instituto Riva-Agüero, Néstor Valerón-Ramírez OSB, Fernando Fragoso Lousteau OP, José Agusto Rey de Castro Esposto, Ricardo Braz Paixao, y Luz María Hernández Medina.
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