martes, 1 de abril de 2008

Beata Ana María Taigi

Ana María nació en 1799 en Siena (Italia), en el seno de una familia pobre. Su padre se vio obligado a partir a Roma, ubicando a la pequeña en una escuela que debió cerrar tras una epidemia de viruela.

Así, casi analfabeta, Ana creció en el contexto de la pobreza extrema en un arrabal de la capital italiana, donde su padre consiguió un puesto como obrero. Víctima de violencia familiar, la joven aprendió a coser, con lo cual ayudaba a conseguir sustento para los suyos. La extrema dureza que vivía encontraba consuelo en la oración.

Se generó en el lugar donde trabajaba su padre un puesto de sirvienta, y él llevó para allí a Ana María y a su madre. Ambas fueron admitidas para esa tarea, con lo cual sus necesidades materiales mejoraron. Rápidamente Ana María se destacó por su capacidad de trabajo alegrando sensiblemente a sus empleadores. Allí conoció a Domingo Taigi, obrero que trabajaba en el lugar, con quien se casó y tuvo 7 hijos.

Un día en que Domingo y Ana María fueron a visitar la Basílica de San Pedro, un santo sacerdote, el padre Ángel, sintió que cuando ella pasaba por frente a él, una voz en la conciencia le decía: "Fíjese en esa mujer. Dios se la va a confiar para que la dirija espiritualmente. Trabaje por su conversión, que está destinada a hacer mucho bien". El padre grabó bien la imagen de Ana, pero ella se alejó sin saber aquello que había sucedido.

Guiada sin dudas por el Espíritu Santo, la joven comenzó a sentir un deseo inmenso de encontrar un sacerdote que la dirigiera espiritualmente. Recorrió varios templos pero ningún religioso parecía querer comprometerse a ayudarla. Pero en una ocasión vio al padre Ángel, el cual al verla llegar le dijo: "Por fin ha venido, buena mujer. La estaba aguardando. Dios la quiere guiar hacia la santidad. No desatienda esta llamada de Dios". Y le contó las palabras que había escuchado el día que la vio por primera vez en la Basílica de San Pedro.

Se inició una nueva etapa en la vida de Ana María, bajo la dirección espiritual del padre Ángel y su lema "La mejor penitencia es la paciencia", que demostró cuando su marido estallaba con su mal carácter. Madrugaba desde tempranas horas para organizar los estudios de los pequeños y educarlos de la mejor manera posible.

A partir de entonces, Ana María comenzó a percibir visiones del futuro, en medio de la imagen de una suerte de globo de fuego que se le aparecería con frecuencia. Cardenales, sacerdotes, obreros y gente de las más diversas profesiones comenzaron a acercarse para consultarla, anunciando sucesos por venir o eventos ya ocurridos... que ni siquiera podía transcribir en un papel.

Su marido dejó escrito: "Cuando llegaba a mi casa la encontraba llena de gente desconocida que venía a consultar a mi mujer. Pero ella tan pronto me veía, dejaba a cualquiera, aunque fuera un monseñor o una gran señora y se iba a atenderme, y a servirme la comida, y a ayudarme con ese inmenso cariño de esposa que siempre tuvo para conmigo. Para mí y para mis hijos, Ana María era la felicidad de la familia. Ella mantenía la paz en el hogar, a pesar de que éramos bastantes y de muy diversos temperamentos. La nuera era muy mandona y autoritaria y la hacía sufrir bastante, pero jamás Ana María demostraba ira o mal genio. Hacía las observaciones y correcciones que tenía que hacer, pero con la más exquisita amabilidad. A veces yo llegaba a casa cansado y de mal humor y estallaba en arrebatos de ira, pero ella sabía tratarme de tal manera bien que yo tenía que calmarme al muy poco rato. Cada mañana nos reunía a todos en casa para una pequeña oración, y cada noche nos volvía reunir para la lectura de un libro espiritual. A los niños los llevaba siempre a la Santa Misa los domingos y se esmeraba mucho en que recibieran la mejor educación posible".

Por meses y años tuvo que sufrir una gran sequedad espiritual y angustias interiores, que ofreció por los pecadores. Antes de morir padeció 7 meses de dolorosa agonía, sufriendo la pena de ver morir a 4 de sus 7 hijos.

Anunció también graves peligros y males que iban a llegar a la Santa Iglesia Católica y en verdad que llegaron. Pidió a Dios y obtuvo de Él que mientras que ella viviera no llegara una epidemia de tifus a Roma... y así sucedió. Ana murió el 9 de junio de 1867, llegando la epidemia a la capital 8 días después. Su cuerpo se conserva incorrupto en Roma.


Beata Ana María, ruega por nosotros.
Publicado en formato 1.0 en abril de 2008

La Luna es un Cuerpo Geológicamente Activo

Nuestra hermosa Luna es un cuerpo geológicamente activo. A lo largo de los últimos siglos, por medio de los distintos tipos de telescopios desarrollados, los observadores nos han descriptos cambios de color, brillo, distribución de «manchas» y distintos fenómenos en la superficie lunar. Basta recordar al astrónomo más conocido del siglo XVIII, William Herschel (el descubridor de Urano y de los sistemas de estrellas dobles, entre otros), quien relata incluso fenómenos volcánicos activos en sus diarias observaciones de la superficie lunar.


Estos procesos suelen ser de corta duración, motivo por el cual se los ha denominado Fenómenos Lunares Transitorios (TLP, por la abreviatura inglesa de Transient Lunar Phenomena).
A partir del siglo XIX se ha especulado con una edad lunar del orden de los 4500 millones de años, lo cual, de acuerdo con las hipótesis que se sostienen para su origen, obligarían a una Luna geológicamente inactiva (dado que nuestro satélite tiene una masa sensiblemente menor que la de la Tierra, debería haberse enfriado mucho más rápidamente y carecer prácticamente de magma en su interior).


En contraste con dicha hipótesis, el número de los citados TLP es tan alto, que obligó a la publicación inicial en 1968 de un reporte por parte de la NASA que conocemos como Chronological Catalog of Reported Lunar Events (haciendo un click aquí puede accederse al documento original en inglés). Este catálogo, también llamado NASA TR R-277, es el listado más completo de eventos de la superficie lunar desde el siglo XVI hasta la fecha de su publicación, incluyendo más de 500 citas por alrededor de 300 observadores diferentes en Occidente.


Resulta difícil compatibilizar la presunción teórica de un cuerpo celeste "muerto" desde hace teóricos miles de millones de años con siglos y siglos de observaciones debidamente reportadas por centenares de astrónomos sobre eventos en la superficie lunar.


Si la Luna es una esfera rocosa de interior glacial, sin terremotos ni actividad volcánica, resulta difícil explicar este frondoso anecdotario de TLP. Esta contradicción es explicable acaso si en realidad nuestro sistema Tierra - Luna es notablamente más joven de lo que pensamos, con lo cual nuestro satélite, aún en proceso de enfriamiento, nos revela que aún está geológicamente vivo, en coincidencia con lo descripto por astrónomos de la talla de Galileo, Herschel o los modernos observadores de fines del siglo XX.

Judas Iscariote


La figura de Judas Iscariote ha sido motivo de controversias a lo largo de toda la historia de la cristiandad, muchas veces aprovechada para continuar con la traición a las enseñanzas de Cristo a lo largo de los siglos («predestinado», «partícipe necesario», «marcado por la historia», «autor de un Evangelio» y un extenso etcétera merecedor de varios volúmenes de texto).


Si existe una voz autorizada para transmitirnos la realidad, es, sin dudas, la de uno de los teólogos más extraordinarios de las últimas centurias, nuestro Papa Benedicto XVI, que se refirió a este tema en su catequesis de la Audiencia General del 18 de octubre de 2006. La traducción del italiano al castellano fue realizada oportunamente por el equipo de Zenit.


Queridos hermanos y hermanas:

Al terminar de recorrer hoy la lista de los 12 apóstoles llamados directamente por Jesús durante su vida terrena, no podemos dejar de mencionar a quien siempre aparece en último lugar: Judas Iscariote. Queremos asociarle con la persona que después fue escogida en su sustitución, es decir, Matías.

Ya sólo el nombre de Judas suscita entre los cristianos una instintiva reacción de reprobación y de condena. El significado del apelativo «Iscariote» es controvertido: la explicación más utilizada dice que significa «hombre de Queriyyot», en referencia al pueblo de origen, situado en los alrededores de Hebrón, mencionado dos veces en la Sagrada Escritura (Josué 15, 25; Amós 2, 2).


Otros lo interpretan como una variación del término «sicario», como si aludiera a un guerrillero armado de puñal, llamado en latín «sica». Por último, algunos ven en el apodo la simple trascripción de una raíz hebreo-aramea que significa: «aquel que iba a entregarle». Esta mención se encuentra 2 veces en el cuarto Evangelio, es decir, después de una confesión de fe de Pedro (Juan 6, 71) y después durante la unción de Betania (Juan 12, 4).


Otros pasajes muestran que la traición estaba en curso, diciendo: «aquel que le traicionaba», como sucede durante la Última Cena, después del anuncio de la traición (Mateo 26, 25) y después en el momento en que Jesús fue arrestado (Mateo 26, 46.48; Juan 18,2.5). Sin embargo, las listas de los doce recuerdan la traición como algo ya acontecido: «Judas Iscariote, el mismo que le entregó», dice Marcos (3, 19); Mateo (10, 4) y Lucas (6, 16) utilizan fórmulas equivalentes. La traición, en cuanto tal, tuvo lugar en dos momentos: ante todo en su fase de proyecto, cuando Judas se pone de acuerdo con los enemigos de Jesús por treinta monedas de plata (Mateo 26,14-16), y después en su ejecución con el beso que le dio al Maestro en Getsemaní (Mateo 26, 46-50).

De todos modos, los evangelistas insisten en que le correspondía plenamente su condición de apóstol: es llamado repetidamente «uno de los doce» (Mateo 26,14.47; Marcos 14, 10.20; Juan 6, 71) o «del número de los doce» (Lucas 22, 3). Es más, en dos ocasiones, Jesús, dirigiéndose a los apóstoles y hablando precisamente de él, le indica como «uno de vosotros» (Mateo 26, 21; Marcos 14,18; Juan 6, 70; 13, 21). Y Pedro dirá que Judas «era uno de los nuestros y obtuvo un puesto en este ministerio» (Hechos 1, 17).


Se trata, por tanto, de una figura perteneciente al grupo de aquellos a los que Jesús había escogido como compañeros y colaboradores cercanos. Esto plantea dos preguntas a la hora de explicar lo acaecido. La primera consiste en preguntarnos cómo es posible que Jesús escogiera a este hombre y confiara en él. De hecho, si bien Judas es el ecónomo del grupo (Juan 12,6b; 13,29a), en realidad también se le llama «ladrón» (Juan 12,6a). El misterio de la elección es todavía más grande, pues Jesús pronuncia un juicio muy severo sobre él: «¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!» (Mateo 26, 24). Este misterio es todavía más profundo si se piensa en su suerte eterna, sabiendo que Judas «fue acosado por el remordimiento, y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo: “Pequé entregando sangre inocente”» (Mateo 27, 3-4). Si bien él se alejó después para ahorcarse (Mateo 27, 5), a nosotros no nos corresponde juzgar su gesto, poniéndonos en lugar de Dios, quien es infinitamente misericordioso y justo.

Una segunda pregunta afecta al motivo del comportamiento de Judas: ¿por qué traicionó a Jesús?

La cuestión suscita varias hipótesis. Algunos recurren a la avidez por el dinero; otros ofrecen una explicación de carácter mesiánico: Judas habría quedado decepcionado al ver que Jesús no entraba en el programa de liberación político-militar de su propio país. En realidad, los textos evangélicos insisten en otro aspecto: Juan dice expresamente que «el diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle» (Juan 13,2); del mismo modo, Lucas escribe: «Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, que era del número de los doce» (Lucas 22, 3). De este modo, se va más allá de las motivaciones históricas y se explica lo sucedido basándose en la responsabilidad personal de Judas, quien cedió miserablemente a una tentación del Maligno. En todo caso, la traición de Judas sigue siendo un misterio. Jesús le trató como a un amigo (Mateo 26, 50), pero en sus invitaciones a seguirle por el camino de las bienaventuranzas no forzaba su voluntad ni le impedía caer en las tentaciones de Satanás, respetando la libertad humana.

De hecho, las posibilidades de perversión del corazón humano son realmente muchas. El único modo de prevenirlas consiste en no cultivar una visión de la vida que sólo sea individualista, autónoma, sino en ponerse siempre de parte de Jesús, asumiendo su punto de vista. Tenemos que tratar, día tras día, de estar en plena comunión con Él. Recordemos que incluso Pedro quería oponerse a Él y a lo que le esperaba en Jerusalén, pero recibió una fortísima reprensión: «¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres» (Marcos 8,32-33). Tras su caída, Pedro se arrepintió y encontró perdón y gracia. También Judas se arrepintió, pero su arrepentimiento degeneró en desesperación y de este modo se convirtió en autodestrucción. Es para nosotros una invitación a recordar siempre lo que dice san Benito al final del capítulo V, fundamental, de su «Regla»: «no desesperar nunca de la misericordia de Dios». En realidad, «Dios es mayor que nuestra conciencia», como dice san Juan (1 Juan 3, 20).

Recordemos dos cosas. La primera: Jesús respeta nuestra libertad. La segunda: Jesús espera que tengamos la disponibilidad para arrepentirnos y para convertirnos; es rico en misericordia y perdón. De hecho, cuando pensamos en el papel negativo que desempeñó Judas, tenemos que enmarcarlo en la manera superior con que Dios dispuso de los acontecimientos. Su traición llevó a la muerte de Jesús, quien transformó este tremendo suplicio en un espacio de amor salvífico y en la entrega de sí mismo al Padre (Gálatas 2, 20; Efesios 5,2.25). El verbo «traicionar» es la versión griega que significa «entregar». A veces su sujeto es incluso el mismo Dios en persona: Él mismo por amor «entregó» a Jesús por todos nosotros (Romanos 8, 32). En su misterioso proyecto de salvación, Dios asume el gesto injustificable de Judas como motivo de entrega total del Hijo por la redención del mundo.

Al concluir, queremos recordar también a quien, después de Pascua, fue elegido en lugar del traidor. En la Iglesia de Jerusalén se presentaron dos a la comunidad, y después sus hombres fueron echados a suerte: «José, llamado Barsabás, por sobrenombre Justo, y Matías» (Hechos l, 23). Precisamente este último fue el escogido, y de este modo «fue agregado al número de los doce apóstoles» (Hechos 1, 26). No sabemos nada más de él, a excepción de que fue testigo de la vida pública de Jesús (Hechos 1, 21-22), siéndole fiel hasta el final. A la grandeza de su fidelidad se le añadió después la llamada divina a tomar el lugar de Judas, como compensando su traición.

Sacamos de aquí una última lección: si bien en la Iglesia no faltan cristianos indignos y traidores, a cada uno de nosotros nos corresponde contrabalancear el mal que ellos realizan con nuestro testimonio limpio de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador.

La Realidad del Infierno (primero de 3 artículos)



No puede cabernos duda alguna de la existencia del infierno, más allá de cualquier comentario negativo al respecto de cientos de "líderes", "pastores", "comunicadores sociales" y personajes emparentados. Basta con recordar que Nuestro Señor Jesucristo en persona ha hecho mención repetidas veces del Infierno (Mateo 5,22; 5,29; 10,28, sólo para hacer mención a uno de los 4 Evangelios). Asimismo, la realidad infernal es descripta por San Juan en el Apocalipsis y es verdad de Fe contenida en el Catecismo de la Iglesia Católica (cánones 1033 al 1037).

Por culpa de nosotros mismos, los católicos, en tiempos del relativismo moral se habla muy poco del Infierno, y, de hecho, incluso algunos consagrados especulan con su inexistencia, con una visión inadecuada de la Misericordia Divina («Dios no condenará a nadie a los tormentos del Infierno»), olvidándonos sin dudas de que, además de ser infinitamente misericordio, Dios es infinitamente justo y su Misericordia y su Justicia son un mismo atributo.

Iniciamos así una serie de artículos en referencia a este aspecto descuidado de nuestra Fe, en el cual expondremos distintas opiniones, visiones y hechos a los fines de enfatizar la realidad del Infierno y los tristes caminos que pueden llevarnos a ese lugar.

A tal fin, comenzaremos con el discurso que pronunció el padre canadiense Marcel Nault en la Conferencia Mundial de la Paz de los Obispos Católicos (Fátima, Portugal, 1992):

«Nuestro Señor Jesucristo vino a la tierra por un motivo, para salvar a las almas del infierno. Enseñar la realidad del infierno es la tarea más importante e ineludible de la Santa Iglesia Católica. Uno de los grandes Padres de la Iglesia, San Juan Crisóstomo, continuamente enseñaba que Nuestro Señor Jesucristo predicaba con más frecuencia sobre el infierno que sobre el Cielo. Algunos piensan que es mejor predicar sobre el Cielo. No estoy en acuerdo. Predicar sobre el infierno produce muchas más y mejores conversiones que las obtenidas con la mera predicación sobre el Cielo.»

«A San Benito, el fundador de los Benedictinos, al estar viviendo en Roma el Espíritu Santo le dijo: "Tú vas a perder tu alma en Roma e irás al infierno". Él dejó Roma y se retiró a vivir en el silencio y la solicitud fuera de Roma para meditar sobre la vida de Jesús y el Santo Evangelio. San Benito huyó de todas esas ocasiones de pecado de la Roma pagana. Él oró, se sacrificó por sí mismo y por los pecadores. El Espíritu Santo difundió la noticia de su santidad. Como resultado, la gente lo visitaba para ver, escuchar y seguir su ejemplo y consejo. San Benito se apartó por sí mismo de toda ocasión de pecado y alcanzó la santidad. La Santidad atrae a las almas.»

«¿Por qué piensan que San Agustín cambió su vida? ¡Por temor al infierno! Yo predico con frecuencia sobre la trágica realidad del infierno. Es un dogma católico que sacerdotes y obispos ya no predican más. El Papa Pío IX, que pronunció los dogmas de la Infalibilidad del Papa y el de la Inmaculada Concepción de María, y que también emitió su famoso Sílabo condenatorio contra los errores y herejías del mundo moderno, solía pedir a los predicadores que enseñaran a los fieles con mayor frecuencia sobre las Cuatro Postrimerías, en especial sobre el infierno, así como él mismo daba ejemplo predicando. El Papa pidió esto porque la meditación sobre el infierno genera santos.»

Los santos temen al Infierno

Aquí nos encontramos con algo curioso, los santos temen ir al infierno pero los pecadores no sienten tal temor. San Francisco de Sales, San Alfonso María Liguorio, el Santo Cura de Ars, Santa Teresa de Ávila, Santa Teresita del Niño Jesús, tuvieron miedo de ir al Infierno. San Simón Stock, el Superior General del Carmelo, sabía que sus monjes tenían miedo de ir al infierno. Sus monjes ayunaban y hacían oración. Vivían recluidos, separados del peligroso mundo dominado por Satanás. Aún así tenían miedo de ir al infierno. En 1251, Nuestra Señora del Monte Carmelo se apareció en Aylesford, Inglaterra, a San Simón Stock. Ella le dijo: "No teman más, te entrego una vestidura especial; todo el que muera llevando esta vestidura no irá al infierno". Yo llevo puesto mi Escapulario del Carmen bajo mis vestiduras y llevo otro en mi bolsillo porque nunca sé cuándo la gente me pedirá que les hable sobre el Infierno o el Escapulario del Carmen.

María dijo al sacerdote dominico, el beato Alán de la Roche, "Yo vendré y salvaré al mundo a través de Mi Rosario y Mi Escapulario". Uno no puede especializarse en todo y enseñar sobre todo; uno debe elegir. Yo creo que ésta es la voluntad de Dios: que yo predique sobre el infierno. Un Monseñor, mi superior hace tiempo, me dijo en una ocasión: "Predicas con demasiada frecuencia sobre el infierno y eso asusta a la gente". Él agregó: "Marcel, yo nunca he predicado sobre el infierno, porque a la gente no le gusta. Tú los asustas". En un tono muy amistoso, Monseñor me dijo en su oficina: "Marcel, yo nunca he predicado sobre el infierno y nunca lo haré, y mira qué agradable y prestigiada posición he alcanzado". Yo guardé un largo silencio, luego lo mire a los ojos. "Monseñor", le dije, "usted está en la vía del infierno para toda la eternidad. Monseñor, usted predica para complacer al hombre, en lugar de predicar para complacer a Cristo y salvar a las almas del infierno. Monseñor, es un pecado mortal de omisión el rehusarse a enseñar el Dogma Católico sobre el infierno".
Cuando Dios envió Profetas en el Antiguo Testamento, fue para recordarle al hombre que regresara a la verdad, que regresara a la santidad. Jesús vino, predicó y envió a sus Apóstoles al mundo para predicar el Santo Evangelio. La Serpiente vino y difundió su veneno a través de herejías, pero Jesús envió a su Amadísima Madre, la Reina de los Profetas: "Ve a la tierra y destruye las herejías". Los Padres de la Iglesia han escrito que la Madre de Dios es el martillo de las herejías. Si se toman el tiempo de estudiar con gran atención el mensaje de Nuestra Señora de Fátima, notarán que es un mensaje de lo más trágico y profundo, que refleja las enseñanzas del Santo Evangelio.

Las Lecciones dadas en Fátima

El resumen del Mensaje de Fátima es que el infierno existe. Que el infierno es eterno y que iremos ahí si morimos en estado de pecado mortal. "¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?" Nuestra Señora vino y nos dijo que podemos salvarnos a través de sus 2 divinos sacramentos de predestinación: el Santo Rosario y el Escapulario del Carmen. También manifiesta un énfasis especial sobre la Devoción a su Inmaculado Corazón y la Devoción de los Primeros Cinco Sábados. En la primera aparición del Ángel de Portugal en el Cabeco, en mayo de 1916, el Ángel vino a los 3 niños y les mostró cómo adorar a Dios con la oración: "Dios mío, yo creo, adoro, espero y Te amo. Te pido perdón por los que no creen, ni adoran, ni esperan y no Te aman". El Ángel oró esta oración mientras se postraba con la frente en el suelo. El Ángel de Fátima les había mostrado a los 3 niños en el orden de las oraciones, qué es lo primero. Primero, uno debe adorar a Dios y después orar a los santos. Primero Dios, las criaturas después. El Ángel de Fátima mostró al hombre que debe adorar a Dios y orar ante Él de rodillas. Cuanto más conoce el hombre a Dios, más se humilla ante Dios su Creador.

El gran Obispo francés Bossuet dijo: "El hombre en verdad se engrandece cuando está de rodillas". Sí, el hombre realmente se engrandece cuando se arrodilla ante su Creador y Redentor, Jesús, en el Santísimo Sacramento. El Ángel de Fátima vino a enseñarles a los 3 niños que nuestro primer deber, de acuerdo con el Primer Mandamiento, es adorar a Dios. En su tercera aparición en el Cabeco, el Ángel de Portugal vino con un Cáliz en su mano izquierda y una Hostia en la mano derecha. Los niños se preguntaban qué estaba pasando. El Ángel milagrosamente suspendió el Cáliz y la Hostia en el aire y se postró en tierra y recitó una oración Trinitaria de profunda adoración: "Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Te adoro profundamente y Te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de todas las ofensas, sacrilegios, abandonos e indiferencias con Él mismo es ofendido y por los méritos infinitos de su Sacratísimo Corazón y por la intercesión del Inmaculado Corazón de María, Te pido la conversión de los pobres pecadores".

Dios desea que Le adoremos de rodillas. ¿Nos arrodillamos en adoración y oración ante Jesús en el Santísimo Sacramento? Debemos hacerlo. Cuando los tres Reyes Magos de Oriente fueron a Belén y entraron en donde estaba el Niño Jesús, se postraron frente a Él para adorarlo de rodillas. Tenemos este ejemplo en las Escrituras y del Ángel de Fátima, que Dios quiere que Le adoremos de rodillas.

El Reforzamiento de los Dogmas Católicos

Un año más tarde, el 13 de mayo de 1917, los niños vieron a una jovencita aparecerse ante ellos. Era la primera aparición de Nuestra Señora. Lucía le preguntó: "¿De dónde vienes?" Ella le contestó: "Vengo del Cielo". El Dogma Católico de la existencia del Cielo. Los niños preguntaron: "¿Iremos al Cielo?" Ella contestó: "Sí, irán al Cielo". Entonces preguntaron: "¿Nuestras dos amiguitas están en el Cielo?" María les contestó: "Una de ellas, sí". Los niños preguntaron: "¿Dónde está la otra chica? ¿Está en el Cielo?" María les contestó: "Ella está en el Purgatorio y lo estará hasta el fin del mundo". Esta chica tenía unos 18 años de edad. Un segundo Dogma Católico, el Purgatorio existe y prevalecerá hasta el fin de este mundo. La Madre de Dios no puede mentir. El Ángel de Fátima enseñó a los 3 niños cómo adorar a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Este es un reforzamiento del Dogma de la Santísima Trinidad, el mayor de todos, sin el cual la Cristiandad no podría permanecer. Debemos adorar a las Tres personas de la Santísima Trinidad.

Una Visión del Infierno

El viernes 13 de julio de 1917, Nuestra Señora se apareció en Fátima y les habló a los tres pequeños videntes. Nuestra Señora nunca sonrió. ¿Cómo podía sonreír, si en ese día les iba a dar a los niños la visión del Infierno? Ella dijo: "Oren, oren mucho porque muchas almas se van al infierno". Nuestra Señora extendió sus manos y de repente los niños vieron un agujero en el suelo. Ese agujero, decía Lucía, era como un mar de fuego en el que se veían almas con forma humana, hombres y mujeres, consumiéndose en el fuego, gritando y llorando desconsoladamente. Lucía decía que los demonios tenían un aspecto horrible como de animales desconocidos. Los niños estaban tan horrorizados que Lucía gritó. Ella estaba tan atemorizada que pensó que moriría. María dijo a los niños: "Ustedes han visto el infierno a donde los pecadores van cuando no se arrepienten".

Un Dogma Católico más, la existencia del infierno. El infierno es eterno. Nuestra Señora dijo: "Cada vez que recen el Rosario, digan después de cada década: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia". María vino a Fátima como profeta del Altísimo para salvar a las almas del infierno. El patrono de todos los pastores, San Juan María Vianney, solía predicar que el mayor acto de caridad hacia el prójimo era salvar su alma del infierno. Y el segundo acto de caridad es el aliviar y librar a las almas de los sufrimientos del Purgatorio. Un día en su pequeña iglesia (donde hasta este día se conserva su cuerpo incorrupto), un hombre poseído por el demonio se le acercó a San Juan María Vianney y le dijo: "Te odio, te odio porque arrebataste de mis manos a 85 mil almas". Eminencias, Excelencias, Sacerdotes, cuando seamos juzgados por Jesús, Jesús nos hará una sola pregunta: "Yo te constituí Sacerdote, Obispo, Cardenal, Papa, ¿cuántas almas salvaste del infierno? San Francisco de Sales, de acuerdo con estadísticas, ha convertido, y probablemente salvado, a más de 75 mil herejes. ¿Cuántas almas has salvado tú?
Cuando leemos a los Padres de la Iglesia, a los Doctores de la Iglesia y a los santos, uno se estremece ante una realidad: todos ellos enseñaron el Evangelio de Jesús y sobre las Cuatro Postrimerías: Muerte, Juicio, Infierno y Paraíso. Todos han predicado el Dogma Católico del infierno porque cuando meditamos en el destino de los condenados, no deseamos ir al infierno. No es mi intención criticar a los Obispos, pero debo confesar esta verdad. En mis 30 años de sacerdocio, es triste reconocer que nunca he visto, ni escuchado, que un Obispo, aún mi Obispo o cualquier otro Obispo, predique el Dogma de la Iglesia Católica Romana sobre el infierno. Supongo que en sus países o en otros lugares sí lo hacen, pero en Norteamérica no es predicado este Dogma de Fe.

Cierto día en una catedral le dije a un Obispo: "Su Excelencia, usted realiza bellas meditaciones sobre el Santo Rosario cada noche por la radio. Esto es hermoso. Pero debo preguntarle, por qué no abrevia un poco su meditación e inserta después de cada decena del Rosario la oración: 'Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia'. ¿Por qué se rehúsa decir esta pequeña oración después de cada decena, tal como lo pidió Nuestra Señora de Fátima el 13 de julio de 1917, después de que les había mostrado el infierno a los tres videntes?" El Obispo me dijo: "Mire, a la gente no le gusta que prediquemos sobre el infierno, la palabra infierno les asusta."No estamos para predicar lo que complazca a las multitudes sino para salvar sus almas del infierno, para evitar que vayan al infierno eternamente. Es probable que esta afirmación no sea aceptada por todos los Obispos, pero con frecuencia los oigo rezar el Rosario omitiendo esta oración piadosa para salvar almas del infierno.

Yo creo que esta pequeña oración de Nuestra Señora de Fátima dada a los niños el 13 de julio de 1917, es más poderosa y más placentera a Dios que cualquier meditación por bella que sea, aunque haya sido expresada por un Obispo. Cada uno de nosotros hemos recibido nuestra misión de Dios, y creo que Jesús y Nuestra Señora desean que mi misión sea que yo predique sobre el infierno. Por esto es que predico sobre el infierno. Hay muchas revelaciones que podemos leer en la biografía de las almas privilegiadas. Algunas almas que están en el infierno han sido obligadas por Dios a hablarnos para ayudarnos a crecer en nuestra fe. Constituye un pecado mortal de omisión el rehusarse a predicar el Dogma Católico sobre el infierno. Tales almas condenadas han dicho:"Podríamos soportar estar en el infierno por mil años. Podríamos soportar estar en el infierno un millón de años, si supiéramos que un día dejaríamos el infierno". Amigos míos, debemos meditar, no sólo en el fuego del infierno, no sólo en la privación de contemplación de Dios, sino también en la eternidad del infierno. Meditar seriamente frente al Sagrario sobre el Dogma Católico sobre el infierno. Queridos Obispos, ustedes deben predicar por completo el Evangelio de Jesús, incluyendo la trágica realidad del infierno eterno.

Concepto Herético de la Misericordia de Dios

Un sacerdote en una conferencia carismática dijo a una multitud de unas 3 mil personas y unos 100 sacerdotes que: "Dios es amor, Dios es misericordia y verán su infinita Misericordia en el fin del mundo, cuando Jesús liberará a todas las almas del infierno, aún a los demonios". Este sacerdote sigue predicando y su Obispo no suspende sus facultades por enseñar tal herejía. "Vayan al fuego eterno", dijo Jesús. Fuego eterno, no fuego temporal. Con mi limitada inteligencia humana me atrevo a hacer una pequeña reflexión filosófica: "Dios es amor. Dios es Nuestro Padre. ¿Cómo puede un padre, ¡por amor de Dios!, tomar al pequeño Pedro y arrojarlo a un horno ardiente? Es imposible. Es un insulto a Dios, que Es amor". ¿Cuántas veces han escuchado esto? La verdad, sin embargo, es que el infierno existe. El infierno es eterno, y todos iremos al infierno si morimos en estado de pecado mortal. Yo puedo ir al infierno. Ustedes pueden ir al infierno. Si algunos de nosotros morimos en pecado mortal, estaremos en el infierno por toda la eternidad, ardiendo, llorando y gritando sin consuelo. No por un millón de años, sino por billones y billones y billones de años y más allá, por toda la eternidad.

En nuestra vida mortal, ¿quién no ha cometido un pecado mortal? Un solo pecado mortal no confesado con arrepentimiento, antes de morir, es suficiente para que Jesús nos arroje al infierno. Uno de los grandes Padres de la Iglesia, Patrón de todos los predicadores católicos, San Juan Crisóstomo dijo: "Pocos Obispos se salvan y muchos sacerdotes se condenan". Cuando venía de Lisboa a Fátima por autobús, tuve la ocasión de predicar a los laicos, sacerdotes y obispos presentes en el autobús. Les imploré: "Por favor, cuando lleguen a Fátima, por qué no se animan a hacer una buena confesión general de vida. Quizás hace diez años, quizás hace cincuenta, no han tenido el valor de confesar ese pecado grave por vergüenza. Por favor, hagan una confesión santa y completa en Fátima antes de su regreso. Hay muchos sacerdotes en Fátima que nunca más volverán a ver hasta que lleguen al Cielo". Yo predico a los Obispos como lo hago con toda persona, porque los Obispos también tienen un alma que salvar. Y si los Obispos son realmente humildes, aceptarán la verdad aún si proviene de un simple y ordinario sacerdote. No nos vayamos de Fátima sin hacer una Santa Confesión General.

Un Gran Acto de Caridad

Sus Excelencias, Jesús nos hizo sacerdotes. Jesús, Nuestro Señor, nos escogió entre millones de hombres para hacernos sacerdotes. Nos hicimos sacerdotes por un motivo: para ofrecer el Santo Sacrificio de la Misa a Dios Padre Todopoderoso, para rezar el Breviario cada día y para predicar el Evangelio de Jesús para salvar las almas del infierno. Nadie tiene la seguridad de ir al Cielo a menos que haya recibido una revelación privada de Dios como le ocurrió al Buen Ladrón en la cruz o a los tres videntes de Fátima. ¿Por qué no abrazar los medios seguros que el Cielo nos ha dado, el Santo Rosario ("la devoción a Mi Rosario es un signo seguro de predestinación"), el Escapulario del Carmen y el maravilloso Sacramento de la Confesión.

Prediquen, mis queridos Obispos, como los hacían los Padres de la Iglesia. La tarea principal de un Obispo es predicar, no sólo administrar una diócesis. La Iglesia necesita ver y escuchar a los Obispos predicando como lo hacían los Padres de la Iglesia. Si uno solo de ustedes, Obispos presentes aquí en Fátima, regresara a su diócesis y en ciertas ocasiones predicara sobre las Cuatro Postrimerías junto con todo el mensaje de Fátima, qué gran acto de caridad sería para todos sus amados fieles. Con la asistencia del Espíritu Santo digan a sus fieles: "Escuchen, mis hermanos en Cristo, yo soy su Obispo, estoy aquí para salvar su alma del infierno. Por favor escuchen, acepten y mediten mi enseñanza en este día. Ustedes también, mis amados sacerdotes de mi diócesis, imiten a su Obispo, y prediquen sobre el infierno con la autoridad que Jesús les ha dado. Prediquen cuanto menos una vez al año un sermón completo sobre el infierno". Si hacen esto, están realizando el mayor acto de caridad de su sacerdocio, de su episcopado.

Como mencioné anteriormente, en mis treinta años de sacerdocio, nunca he escuchado a un Obispo predicar sobre el infierno. Cuando deseo encontrar un sermón sobre el infierno, me veo obligado a leer a San Juan Crisóstomo, a los Padres de la Iglesia, a los Doctores de la Iglesia y a los santos predicadores. Queridos Obispos, por favor, prediquen sobre el infierno como lo hizo Jesús, Nuestra Señora de Fátima, los Padres y los Doctores de la Iglesia y salvarán a muchas almas. Quien salva a un alma, salva a su propia alma. Predicar sobre el infierno es un gran acto de caridad porque quienes los escuchan creerán por la autoridad que les confiere la Iglesia. Estas personas rectificarán su modo de vivir y harán una santa confesión de sus pecados.

El Vestido de Gracia

La gente con frecuencia me pregunta: "¿Por qué, Padre, es que ya no se predica sobre el Escapulario del Carmen? En el pasado recibíamos el Escapulario en nuestra Primera Comunión, pero ahora ya no hay más bendiciones e imposiciones del Escapulario del Carmen. ¿El Escapulario del Carmen sigue siendo válido como en el pasado?" Sí, el Escapulario del Carmen es válido en estos tiempos también, esta verdad no ha cambiado. El sábado 13 de octubre de 1917, durante el Milagro del Sol en Fátima, la Virgen María apareció ante los tres videntes sosteniendo el Escapulario del Carmen en una de sus manos. La hermana Sor Lucía dijo: "El Rosario y el Escapulario del Carmen son inseparables". ¿Por qué entonces los sacerdotes ya no predican sobre el Escapulario del Carmen? ¿Cómo podrían hacerlo si deliberadamente rehúsan predicar sobre el infierno? Si nunca predican sobre el infierno, la gente no creerá en el Infierno y por tal motivo, ¿cuál sería el objeto de recibir y llevar consigo el Escapulario del Carmen?

Jesús dijo: "Si tienen fe, moverán montañas". Si tienen fe, convertirán las almas con la gracia de Dios. Si predican sobre el infierno con fe, la gente creerá en el infierno. San Pablo dijo a sus discípulos: "Prediquen con convicción". Sólo pronunciar o leer una homilía en una iglesia no es predicar. La predicación debe buscar mover las voluntades; la predicación debe motivar a los hombres a cambiar sus vidas para salvar sus almas del infierno.

La Deserción Sacerdotal

Hay cuatro razones principales por las que 75 mil sacerdotes han abandonado el sacerdocio:
(1) Porque se han negado a orar cada día.
(2) Porque no evitaron las ocasiones de pecado y olvidaron que la prudencia es la ciencia de los santos.
(3) Porque no tuvieron la humildad y el valor para hacer confesiones santas y completas. Jesús dijo: "Sin Mí, nada pueden realizar."
(4) Porque vivían en pecado mortal y continuaban celebrando. Si un sacerdote está en estado de pecado mortal y celebra la Santa Misa, es una Misa sacrílega para él. Cuando recibe la Comunión en este estado, realiza una Comunión sacrílega. Entonces, ¿cómo puede un sacerdote en estado de pecado mortal predicar bajo la inspiración y la fuerza del Espíritu Santo? ¿Cómo puede predicar si está endemoniado?
Sacerdotes, vayan y hagan una santa confesión y se volverán en excelentes predicadores. El Espíritu Santo les hablará a ustedes y por medio de ustedes, y salvarán a miles de almas de ir al infierno. Un día, el Santo Cura de Ars recibió la visita de un joven sacerdote de una parroquia cercana. Este sacerdote tenía gran interés de conocer personalmente al Cura de Ars. Después del almuerzo, el Cura de Ars le dijo: "¿Serías tan amable de escuchar mi confesión?" El joven sacerdote por poco se cae de su silla ante la súplica del Cura de Ars de escuchar la confesión de este admirable sacerdote con fama de santidad. ¡Los Santos se confiesan! Y los que se confiesan se vuelven Santos.

Finalmente, Nuestra Señora de Fátima dijo: "Oren, oren mucho y hagan muchos sacrificios porque muchas almas se van al infierno porque no hay quien ore ni se sacrifique por ellas". Oremos continua y diariamente la oración que Ella nos enseñó: "Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia".

Los cronistas del evento han descripto que numerosos consagrados presentes en el momento se confesaron con el padre Nault, quien falleció 5 años después, el domingo de Pascua de 1997.

sábado, 1 de marzo de 2008

La Cienciología


Seguramente son muchos los lectores de nuestra publicación que han oído hablar de la llamada «Iglesia de la Cienciología», una suerte de movimiento sectario muy popular entre sectores acaudalados y famosos del mundo occidental.

Es probable que uno de los mejores comentarios publicados al respecto sea el publicado por Aciprensa, en base a textos del fallecido José Luis Baamonde ("El Fenómeno de las Sectas y los Nuevos Movimientos Religiosos", auspiciado por el Arzobispado de Buenos Aires).

Tenemos el orgullo y el agrado de reproducir a continuación dicho contenido. Puede accederse al texto original desde aquí.


¿Qué es la Cienciología?

Hace 75 millones de años un soberano galáctico llamado Xenu confinó en la Tierra a los thétanos, malvados espíritus que hasta nuestros días infectan las psiqués de los hombres, causando males que sólo pueden curarse con mucho dinero y sesiones de "clarificación". Esto, que podría parecer un cuento de ciencia ficción, no es otra cosa que el postulado de la Iglesia de la Cienciología, una secta que por medio de amenazas y extorsiones, ha construido un imperio económico conquistando a estrellas de Hollywood, empresarios y políticos de todo el mundo.

Tom Cruise, Dustin Hoffman, Nicole Kidman, Oliver Stone, Constantin Costa Gravas, Larry King, Mario Puzo, Aaron Spelling, Gore Vidal... todos comparten fama y fortuna, pero además un lugar en la Iglesia de la Cienciología.


La noticia

Los seguidores de la secta volvieron a ser noticia al lanzar manotazos de ahogado ante la negativa del gobierno alemán de permitir a sus miembros participar en cargos públicos dentro del poder Ejecutivo o en partidos políticos.

Una resolución impulsada por el presidente del Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara Baja, Ben Gilman, y el senador Mike Enzi, quiere obligar al gobierno del entonces canciller Gerhard Schroeder a ceder en su postura, solicitando la intervención del entonces presidente Bill Clinton.

La noticia, que ha agitado —sin alterar— el escenario de la política internacional, ha vuelto a poner en tela de juicio las actividades del grupo que sufrió anteriores percances en España y Francia, donde atravesó varios juicios acusado de ser una secta cuyo verdadero objetivo es el de ganar dinero, mediante la captación de adeptos entre personas con enfermedades o problemas laborales o psicológicos.


Los orígenes

Según un reporte de La Vanguardia de Barcelona, la "doctrina" de la secta surgió en la imaginación de su fundador, Ron Laffayette Hubbard, un escritor de ciencia ficción que nació en Nebraska en 1911. Con el fin de captar adeptos, Hubbard mezcló la fantasía de sus novelas con la realidad.


Cura costosa

En su obra más conocida "Dianética: La ciencia moderna de la salud mental", Hubbard dice que "nos podemos liberar de nuestras psicosis si nos enfrentamos a los incidentes traumáticos o enagramas que bloquean nuestra mente". Según el fundador, liberarse de estos es muy fácil, pero muy costoso ya que implica una "audición" con la ayuda de un "audímetro" de hasta 5 mil dólares. Sin embargo, el curso completo que concluye el "camino de purificación", implica expulsar todos los enagramas que, similares a los traumas freudianos, "son producto de los errores cometidos en vidas anteriores". Hoy, eliminar todos los traumas del presente y pasado puede costar más de 80 mil dólares.


Ovejas famosas

Por ello, la campaña proselitista de la Cienciología apunta generalmente a "las ovejas con cascabel" y con dinero. "Si consigues que las ovejas con cascabel te sigan —decía Hubbard—, te seguirán todas". Así, en 1955 pretendió convencer a Ernest Hemingway, Orson Welles, John Ford, Pablo Picasso y Walt Disney, y aunque ninguno de ellos aceptó, 40 años después la lista de sectarios impresionaría a cualquiera.

La cantidad de "estrellas" vinculadas con la secta en los últimos tiempos, evidencia su poder y capacidad de presión sobre el star-system. Medio Hollywood está convencido de que la "conversión" de John Travolta a la secta le ha procurado nuevos papeles cuando estaba al borde de la extinción profesional.




Único objetivo

"Dinero, dinero, dinero. Haz que te lo den, consíguelo. Sea como sea, haz dinero". Con estas palabras —siempre según La Vanguardia—, Hubbard habría señalado su principal objetivo. Para ello, la cúpula de la Cienciología habría creado Sterling Inc., una ramificación de la secta que chantajeaba odontólogos adictos a las drogas hasta que, tiempo después, fue descubierta. Más adelante, crearon Narconón y Health Med, empresas internacionales de fachada que servían también para captar y extorsionar toxicómanos, con la excusa de proporcionar un "tratamiento redentor".


Frente europeo

Los tratamientos de la Cienciología, sin embargo, no han sido muy acogidos en Europa donde destacadas personalidades los han rechazado. En los últimos años, los ministros de Asuntos Exteriores de Alemania y Francia, Klaus Kinkel y Hervé de Charette, compartieron sus posiciones al respecto. El ministro francés se unió a la "aprensión" de los alemanes hacia la secta, mientras que Kinkel se refirió a una carta publicada en el International Herald Tribune y firmada por una larga lista de estrellas, en la que la secta se presentaba como víctima de una persecución similar a la del holocausto judío.

"La carta es un insulto a las víctimas del nacionalsocialismo", afirmó Kinskel.

Los casos de Alemania y Francia son solamente un capítulo en la guerra psicológica que la Cienciología libra ante la opinión pública mundial. Por ahora su credibilidad parece poder mantenerse... pero no por mucho tiempo.
Publicado en formato 1.0 en marzo de 2008

Cuaresma: un Retiro de 40 Días

(1) Para saber

Estos días de Cuaresma, el Papa nos ha sugerido que sean como entrar a un gran retiro espiritual de 40 días, “animados por un espíritu más intenso de oración y de reflexión, de penitencia y de ayuno”. Es un tiempo que nos prepara para las celebraciones de la Pascua, corazón del año litúrgico y de toda nuestra existencia, que nos ha de llevar a tomarnos más en serio nuestro espíritu cristiano y vivir la caridad con todos.

Ese espíritu cristiano ha ido impregnado las culturas cristianas, más de lo que pensamos, aunque ciertamente todavía hace falta mucho por hacer.

Una persona contaba una interesante experiencia. Es católica y se fue hace años a vivir a un país en donde los cristianos son una reducida minoría, a Kazajstán, que está en el centro de Asia.

Contaba que en ese país los cristianos son muy pocos, pues se viven diversas creencias, incluso hay muchos ateos. Y como esta persona no es de ese país, muchas veces se le dificulta moverse por las calles donde hay letreros en una lengua que no domina y costumbres extrañas. Muchas veces ha requerido de ayuda. Y ha sido una constante que cuando está confuso en medio de la calle, y se le acerca alguien para preguntarle si se le ofrece algo, ha sucedido siempre que esa persona es cristiana. Nunca ha sido alguien que no sea cristiano. En ese país donde son muy pocos cristianos, éstos se identifican por ese espíritu de servicio y amor al prójimo.

A veces nos podemos acostumbrar a que la gente tenga cierto espíritu servicial y no sabemos que se lo debemos a la caridad del Señor que ha impregnado la sociedad.


(2) Para pensar



El Papa nos previene para que los compromisos y las preocupaciones de la vida no nos hagan caer en la rutina, y nos olvidamos de la extraordinaria aventura en la que nos ha involucrado Jesús, que nos olvidemos de las exigencias que comporta el seguir a Jesús. Si aprovechamos este tiempo para volver a Jesús, eso repercute directamente en el amor a los demás.

Cierta vez se llevó a cabo un concurso para encontrar al niño más cariñoso. El ganador fue un niño de 4 años, vecino de un anciano cuya esposa había fallecido recientemente. El niño, al ver al anciano llorar en el patio de su casa, se acercó y se sentó en su regazo. Cuando su mamá le preguntó que le había dicho al vecino, el niño le contestó… «-Nada, sólo lo ayudé a llorar…-»

Como el niño de la anécdota, vivir la caridad no implica hacer grandes y extraordinarias tareas, sino vivir el amor con delicadeza: ayudar al necesitado, cuidar un enfermo, acompañar o estar con quien está solo, etc.


(3) Para vivir

El santo Padre nos recuerda que la conversión es ante todo una gracia, un don que abre el corazón al amor de Dios. El Señor nos da su gracia para desear convertirnos y nos acompaña en nuestros esfuerzos. Convertirse quiere decir, entonces, dejarse conquistar por Jesús y «volver» con Él al Padre.

Para vivir el espíritu cristiano es indispensable estar unidos a Dios, dejarlo inhabitar en nuestra alma. Por ello el Papa nos invita en esta Cuaresma a acudir al sacramento de la Reconciliación. Así, mantendremos despierta la conciencia de nuestro ser cristianos y viviremos el amor de Dios.

El Papa terminó una intervención, manifestando su deseo: “¡Buena Cuaresma a todos!”
Publicado en formato 1.0 en marzo de 2008

El gnosticismo

Con el nombre de gnosticismo se conoce a un grupo de doctrinas ocultistas y religiosas, con amplio predominio de los antiguos paganismos, amalgamadas en un gran sincretismo.
Conocemos en la actualidad que los primeros gnósticos se nutrieron de raíces mesopotámicas, durante el tiempo del cautiverio babilónico del pueblo judío. De allí obtuvieron elementos panteístas y de culto a los astros, los cuales se fusionaron con la temible Kabbalah. Esta asociación nefasta fue progresivamente intentando ser racionalizada hasta desprenderse de parte de su contenido dogmático, el cual fue reemplazado con ideas astrológicas, en algunos casos, y doctrinas filosóficas en otros.

Este aspecto racionalista del movimiento gnóstico fue progresivamente imponiéndose, llegándose a la conclusión de que la verdad sólo podía alcanzada mediante el uso de la razón. Así, siendo quizás excesivamente sinópticos, el gnosticismo llegó al concepto de la existencia de un nivel de conocimiento de la Verdad superior a la Fe, la «gnosis». Sólo este conocimiento, revelado por seres superiores a un grupo de elegidos (iniciados), constituía la garantía de la salvación del hombre.


Bajo esta concepción, no sólo se demolía el recurso de la Fe, sino que se dejaba de lado la importancia de las buenas obras. Por otro lado, la mayor parte de los gnósticos dio lugar a la concepción dualista. Esto significa que creían que la totalidad de lo existente (el Bien y el mal, la materia y lo inmaterial) provenía de una divinidad que se encontraba fuera del contacto con el mundo.


Así, con una divinidad puramente espiritual y ajena al Universo, encontraron en la figura de una suerte de semidios (Demiurgo) al creador del mundo material, tanto del bien como del mal (esto es, los gnósticos consideran al mal como una realidad positiva y creada y no como la ausencia del bien). La consecuencia inmediata fue el desprecio al concepto judeocristiano de pecado y por supuesto a los Sacramentos del naciente cristianismo del siglo I.

En aquellos tiempos, consideraron a Nuestro Señor Jesucristo como la encarnación de un ser espiritual intermedio, cuyas enseñanzas sólo podían comprenderse merced al conocimiento gnóstico; de hecho, entendían a la redención como un simple acto de iluminación espiritual.


Fueron muchas las tendencias gnósticas en los albores de nuestra era, pero acaso merecen destacarse 2 de sus representantes en particular: Valentín (acaso el compilador y propagador más importante de esta corriente de pensamiento entre judíos y egipcios) y Simón el Mago, citado en el capítulo 12 de los Hechos de los Apóstoles y que llegó a identificarse a sí mismo como una encarnación espiritual divina, siendo incluso adorado por muchos de sus seguidores.


Vale destacar que, según la Sagrada Escritura, Simón el Mago intentó «comprar» la facultad de los Apóstoles de hacer milagros en nombre de Jesucristo, siendo rechazado por ellos. De allí se aplica el nombre de «Simonía» actualmente para el comercio con lo sagrado.


Acaso la más notable de las características del movimiento gnóstico, históricamente desaparecido hacia el siglo IV, es que sus enseñanzas han ido adquiriendo un perfil moderno, siendo tomadas entre otros por muchos iluministas de la Edad Moderna, por el nazismo alemán del siglo XX y sobre todo por el actual movimiento de la Nueva Era, verdadero florecimiento de esta absurda divinización del hombre que se opone abierta y francamente al mensaje de los Evangelios.

viernes, 1 de febrero de 2008

¿Más de un sol en nuestro sistema?

Analizábamos en una edición anterior que Plutón ya no era considerado un planeta de nuestro sistema solar, sino que pasaba, junto a otros cuerpos celestes, a conformar la categoría de “planeta enano”.

Así, la familia de planetas “reales” orbitando al Sol se reduce a 8 integrantes. Los 4 primeros (Mercurio, Venus, Tierra y Marte) son esferas rocosas, de tamaño relativamente pequeño, con escaso número de satélites y cuyo brillo aparente en el cielo es fruto de la luz que reflejan del propio Sol.

Los otros 4 (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) son grandes cuerpos gaseosos con un núcleo sólido, de tamaño notablemente mayor, con numerosos de satélites; además, están rodeados de anillos. Por otro lado, producen gran cantidad de energía de modo propio, más allá de aquella luz que reflejan del Sol.

Así, Júpiter, el mayor de los planetas, irradiada casi el doble de energía de aquella que recibe del Sol, si bien la mayor parte de la misma se encuentra en el espectro infrarrojo, invisible al ojo humano. El trabajo generado es del orden de los 3 mil billones de watts (o sea, sería capaz de mantener encendidas en simultáneo tres millones de millones de millones de lámparas de cien watts cada una). Saturno, Urano y Neptuno se comportan de un modo similar, aunque el monto energético es algo menor.


Existe un arduo debate acerca del origen de dicha energía. La explicación más defendida es la de la contracción gravitatoria, esto es, el planeta se “contrae” por su propia gravedad y la energía así surgida se expresa como radiación y calor. Sin embargo, esta hipótesis no explica la inmensa cantidad de watts generados.

Algunos astrofísicos han teorizado que el helio de la atmósfera de estos planetas es atraído a su vez por la gravedad hacia el núcleo sólido, por lo cual se genera una cierta cantidad extra de energía gravitatoria. De hecho, por análisis espectral se sabe que las atmósferas de Urano y Saturno tienen bajo contenido en helio. Sin embargo, existe abundancia de helio en la atmósfera de Júpiter, lo cual parece alejar esta posibilidad, al menos para ese planeta.


Una tercera presunción es la existencia en Júpiter de reacciones de fusión nuclear, esto es, fenómenos de generación de energía semejantes a los que suceden en el propio Sol. Lo concreto es que, de acuerdo a nuestros conocimientos actuales, se requiere una temperatura de cientos de miles de grados para el desarrollo de este prodigio, valores mucho más altos que los que sabemos existen en el núcleo de ese planeta.

Por otro lado, esta tercera hipótesis nos lleva a una sorprendente contradicción, ya que, si una estrella se define como un cuerpo celeste gaseoso con reacciones nucleares en su núcleo… ¿acaso Júpiter no se trata de un planeta, sino de una especie de estrella enana y por lo tanto nuestro sistema tiene dos soles?

O, al fin y al cabo… ¿ocurre tal vez que nuestros discretos modelos teóricos están muy lejos de comprender la fascinante diversidad de la Creación, concebida para maravilla del hombre y para gloria permanente de Dios?

Revista Digital Fides et Ratio

Publicado en formato 1.0 en febrero de 2008



Una Carta de George Orwell

George Orwell (“1984”, “Rebelión en la granja”, entre otros) advertía hacia mediados del siglo XX de los peligros asociados con la falta de trascendencia en la aplicación de las ciencias. El riquísimo sitio web Conoceréis de verdad ha publicado esta traducción de Antonio Pardo de una carta del mencionado Orwell, publicada en Tribune en 1945, de sorprendente actualidad en pleno siglo XXI. El texto original se encuentra disponible haciendo clic aquí.

«George Orwell no llegó a vivir las desviaciones de la medicina de nuestros días, pero supo analizar el fenómeno de la deshumanización de la ciencia y llegar a descubrir el remedio: un científico no puede considerarse tal si no posee una formación humanística y el consiguiente espíritu crítico ante la ciencia pura. Este texto, publicado en TRIBUNE en 1945, goza de una extraordinaria actualidad:

"En el Tribune de la semana pasada, había una carta interesante de Mr. J. Stewart Cook, en la que sugería que el mejor modo de evitar el peligro de una «jerarquía científica» sería intentar que todo ciudadano fuera educado científicamente tanto como se pudiera. A la vez, los científicos saldrían de su aislamiento y se animarían a tomar parte activa en la política y en la administración."

"Considerando globalmente la propuesta, pienso que la mayor parte de nosotros estaríamos de acuerdo con ella, pero me doy cuenta de que, como es habitual, Mr. Cook no define la ciencia y se limita a dar a entender, de pasada, que se refiere a ciertas tendencias exactas cuyos experimentos pueden hacerse en serie en el laboratorio. Así, la educación del adulto tiende a «relegar los estudios científicos en favor de materias literarias, económicas y sociales», sin considerar, aparentemente, a la economía y a la sociología como ramas de la ciencia. Este punto es de gran importancia."

"La palabra ciencia se usa actualmente como mínimo con dos significados y toda la cuestión de la educación científica se encuentra oscurecida por la costumbre actual de saltar de un significado al otro."

"Se asume generalmente que ciencia significa o (a) las ciencias exactas, como la química, la física, etc., o (b) un método de pensar que obtiene resultados verificables razonando lógicamente a partir de los hechos observados."

"Si usted le pregunta a cualquier científico, o incluso a casi toda persona culta « ¿Qué es la ciencia?», recibirá probablemente una respuesta que se aproxima a (b). Sin embargo, en la vida cotidiana, tanto al hablar como al escribir, cuando la gente dice «ciencia» quiere dar a entender (a). Ciencia significa algo que sucede en un laboratorio: la misma palabra evoca una imagen de gráficos, tubos de ensayo, balanzas, mecheros Bunsen y microscopios. Al biólogo, al astrónomo, o incluso al psicólogo y al matemático, se le llama «hombre de ciencia»: a nadie se le ocurre aplicar estos términos al hombre de estado, al poeta, al periodista y mucho menos al filósofo. Y, cuando dicen que la juventud debe ser educada científicamente quieren decir, casi invariablemente, que habría que decirles más cosas de la radiactividad, o de las estrellas, o de la fisiología de sus propios cuerpos, y no que habría que enseñarles a pensar con más precisión."

"Esta confusión de significado, que es parcialmente deliberada, encierra un gran peligro. En la demanda de una educación más científica está implícita la pretensión de que, si uno ha aprendido a enfrentarse científicamente con una materia, tendría que ser más inteligente al enfrentarse con cualquier materia que alguien que no haya tenido ese entrenamiento. Se supone que las opiniones políticas de un científico, sus opiniones en asuntos sociológicos o morales, en filosofía o incluso en arte, serán más valiosas que las de un lego. En otras palabras, el mundo sería un sitio mejor si los científicos tuvieran el control. Pero un «científico», como acabamos de ver, significa, en la práctica, un especialista en una de las ciencias exactas. De aquí se sigue que un químico o un físico, por ser lo que es, es política-mente más inteligente que un poeta o un jurista, por ser lo que son. Y, de hecho, hay ya millones de personas que se creen esto."

"Pero, ¿es realmente cierto que un «científico», en este sentido restringido, es igual a cualquier otra persona a la hora de enfrentarse con problemas no científicos de un modo objetivo? No hay mucho fundamento para pensar así. Veamos una prueba sencilla: la capacidad para resistir el nacionalismo. Se dice muy a menudo que «la ciencia es internacional», pero, en la práctica, los trabajadores científicos de todos los países cierran filas tras sus propios gobiernos con menos escrúpulos que los que sienten los escritores y los artistas. La comunidad científica alemana, en su conjunto, no opuso resistencia a Hitler. Puede que Hitler haya arruinado las expectativas a largo plazo de la ciencia alemana, pero todavía había abundancia de hombres de talento para hacer las investigaciones necesarias en asuntos como el petróleo sintético, los aviones de reacción, los proyectiles cohete y la bomba ató-mica. Sin ellos, la máquina de guerra alemana nunca hubiera podido articularse."

"Por otra parte, ¿qué pasó con la literatura alemana cuando los nazis llegaron al poder? Creo que no se ha publicado ninguna relación exhaustiva, pero imagino que el número de científicos alemanes —judíos aparte— que se exiliaron voluntariamente o que fueron perseguidos por el régimen fue mucho más pequeño que el de escritores y periodistas. Y, algo más siniestro aún, muchos científicos alemanes se tragaron la monstruosidad de la «ciencia racial». Se pueden leer algunas de las declaraciones, haciendo constar sus nombres, en el libro The Spirit and Structure of German Fascism, del profesor Brady."

"Pero, de formas ligeramente distintas, es la misma imagen en todas partes. En Inglaterra, una gran proporción de nuestros mejores científicos aceptan la estructura de la sociedad capitalista, como puede verse por la liberalidad con que les conceden el título de Sir, baronías o incluso les nombran Pares. Desde Tennyson, ningún escritor inglés digno de leerse —podría, quizás, hacerse una excepción de Sir Max Beerbohm— ha recibido ningún título. Y los científicos ingleses que rechazan abiertamente el status quo son, con frecuencia, comunistas, lo que significa que, por muy intelectualmente escrupulosos que puedan ser en su propia línea de pensamiento, están dispuestos a olvidarse de críticas o incluso a ser trapaceros en algunas materias. El hecho es que el mero aprendizaje de una o más ciencias exactas, incluso combinado con las mejores dotes naturales, no garantiza un punto de vista crítico o humano. Los físicos de media docena de grandes naciones, que trabajan febril y secretamente sobre la bomba atómica, son la demostración."

"¿Significa esto que la gente en general no debería ser educada más científicamente? ¡Justo al contrario! Todo esto significa que la educación científica de las masas producirá muy pocos beneficios y probablemente mucho daño si se reduce simplemente a más física, más química, más biología, etc., en detrimento de la literatura y de la historia. El efecto probable en el ser humano medio sería el empequeñecimiento de su gama de pensamientos y hacerle desdeñar, más que nunca, los conocimientos que no posee: y sus reacciones políticas serán probablemente algo menos inteligentes que las de un campesino analfabeto que conserva unos pocos recuerdos históricos y un sentido estético aceptablemente bueno."

"Evidentemente, educación científica debería significar la implantación de unos esquemas mentales racionales, críticos y experimentales. Debería significar la adquisición de un método —un método que pueda ser usado para enfrentarse con cualquier problema— y no solamente dejar establecidos (en los estudiantes) un montón de hechos. Considerada de este modo, el apologista de la educación cien-tífica estará normalmente de acuerdo. Presiónele más, pídale que precise, y vuelve a surgir siempre que la educación científica significa más atención a las ciencias exactas, en otras palabras, más hechos. La idea de que ciencia significa un modo de enfrentarse con el mundo, y no simplemente un cuerpo de conocimientos, es muy resistida en la práctica. Pienso que la razón de esto es, en parte, un verdadero celo profesional. Porque, si la ciencia es simplemente un método o una actitud, ¿qué queda entonces del enorme prestigio del que ahora disfrutan los químicos, los físicos, etc., y de su pretensión de ser más sabios que el resto de nosotros?"

"Hace unos cien años, Charles Kingsley describió la ciencia como «fabricar olores apestosos en un laboratorio». Hace un año o dos, un químico industrial, joven, me dijo, con aire satisfecho, que «no veía para qué sirve la poesía». El péndulo va así de un lado al otro, pero no me parece que una actitud sea mejor que la otra. Por el momento, la ciencia está en ascenso y, por tanto, oímos y nos parece recta la petición de que las masas deberían educarse científicamente; pero no oímos, como deberíamos oír, la contrapropuesta de que los científicos se beneficiarían con un poco de educación. Poco antes de escribir estas líneas, vi en una revista americana la noticia de que unos físicos americanos e ingleses rehusaron desde el comienzo participar en la investigación sobre la bomba atómica, pues sabían el uso que se haría de ella. Aquí tenemos un grupo de hombres sensatos en medio de un mundo de lunáticos. Y, aunque no han publicado nombres, pienso que sería una conjetura acertada pensar que todos son personas con algún tipo de cultura general fundamental, con algunas relaciones con la historia o la literatura o las artes; en dos palabras, gente cuyos intereses no son, en el sentido corriente del término, puramente científicos.»"
Publicado en formato 1.0 en febrero de 2008

El Código da Vinci: un Bestseller Mentiroso

Mucho se ha escrito y comentado acerca del libro de Dan Brown “El código da Vinci”. Transcribimos a continuación una excelente explicación acerca de su tendencioso contenido, redactada por Pablo Ginés Rodríguez para Aciprensa en enero de 2004.



La Estafa del "Código Da Vinci": Un best-seller mentiroso
(Artículo original publicado en InfoSpes – Boletín Informativo de la Fundación S.P.E.S. Nº 61 - Enero de 2003)


El Código Da Vinci es una novela de ficción anti-católica que está resultando ser un éxito de ventas en todo el mundo. Con más de 30 millones de ejemplares vendidos, traducida a 30 idiomas y con los derechos para la película en manos de Columbia Pictures y el director Ron Howard (con Russell Crowe de protagonista), se trata ya de un acontecimiento propio de la cultura de masas. Los protagonistas se ven envueltos en un thriller de aventura, descifrando la simbología secreta en la pintura de Leonardo Da Vinci. Y el mensaje que transmite la novela es básicamente el siguiente:

1. Jesús no es Dios: ningún cristiano pensaba que Jesús es Dios hasta que el emperador Constantino lo deificó en el concilio de Nicea del 325.

2. Jesús tuvo como compañera sexual a María Magdalena; sus hijos, portadores de su sangre, son el Santo Grial (sangre de rey = sang real = Santo Grial), fundadores de la dinastía Merovingia en Francia (y antepasados de la protagonista de la novela).

3. Jesús y María Magdalena representaban la dualidad masculina-femenina (como Marte y Atenea, Isis y Osiris); los primeros seguidores de Jesús adoraban "el sagrado femenino"; esta adoración a lo femenino está oculta en las catedrales construidas por los Templarios, en la secreta Orden del Priorato de Sión -a la que pertenecía Leonardo Da Vinci- y en mil códigos culturales secretos más.

4. La malvada Iglesia Católica inventada por Constantino en el 325 persiguió a los tolerantes y pacíficos adoradores de lo femenino, matando millones de brujas en la Edad Media y el Renacimiento, destruyendo todos los evangelios gnósticos que no les gustaban y dejando sólo los cuatro evangelios que les convenían bien retocados. En la novela el maquiavélico Opus Dei trata de impedir que los héroes saquen a la luz el secreto: que el Grial son los hijos de Jesús y la Magdalena y que el primer dios de los "cristianos" gnósticos era femenino.

Todo esto no se vende como una ucronía o una novela de historia-ficción en un pasado alternativo o una Europa imaginaria. Se intenta vender como erudición, investigación histórica y trabajo serio de documentación.

En una nota al principio del libro, el autor, Dan Brown, declara: "todas las descripciones de arte, arquitectura, documentos y rituales secretos en esta novela son fidedignas". Como veremos, esto es falso: los errores, las invenciones, las tergiversaciones y los simples bulos abundan por toda la novela. La pretensión de erudición cae al suelo al revisar la bibliografía que ha usado: los libros serios de historia o arte escasean en la biblioteca de Brown, y brillan en cambio las paraciencias, esoterismos y pseudohistorias conspirativas.

Pero eso no impide a la prensa alabar el "trabajo histórico" que hay tras el libro. Por ejemplo, el Chicago Tribune se maravillaba de cómo el libro contiene "historia fascinante y documentada especulación que vale varios doctorados"; el New York Daily News decía "su investigación es impecable"; el crítico de El Periódico de Catalunya (12/12/03) Ramón Ventura dice que "entender la novela como un panfleto anticristiano es no entender lo que es: un relato de aventuras por los espacios poco conocidos de la historia, donde se combinan los misterios de la religión con los enigmas del arte; Dan Brown escribe con la pasión y la erudición de Matilde Asensi en El último Catón".

La editora del libro en España, Aránzazu Sumalla, que ha encontrado una mina de oro para su pequeña editorial Umbriel (El Código Da Vinci vende 2.400 libros al día en España, 125.000 en los primeros 50 días), no entiende que en la página web del Opus Dei se critique negativamente el libro, que presenta al Opus como una secta destructiva dispuesta al asesinato y otras técnicas mafiosas, con el detalle de que el asesino Silas es numerario y lleva cilicio. Según la editora "se trata de una obra de ficción".
Pero Dan Brown, en su propia página web, dice bien claro que no ha escrito sólo una novela llena de despropósitos para divertir: "Como he comentado antes, el secreto que revelo se ha susurrado durante siglos. No es mío. Es cierto que puede ser la primera ocasión en que el secreto se desvela con el formato de un thriller popular, pero la información no es nueva. Mi sincera esperanza es que «El Código Da Vinci», además de entretener a la gente, sirva como una puerta abierta para que empiecen sus investigaciones".

El resultado es que las ventas de libros pseudohistóricos sobre la Iglesia, los evangelios gnósticos, la mujer en el cristianismo, las diosas paganas, etc. se han disparado: la web de libros Amazon.com es la primera beneficiada, enlazando «El Código Da Vinci» con libros de pseudohistoria neopagana, feminista radical y new age. La ficción es la mejor forma de educar a las masas, y disfrazada de ciencia (historia del arte y de las religiones en este caso) engaña mejor a los lectores. Como afirma el dicho: "calumnia, que algo queda, y si calumnias con datos que suenen a científico -aunque sean inventados- queda más".


¿Inventó Constantino el cristianismo?

Toda la base "histórica" de Brown descansa sobre una fecha: el concilio de Nicea del año 325. Según sus tesis, antes de esta fecha, el cristianismo era un movimiento muy abierto, que aceptaba "lo divino femenino", que no veía a Jesús como Dios, que escribía muchos evangelios.

En este año, de repente, el emperador Constantino, un adorador del culto -masculino- al Sol Invicto se apoderó del cristianismo, desterró a "la diosa", convirtió al profeta Jesús en un héroe-dios solar y montó una redada a la manera stalinista para hacer desaparecer los evangelios que no le gustaban.

Para cualquier lector con algo de cultura histórica esta hipótesis resulta absurda por al menos dos razones:

1. Tenemos textos que demuestran que el cristianismo antes del 325 no era como dice la novela y que los textos gnósticos eran tan ajenos a los cristianos como lo son actualmente las publicaciones new age: parasitarios y externos.

2. Incluso si Constantino hubiese querido cambiar así la fe de millones ¿cómo habría podido hacerlo en un concilio sin que se diesen cuenta no sólo millones de cristianos sino centenares de obispos? Muchos de los obispos de Nicea eran veteranos supervivientes de las persecuciones de Diocleciano, y llevaban sobre su cuerpo las marcas de la prisión, la tortura o los trabajos forzados por mantener su fe. ¿Iban a dejar que un emperador cambiase su fe? ¿Acaso no era esa la causa de las persecuciones desde Nerón: la resistencia cristiana a ser asimilados como un culto más? De hecho, si el cristianismo antes del 325 hubiese sido tal como lo describen los personajes de Brown y muchos neognósticos actuales nunca habría padecido persecución ya que habría encajado perfectamente con tantas otras opciones paganas. El cristianismo fue siempre perseguido por no aceptar las imposiciones religiosas del poder político y proclamar que sólo Cristo es Dios, con el Padre y el Espíritu Santo.


¿Jesús es Dios?

En la novela, el personaje del historiador inglés Teabing afirma que en Nicea se estableció que Jesús era "el Hijo de Dios". Un repaso a los evangelios canónicos, escritos casi 250 años antes de Nicea, muestra unas 40 menciones a Jesús como Hijo de Dios. Brown lo que está haciendo es copiar de uno de los libros pseudohistóricos que más ha plagiado para hacer su best-seller, «Holy Blood, Holy Grial», en el que se afirma que "en Nicea se decidió por voto que Jesús era un dios, no un profeta mortal".

La verdad es otra. Los cristianos siempre han pensado que Jesús es Dios y así figura en los evangelios y en escritos cristianos muy anteriores a Nicea. Por ejemplo, y para disgusto de mormones, Testigos de Jehová o musulmanes (3 credos actuales que niegan que Jesús era Dios) podemos leer cómo Tomás dice al ver a Jesús resucitado:

[Juan 20,28] Ho Kurios mou ho Theos mou (Mi Señor y mi Dios)

O en Romanos 9,5; carta dictada por San Pablo a Tercio en casa de Gayo, en Corinto, en el invierno del 57 al 58 d.C:

"de ellos [los judíos] son los patriarcas, y como hombre ha surgido de ellos el Cristo, que es Dios, y está por encima de todo".

O en Tito 2,13:

"esperamos que se manifieste la gloria del gran Dios y salvador nuestro Jesucristo".

O en 2 Pedro 1,1:

"Simón Pedro, sirviente y apóstol de Jesucristo, a aquellos que por la justicia de nuestro Dios y salvador Jesucristo han recibido una fe tan preciosa como la nuestra".

Y saliendo de los evangelios tenemos los textos de algunos Padres de la Iglesia muy anteriores a Nicea:

"Pues nuestro Dios, Jesucristo, fue según el designio de Dios, concebido en el vientre de María, de la estirpe de David, pero por el Espíritu Santo" [Carta a los efesios de San Ignacio de Antioquía, c.35-c.107 dC].

"Si hubieses entendido lo escrito por los profetas, no habrías negado que Él [Jesús] era Dios, Hijo del único, inengendrado, insuperable Dios" [Diálogo con Trifón, San Justino Mártir, c.100-c.165 d.C].

"Él [Jesucristo] es el santo Señor, el Maravilloso, el Consejero, el Hermoso en apariencia, y el Poderoso Dios, viniendo sobre las nubes como juez de todos los hombres" [Contra los herejes, libro 3, San Ireneo de Lyon, c. 130 -200 d.C].

"Sólo Él [Jesús] es tanto Dios como Hombre, y la fuente de todas nuestras cosas buenas" [Exhortación a los griegos, de San Clemente de Alejandría, 190 d.C].

"Sólo Dios está sin pecado. El único hombre sin pecado es Cristo, porque Cristo también es Dios" [El alma 41:3, por Tertuliano, año 210 d.C].

"Aunque [el Hijo] era Dios, tomó carne; y habiendo sido hecho hombre, permaneció como era: Dios" [Las doctrinas fundamentales 1:0:4; por Orígenes, c.185-c.254 d.C.].

Estas citas -y muchas otras- demuestran que los cristianos tenían clara la divinidad de Cristo mucho antes de Nicea... De hecho, en Nicea el debate era sobre las enseñanzas de Arrio, un sacerdote herético de Alejandría que desde el 319 enseñaba que Jesús no era Dios, sino un dios menor. De unos 250 obispos, sólo dos votaron a favor de la postura de Arrio, mientras que el resto afirmaron lo que hoy se recita en el Credo, que el Hijo de Dios fue engendrado, no creado y que es de la misma naturaleza (substancia, homoousios) que el Padre, es decir, que Dios Hijo es Dios, igual que Dios Padre también es Dios, un mismo Dios pero distintas Personas. Pese a esta unanimidad de los padres conciliares, el historiador Teabing en la novela dice que Cristo fue "designado Dios" ¡por un estrecho margen de votos!


Un historiador que no sabe historia

Teabing también dice una serie de cosas sobre cómo el cristianismo inventado por Constantino no era más que paganismo. "Nada en el Cristianismo es original", dice el personaje. Escribimos subrayadas las afirmaciones de El Código da Vinci y a continuación comentamos cada una.

-Los discos solares egipcios se convirtieron en halos de santos católicos.

El arte cristiano tiene que expresar conceptos bíblicos, como las caras luminosas de Moisés (en el Sinaí) y Jesús (en la Transfiguración). Para ello usan un recurso común, los halos o nimbos que ya usaba el arte griego y el romano. Los emperadores romanos, por ejemplo, aparecen en las monedas con cabezas radiantes.

-Los pictogramas de Isis amamantando a su milagroso bebé Horus fueron el modelo para las imágenes de la Virgen María con el Niño Jesús.

La imagen de una madre amamantando es común a egipcios, romanos, aztecas o cualquier otra cultura que represente la maternidad. Isis, en los primeros siglos de nuestra era, ya no era una diosa popular de la agricultura egipcia, sino un culto mistérico de tipo iniciático para élites grecorromanas, culto que, por cierto, no incluía rituales sexuales que tanto gustan al autor. Los artistas cristianos, a la hora de representar a María con Jesús (una madre con un niño), usaron los modelos artísticos de la sociedad en la que estaban.

-"La mitra, el altar, la doxología y la comunión, el acto de comer a Dios, fueron tomados directamente de religiones mistéricas paganas anteriores.

La mitra de los obispos difícilmente puede estar inspirada en religiones mistéricas antiguas: no aparece en Occidente hasta mediados del s. X y en Oriente no se usa hasta la caída de Constantinopla en 1453.

El altar es -como el cristianismo mismo- de origen judío, no pagano. Hay 300 referencias a altares en el Antiguo Testamento. El altar de los sacrificios del Templo de Jerusalén es el punto de referencia del judaísmo antiguo y del simbolismo cristiano. Nada que ver con cultos paganos.

La Doxología (doxa=gloria; logos=palabra) no es más que la oración del Gloria: "Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres; te alabamos, te bendecimos, te adoramos." usa lenguaje puramente cristiano, con conceptos trinitarios y utilizando continuamente pasajes del Nuevo Testamento. Nada que ver con cultos mistéricos paganos.

La comunión y "comer a Dios": parece ser que en los niveles superiores del culto a Mithras existía una comida sagrada de pan y agua o pan y vino. No hay datos que indiquen que los mitraístas consideraran que en esa comida "comían un dios" ni nada similar. De nuevo, el origen de bendecir y compartir el pan es judío, como explica con detalle Jean Danielou en su estudio La Biblia y la liturgia. Parece que Jesús instituyó la Eucaristía cristiana durante una chabourá, una comida sagrada judía. No hay relación con cultos mistéricos paganos.

-El domingo, día sagrado cristiano, fue robado a los paganos

Falso. Desde el principio, los cristianos vieron el día después del sabbath, es decir, el día primero de cada semana, como el más importante, día de su reunión. Ya lo hacían en época de San pablo (ver Hechos 20,7: "y en el primer día de la semana, cuando estábamos reunidos para partir el pan.", o 1 Cor 16,2, cuando Pablo pide reunir las colectas y diezmos el primer día de la semana).

Danielou, en La Biblia y la Liturgia, dedica todo su capítulo 16 a hablar de "El octavo día", con citas de Ignacio de Antioquía, de la Epístola de Barnabás, de la Didaché, todos autores de finales del siglo I y principios del siglo II Todos hablan del "dies domenica" (día del Señor). San Justino, hacia el 150 d.C es el primer cristiano en usar el nombre latino de Día del Sol para referirse al primer día de la semana.

Ya en el concilio de obispos hispanos de Elvira, en el 303 d.C se proclamó: "si alguien en la ciudad no viene a la iglesia tres domingos seguidos será excomulgado un tiempo corto, para que se corrija". Sólo 20 años después, en 321, Constantino declara oficialmente el domingo como día de descanso y abstención del trabajo. O sea, que el domingo es un "invento" cristiano, que posteriormente adoptó la sociedad civil, y no una fiesta pagana robada por cristianos, justo lo contrario de lo que dice la novela de Brown.

-También al dios hindú Krishna, recién nacido, se le ofreció oro, incienso y mirra

Extraído, al parecer, del libro de pseudohistoria The World's Sixteen Crucified Saviours, [Los 16 salvadores del mundo crucificados] escrito por Kersey Graves en 1875 y denostado incluso por ateos y agnósticos, aunque muy popular y copiado en Internet. Graves no da nunca documentación de sus afirmaciones. Ésta del oro, incienso y mirra parece simplemente un invento. En la literatura hindú no sale por ningún sitio. El Bhagavad-Gita (s.I d.C.) no menciona la infancia de Krishna. En las historias sobre el Krishna niño del Harivamsa Purana (c.300 d.C) y el Bhagavata Purana (c.800-900.dC.) tampoco aparecen regalos.

-El dios Mithras, nacido en 25 de diciembre como Osiris, Adonis y Dionisos, con los títulos "Hijo de Dios" y "Luz del Mundo", enterrado en roca y resucitado 3 días después, inspiraron muchos elementos del culto cristiano.

En realidad, la fiesta pagana del 25 de diciembre en Roma la inventó el emperador Aurelio en 274, muchos años después de que los cristianos latinos celebrasen el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Cristo.

Aunque en la novela hablen de Mithras como un dios "muerto, enterrado en roca y resucitado tres días después", esta afirmación no sale recogida en ningún texto ni tradición antigua sobre Mithras. Al parecer es otro de los préstamos tomados del panfleto decimonónico de Kersey Graves, en concreto del capítulo 19 de The World's Sixteen Crucified Saviours. Por supuesto, Graves no da documentación.


Gnosticismo al servicio del feminismo radical

¿Por qué el mundo va tan mal, hay guerras, violencia y contaminación? La respuesta del feminismo radical y de El Código Da Vinci es sencilla, la culpa es del cristianismo, que es machista:

"Constantino y sus sucesores masculinos convirtieron con éxito el mundo desde el paganismo matriarcal hasta la Cristiandad patriarcal mediante una campaña de propaganda que demonizó lo sagrado femenino, eliminando a la diosa de la religión moderna." Como consecuencia, "la Madre Tierra se ha convertido en un mundo de hombres, y los dioses de la destrucción y la guerra se toman su tributo. El ego masculino ha pasado dos milenios sin equilibrarse con su balanza femenina. una situación inestable marcada por guerras alimentadas con testosterona, una plétora de sociedades misóginas y una creciente falta de respeto por la Madre Tierra"

Esto se habría evitado de seguir el "cristianismo" gnóstico, algunos de cuyos grupos y tendencias consideraban lo divino como masculofemenino, relaciones armónicas de puestos (ying-yang), o incluso andrógino. Jesús -según los gnósticos del s. II y los newagers feministas del s. XX- necesita un opuesto femenino que le complete; su consorte sería María Magdalena. Y unos documentos que lo avalen: los evangelios apócrifos, textos gnósticos imaginativos sin base histórica.

Mientras que los evangelios canónicos son del s. I, ningún texto gnóstico es anterior al s. II. Muchos son del s. III, IV o V. A mediados del s. II la Iglesia ya tenía claro que los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan eran los inspirados por el Espíritu Santo, y sólo dudaba en el canon de un par o tres de textos. Es falsa la idea de la novela de que en el 325, con Constantino, de entre "más de 80 evangelios considerados para el Nuevo Testamento", sólo se eligieron cuatro: estos cuatro ya hacía 200 años que estaban seleccionados, como leemos en los textos de Justino Mártir (150 d.C) y de San Ireneo.

En "El Código Da Vinci" hay material de muchos tipos: new age, ocultismo, teorías conspirativas, neopaganos, wiccas, astrología, préstamos orientales y amerindios... pero el cóctel gnóstico-feminista es la base de la macedonia. Hay poca investigación verdadera sobre el Santo Grial, pero mucha sangría.

Así, se nos cita un texto que existe de verdad, el Evangelio de María Magdalena, una obra gnóstica tardía, escrita por autores de una secta gnóstica, desde fuera del cristianismo. En él, María besa en la boca a Jesús y eso causa la envidia de los apóstoles. Según Teabing, el historiador de la novela, "Jesús era el primer feminista. Pretendía que el futuro de su iglesia estuviese en manos de María Magdalena".

Lo que nadie cita es el versículo 114 del famoso texto gnóstico Evangelio de Tomás, donde Jesús dice que Él hará de María Magdalena "un espíritu viviente que se parezca a vosotros, varones. Porque cada mujer que se haga a sí misma varón entrará en el reino de los cielos". El gnosticismo antiguo es reciclado por antagonistas de la Iglesia actual, pero para ello han de rechazar algunas cosas del gnosticismo antiguo, que en realidad era machista, elitista, despreciaba el cuerpo y todo lo material y es difícil de vender como "el auténtico cristianismo".

Así, el entusiasmo del autor por los "ritos de fertilidad", que tanto admiran -y practican- los protagonistas, no tiene nada que ver con la fertilidad, obviamente, sino con el placer sexual. Es un signo de los tiempos, pero también una herencia gnóstica y cátara: engendrar, dar vida a nuevos cuerpos, es malo. ¡Justo lo contrario que en el cristianismo! Sexo sin concepción. Es de suponer que la próxima novela trate de clonación, es decir, de concepción sin sexo.


Otros muchos errores

Sandra Miesel, una periodista católica especializada en literatura moderna popular, no puede evitar hacer un listado de errores misceláneos del libro, como ejemplo de su "impecable" documentación.

a. Se dice que el planeta Venus se mueve dibujando un pentagrama, el llamado "pentagrama de Ishtar", simbolizando a la diosa (Ishtar es Astarté o Afrodita). Al contrario de lo que dice el libro, la figura no es perfecta y no tiene nada que ver con las Olimpiadas. Las Olimpiadas se celebraban cada cuatro años y en honor de Zeus, nada que ver con los ciclos de Venus ni con la diosa Afrodita.

b. El novelista dice que los cinco anillos de las olimpiadas son un símbolo secreto de la diosa; la realidad es que cuando se diseñaron las primeras olimpiadas modernas el plan era empezar con uno e ir añadiendo un anillo en cada edición, pero se quedaron en cinco.

c. En la novela presentan la larga nave central y hueca de una catedral como un tributo secreto al vientre femenino, con las nervaduras como pliegues sexuales, etc. Está tomado del libro de pseudohistoria “The Templar Revelation”, donde se afirma que los templarios crearon las catedrales. Por supuesto es falso: las catedrales las encargaron los obispos y sus canónigos, no los templarios. El modelo de las catedrales era la iglesia del Santo Sepulcro o bien las antiguas basílicas romanas, edificios rectangulares de uso civil.

d. El Priorato de Sión realmente existe, es una asociación francesa registrada desde 1956, posiblemente originada tras la II Guerra Mundial, aunque clamen ser herederos de masones, templarios, egipcios, etc. No es creíble la lista de Grandes Maestres que da la novela: Leonardo Da Vinci, Isaac Newton, Victor Hugo.

e. La novela dice que el tetragramaton YHWH, el nombre de Dios en letras hebreas, viene de "Jehová, una unión física andrógina entre el masculino Jah y el nombre pre-hebreo de Eva, Havah". Al parecer, nadie ha explicado a Brown que YHWH (que hoy sabemos que se pronuncia Yahvé) empezó a pronunciarse "Jehová" en la Edad Media al interpolarse entre las consonantes las vocales de "Adonai".

f. Las cartas del tarot no enseñan doctrina de la diosa; se inventaron para juegos de azar en el siglo XV y no adquirieron asociaciones esotéricas hasta finales del siglo XVIII. La idea de que los diamantes de la baraja francesa representan pentáculos es un invento del ocultista británico A.E. Waite. ¿Qué dirán los esotéricos de la baraja española con sus copas -símbolos sexuales femeninos- y sus espadas -símbolos fálicos, quizá como los garrotes.-?

g. El Papa Clemente V no eliminó a los templarios en un plan maquiavélico ni echó sus cenizas al Tíber: el Tíber está en Roma y Clemente V no, porque fue el primer papa en Avignon. Toda la iniciativa contra los templarios fue del rey francés, Felipe el Hermoso. Masones, nazis y ahora los neognósticos quieren ser herederos de los templarios.

h. Mona Lisa no representa un ser andrógino, sino a Madonna Lisa, esposa de Francesco di Bartolomeo del Giocondo. Mona Lisa no es un anagrama de los dioses egipcios Amón e Isa (Isis).

i. En La Última Cena de Leonardo, no aparece el cáliz y aparece el joven y guapo San Juan, el discípulo amado. La novela dice que el joven guapo en realidad es María Magdalena, que ella es el Grial. La verdad es que no sale el cáliz porque el cuadro está describiendo la Última Cena tal como sale en el Evangelio de San Juan, sin institución de la Eucaristía, más concretamente cuando Jesús avisa "uno de vosotros me traicionará" (Juan 13,21).

j. La novela habla de que Leonardo recibió muchos encargos de la Iglesia y "cientos de lucrativas comisiones vaticanas". En realidad Leonardo pasó poco tiempo en Roma y apenas le mandaron algún encargo.

k. En la novela presentan a Leonardo como un homosexual ostentoso. En realidad, aunque en su juventud fue acusado de sodomía, su orientación sexual no está del todo clara.

l. La heroína, Sophie Neveu, usa el cuadro de Leonardo “La Madonna de las Rocas” como un escudo y lo aprieta tanto a su cuerpo que se dobla: es asombroso, porque se trata de una pintura sobre madera, no sobre lienzo, y de casi dos metros de alto.

m. Según los protagonistas de la novela, "durante trescientos años la Iglesia quemó en la estaca la asombrosa cifra de cinco millones de mujeres". Esta es una cifra repetida en la literatura neopagana, wicca, new age y feminista radical, aunque en otras webs y textos de brujería actual se habla de 9 millones. Los neopaganos necesitan una "shoah" propia.

Cuando acudimos a historiadores serios se calcula que entre 1400 y 1800 se ejecutaron en Europa entre 30.000 y 80.000 personas por brujería. No todas fueron quemadas. No todas eran mujeres. Y la mayoría no murieron a manos de oficiales de la Iglesia, ni siquiera de católicos. La mayoría de víctimas fue en Alemania, coincidiendo con las guerras campesinas y protestantes del siglo XVI y XVII. Cuando una región cambiaba de denominación, abundaban las acusaciones de brujería y la histeria colectiva. Los tribunales civiles, locales y municipales eran especialmente entusiastas, sobre todo en las zonas calvinistas y luteranas. De todas formas, la brujería ha sido perseguida y castigada con la muerte por egipcios, griego, romanos, vikingos, etc... El paganismo siempre mató brujos y brujas. La idea del neopaganismo feminista de que la brujería era una religión feminista precristiana no tiene base histórica.

Y se podría seguir diseccionando los errores y los simples engaños de este best-seller mentiroso. Por no hablar de su calidad literaria. Pero ¿vale la pena tanto esfuerzo por una novela? La respuesta es sí: para miles de jóvenes y adultos, esta novela será su primer, quizá único contacto con la historia antigua de la Iglesia, una historia regada por la sangre de los mártires y la tinta de evangelistas, apologetas, filósofos y Padres. No sería digno de los cristianos del siglo XXI ceder sin lucha ni respuesta ante el neopaganismo el espacio que los cristianos de los primeros siglos ganaron con su fidelidad comprometida a Jesucristo.
Publicado en formato 1.0 en febrero de 2008

Los Iconoclastas

Es bien conocida la férrea oposición de nuestros hermanos separados, los protestantes, en cuanto a la veneración de imágenes en el culto, confundida en sus conceptos teológicos con la adoración sólo debida a Dios Nuestro Señor.

Sin embargo, se trata de un error doctrinal, surgido de la aislada interpretación del texto bíblico del Éxodo en su capítulo 20, en el cual se ordena al pueblo judío “No te harás escultura ni imagen alguna ni de los que hay arriba en los cielos, ni de los que hay abajo de la tierra, ni de los que hay en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahvé, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hastal a tercera y cuarta generación de los que me odian”. Sólo 5 capítulos después, el propio Dios le pide a Moisés colocar las imágenes de 2 querubines en el Arca de la Antigua Alianza... y Dios Nuestro Señor no es contradictorio.

También fruto del análisis literal de la Sagrada Escritura, 700 años antes que Lutero, el emperador romano de Oriente, León el Isáurico, tras defender valerosamente la caída de Constantinopla en manos de los musulmanes, promulgó la llamada Eclega, ordenando la prohibición del culto a las imágenes y su destrucción, al considerar que se trata de idolatría. Este movimiento se denominó iconoclasta.

Más allá de la probable influencia de la doctrina judía y del propio Islam, esta determinación fue el punto de partida teológico para comenzar con la separación de las iglesias de Occidente y Oriente, dada la inflexibilidad de los Papas en el rechazo a la Eclega.

Es deseable remarcar que la veneración de las imágenes data de los primeros tiempos del cristianismo, excepto quizás aquellos de origen judío, atentos a los expresado antes sobre la ley mosaica. Así, se reprodujeron a lo largo de los siglos imágenes de Nuestro Señor Jesucristo, de los apóstoles y de los mártires. Esto permitió además el nacimiento del arte propiamente cristiano, por medio del cual a su vez se dio a conocer la Sagrada Escritura a los pueblos paganos.

El movimiento iconoclasta, dada la difusión de la veneración de las imágenes en el siglo VIII, fue rechazado por gran parte de la población y de muchos apologistas contemporáneos, los entonces llamados iconódulos. Estos teólogos fueron perseguidos durante años hasta que la emperatriz Irene restauró en 787 la veneración en función de lo resuelto en el II Concilio ecuménico de Nicea.

Allí se manifestó que la acusación dirigida a los iconódulos no tenía fundamento, dado que lo que ellos defendían con la veneración de las imágenes era el resaltar la naturaleza humana de Cristo y el profundo vínculo establecido por Dios entre el tiempo y la eternidad, sin que ello implicara menoscabar el sentido trascendental y único de Aquél, y menos aún, pretender crear un vínculo substancial con la imagen, circunstancia remarcada hasta nuestros días por la Iglesia Católica.

Sin embargo, existió una segunda etapa iconoclasta durante el reinado de León V, el Armenio (813-820), menos violenta que la primera y combatida por patriarcas de la talla de Nicéforo, san Germán y san Juan Damasceno. El siguiente soberano, Miguel II, debió soportar verdaderos estallidos populares contra sus ideas iconoclastas; su poder se debilitó lo suficiente para no poder evitar el avance islámico en el Mediterráneo, incluyendo la caída del Sur de Italia y de la isla de Creta.

Sólo con la llegada al poder de Teodora, regente del trono de Miguel III, se revocaron en forma definitiva las medidas iconoclastas, el 11 de marzo de 843, fecha aún conmemorada por las Iglesias de Oriente.