lunes, 1 de junio de 2009

Apolo XI

Señoras y señores: el tema de la conferencia de hoy va a ser el alunizaje del Apolo XI, que es la primera vez en la Historia que el hombre pone el pie en la Luna. Fue lanzado el 16 de julio de 1969. Alunizó el 20 del mismo mes.

Esto es irrepetible, porque es la primera vez que el hombre ha puesto el pie en la Luna. Por eso, este hecho no se olvidará jamás.
Lo mismo que el viaje de Colón ha pasado a ser un hecho histórico.
Hoy el ir a América no es noticia. Es un viaje rutinario. Pero el viaje de Colón consta en la Historia.

Pues lo mismo. Este alunizaje del Apolo XI constará para siempre en la Historia, mientras otros viajes de otros "Apolos" quizás se olviden.

Ustedes recordarán que los últimos viajes que se hicieron a la Luna ya no eran noticia. Estaban los cosmonautas paseándose por la Luna, y aquí en la Tierra ni se hablaba de ellos. Quizás se avisaba: «que ya regresan». Y habían estado a lo mejor una semana en la Luna. El viaje del Apolo XI siempre será noticia, aunque el viaje a la Luna termine por ser un viaje rutinario, como es hoy el viaje a América.

Los astrónomos están interesados en montar en la Luna un observatorio astronómico. Porque en la Luna se pueden observar las estrellas con muchísima claridad, con muchísima más nitidez que desde la Tierra. La Tierra está envuelta por la atmósfera, que enturbia el estudio de las estrellas. Y en la Luna, como no hay atmósfera, se ve todo mucho más claro y con mayor nitidez.
Si se llega a instalar un observatorio astronómico en la Luna, entonces el viaje a la Luna será puramente rutinario, dejará de tener interés.

Pues a pesar de la proeza del Apolo XI, que vamos a ver hoy, yo creo que mayor proeza fue la del Apolo XIII. Aunque apenas se habla de él. Mucha gente ni se acuerda, y otros ni han oído hablar. Creo que el Apolo XIII ha sido la mayor proeza de todos los viajes espaciales. Ustedes recordarán que, estando en la Luna, al Apolo XIII le reventó un depósito de oxígeno, y se quedaron en la Luna sin instrumentos de navegación. Pues estos hombres volvieron a la Tierra orientándose con un sencillo sextante, como nuestros antiguos navegantes.

A pesar de esto, pudieron entrar en la atmósfera con la inclinación precisa para no desintegrarse. Porque si el Apolo XIII hubiera entrado muy perpendicularmente a la Tierra, se desintegra en el choque con la atmósfera. Como pasa con los meteoritos, esas piedras que con el roce de la atmósfera se desintegran. La gente dice: «He visto correr una estrella. Es una estrella fugaz». No, eso es una piedra del espacio que, al entrar en la atmósfera, con el roce, se pone incandescente y se desintegra.

Esto le hubiera pasado al Apolo XIII, si entraba demasiado perpendicular. Y si hubiera entrado demasiado tangencial hubiera rebotado en la atmósfera y se hubiera perdido en el espacio. Lo mismo que cuando tiramos una piedra plana sobre un estanque, que rebota en el agua y vuelve a elevarse. Eso le hubiera pasado al Apolo XIII, si no entraba exactamente con la inclinación precisa. Hubiera rebotado en la atmósfera y nunca más hubiéramos sabido de ellos.

Y esto lo hicieron aquellos cosmonautas sin instrumentos de navegación, con un sencillo y primitivo sextante. Por eso digo «la gran proeza del Apolo XIII». Con razón aquellos cosmonautas, cuando son izados a bordo del portaviones que los recogió, lo primero que hacen es quitarse el gorro, y dar gracias a Dios por estar sanos y salvos en la Tierra. Porque podemos comprender el estado de ánimo de estos hombres cuando estaban en la Luna, y se quedan allí sin aparatos de navegación. Por lo tanto, digo, gran proeza del Apolo XI, pero más la proeza del Apolo XIII.

Con todo, hoy vamos a analizar el Apolo XI. Vamos a ver primero las dificultades técnicas que ha tenido que superar el hombre para llegar a la Luna. Después veremos lo que es el cosmos, y sacaremos una conclusión: si nos quedamos boquiabiertos ante la técnica del Apolo XI, ¡qué boca tenemos que abrir ante la técnica del cosmos, obra de Dios!

Soy jesuita y soy apóstol. Si hablo de Astronomía, es porque la Astronomía lleva a Dios. Me gusta la Astronomía. Me he leído más de cien libros de Astronomía, para sacar los datos que voy a dar aquí. Ojala me hubiera encontrado todos los datos en una paginita. Me hubiera ahorrado centenares de horas de estudio.

La Astronomía lleva a Dios porque viendo la grandeza del cosmos, caemos en la cuenta de la sabiduría de Dios, y de la grandeza de Dios, y del Poder de Dios. Por eso dice la Biblia: «Los cielos cantan la Gloria de Dios». Porque contemplando los cielos admiramos la ciencia, la sabiduría y la técnica de Dios. Nosotros le llamamos Dios. Hay gente que tiene alergia al nombre de Dios, y buscan otros nombres. Hablan de una energía preexistente. Me es igual. Ese Ser Inteligente, Autor del cosmos, es Dios. La palabra es lo de menos. Lo importante es que al final conozcamos a ese Ser maravilloso, a esa Inteligencia maravillosa, a ese Gran Matemático que ha hecho el cosmos. Ésa será la conclusión de esta conferencia.

Vamos primero a ver las dificultades técnicas que ha tenido que superar el hombre para llegar a la Luna. Primero lanzar al espacio un proyectil, el Saturno V, de 110 m de altura, como la Giralda de Sevilla. De estos 110 m de altura, casi todo era combustible para escapar del campo gravitatorio de la Tierra. A la Luna sólo llegó el cono de la punta. Lo demás era combustible. Una vez que se vacían los depósitos, se desprenden. Lo aprovechable es el cono de la punta.

Yo estuve dando conferencias sobre la Sábana Santa en los Estados Unidos, y entre otros sitios hablé en la Base Aérea de Andrews a los jefes y oficiales de la aviación americana. Aproveché que estaba en Washington y me fui al Smithsonian Institution, que es un Museo del Aire y del Espacio, donde están las principales aeronaves de la Historia de la Aviación americana. Allí está el avión de los hermanos Wrigth, los primeros que volaron a principios de siglo. Allí está el avión de Lindbergh, el primero que cruzó el Atlántico en solitario. Allí está el avión de Willy Post, que fue el primero que dio la vuelta al mundo en avión en solitario. Allí están, por supuesto, todas las naves espaciales americanas. Hay un gemelo del Skylab, que se desintegró en el espacio. Yo he estado dentro de ese gemelo del Skylab. Hay otro gemelo del módulo lunar, que se quedó en la Luna, etc.

Están también los Apolos. Yo tuve la dicha de acariciar cariñosamente al Apolo XI, que estaba allí. Es emocionante estar acariciando la misma nave que estuvo en la Luna. Por cierto, que es muy pequeña. Llama la atención cómo en una nave tan pequeña, tres hombres han ido a la Luna y han vuelto. Está cubierta de plástico para que la gente, al tocarla, no la deteriore más de lo que está. Está muy chamuscada, porque entró en la Tierra a 40.000 kilómetros por hora, y el roce con la atmósfera la puso a 3.000 grados centígrados.

Como digo, primera proeza. Haber mandado a la Luna el Apolo XI.
Segunda proeza. Haber llegado a la Luna. Nunca nadie había llegado tan lejos. El hombre que ha hecho el viaje más largo en la Tierra, ha sido Juan Sebastián Elcano, que dio la vuelta a la Tierra. Entonces, como no estaban abiertos los canales de Panamá y Suez, tuvo que rodear el Cabo de Hornos y el Cabo de Buena Esperanza. Dio una vuelta enorme. Si el perímetro de la Tierra, el meridiano, es de 40 000 km, con la vuelta que tuvo que dar, pongamos el doble, 80 000 km. Nadie en la Tierra había hecho un viaje tan largo: 80 000 km. Pues a la Luna hay 384 000 km. Es decir 300 000 más. Nunca nadie había llegado tan lejos. El Apolo recorrió 800 000 km.

Tercero. Velocidad: había que volar a 40 000 km por hora. Nunca nadie había volado a tal velocidad. Los grandes aviones comerciales de líneas aéreas, estos «Jumbos», van alrededor de mil km por hora. El «Concorde» a 2 mil km por hora. El avión más rápido del mundo es el «X-l5» americano, que es un prototipo, no es un avión hecho en serie, va a 6 000 km por hora. Es el récord de velocidad: 6 000 km por hora.

Había que volar a 40 000 km por hora para escapar del campo gravitatorio de la Tierra. La gravedad de la Tierra atrae. Por eso las cosas caen. Cuando tiro una piedra con la mano, el impulso que le doy a la piedra se combina con la atracción de la gravedad que va atrayendo a la piedra. Ésta describe una parábola, y termina por caer a tierra. Si en lugar de ser una piedra tirada con la mano, es un proyectil de cañón, sale con más velocidad y la parábola es más larga; pero termina por caer a tierra. Si el proyectil sale a 8 km por segundo, entonces la parábola es tan larga que cae detrás del horizonte, y se queda en órbita terrestre. Ahí tenemos un satélite artificial. Los satélites artificiales se ponen en órbita con proyectiles que salen a 8 km por segundo. El Saturno V tenía que salir a 11 km por segundo, que son 40 000 km por hora, para escapar del campo gravitatorio.

Entonces, la parábola es tan larga que se sale del campo gravitatorio práctico. El campo gravitatorio teórico es infinito. Pero prácticamente, llega un momento en que la atracción de la Tierra es tan débil que no influye en el proyectil. Por eso, como dije antes, estos grandes depósitos de combustible del Saturno V son para escapar del campo gravitatorio; porque fuera del campo gravitatorio, y fuera de la atmósfera, se va sin motores, por inercia. Se va a base de matemáticas. Menudos depósitos de combustible harían falta para ir a la Luna a fuerza de combustible. No, a la Luna se llega a base de matemáticas, como después diré. Había que volar a 40 000 km por hora. Nunca nadie había volado tan rápido.


Y cuarto: Precisión. Tengamos en cuenta que el Apolo ha ido a la Luna y ha vuelto. Ha hecho un viaje de 800 000 kilómetros y se pone en contacto con el agua 30 segundos después de la hora prevista. Una precisión fenomenal, extraordinaria. Don Emilio Novoa, Director de la Escuela Superior de Ingenieros de Telecomunicación, en un artículo de una revista científica que yo leí, decía: «El hombre ha ido a la Luna gracias a la cibernética». Sin ayuda de las computadoras, nosotros no hubiéramos ido a la Luna. Porque hemos ido a la Luna a base de matemáticas. Hay que hacer tal cantidad de cálculos, que el hombre es incapaz de hacerlos, y necesita de la máquina: el hombre se ayuda de la máquina. En esto como en todo.

Urtain, aquel famoso boxeador, en sus buenos tiempos, al primer minuto dejaba knockout al contrincante. Creo que levantaba 100 kilos de peso. Muy bien, Urtain con su fortaleza física levanta 100 kilos. Pero ni Urtain ni nadie es capaz de levantar con su brazo diez toneladas. Y lo que no puede hacer el hombre con su brazo, lo hace con la cabeza: inventa una grúa y mueve diez toneladas.
Un corredor creo que puede correr a 36 km por hora. Creo que ésa es la marca de los cien metros lisos. Pero no hay corredor en el mundo que con sus piernas corra a 100 km por hora. Lo que el hombre no puede hacer con las piernas lo hace con la cabeza: inventa una máquina, que se llama automóvil, y puede correr a 100 km por hora.

Lo mismo: con el cerebro podemos calcular con un límite de velocidad y un margen de error. Pero inventamos una máquina que calcula más aprisa, y además no se equivoca. Esto es la cibernética: los ordenadores, las computadoras y las calculadoras. Pues gracias a la cibernética hemos ido a la Luna; porque sin ayuda de las máquinas nunca hubiéramos sido capaces de ir a la Luna, por la cantidad de datos que había que calcular.

Una vez dicho esto, vamos a compararlo un poco con el cosmos.
Hemos ido a la Luna. Pero, ¿qué es eso de ir a la Luna? ¿Qué proeza hemos hecho yendo a la Luna? Hemos visitado a nuestra vecina del primero derecha, viviendo nosotros en el primero izquierda. Nuestra vecina de puerta. Porque, ¿dónde está la Luna? A 384 000 kilómetros de distancia.

Vamos a citar estrellas muy lejanas: Andrómeda, está a dos millones de años de luz. Coma de Virgo, a doscientos millones de años de luz. Y la Luna está a un segundo. La luz de la Luna a la Tierra tarda un segundo. Conocemos estrellas que están a doscientos millones de años-luz. ¿Qué hemos hecho al llegar a la Luna que está a un segundo de luz? ¿Hay alguien que piense darse un paseo por Andrómeda o por Coma de Virgo? Doscientos millones de años de viaje de ida. Y eso si logramos volar a la velocidad de la luz: 300.000 kilómetros por segundo, que es velocidad tope, como demostró matemáticamente Einstein; pues según su fórmula matemática en ese caso la masa sería infinita, lo cual es imposible.

Voy a seguir dando datos porque esto es interesantísimo. Hemos hablado de distancias. Ahora voy a hablar de velocidades.
El Apolo ha salido a 40 000 km por hora, es decir 11 km por segundo. La Tierra va a más del doble por el espacio. Va a 100 000 km por hora, que son 30 km por segundo.
El Sol va a 300 km por segundo. Y por poner la más rápida que hemos detectado: hay estrellas que van a 145 000 km por segundo. Esto lo ha hecho Milton Humason en Monte Palomar (California), donde hay un gran observatorio con un telescopio que tiene un espejo de 5 metros de diámetro que pesa catorce toneladas y su campo de observación alcanza mil millones de años luz. Milton Humason ha captado estrellas que van por el espacio a 145 000 km por segundo. ¿Y cómo se mide esto? Analizando la luz. El único correo que llega de las estrellas es la luz. El científico descompone la luz en el prisma óptico; en los colores del arco iris: rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, añil y violado. Y en esta banda de colores del arco iris hay unas rayas características. Por estas rayas se sabe qué cuerpo se quema en la estrella, a qué temperatura está, a qué velocidad se desplaza, etc.

Estudiando las rayas del espectro, por el corrimiento hacia el rojo, se han detectado estrellas que se alejan por el espacio a 145 000 km por segundo. Estas estrellas no son corpúsculos, no son partículas, no son fotones, son monstruos del tamaño que ahora veremos.

La Tierra, ya lo dije antes, tiene 40 000 kilómetros de perímetro. El Sol es un saco de garbanzos donde caben 1.300.000 garbanzos del tamaño de la Tierra: de 40 000 kilómetros de perímetro cada garbanzo. Y el Sol es una estrella pequeña. Antares, es una estrella anaranjada que sale por el sur en verano -en invierno no se ve-, de la constelación de Escorpión. Es 115 millones de veces mayor que el Sol.

Os digo que el Sol es 1.300.000 veces mayor que la Tierra, y decís: ¡Qué grande! Os digo que Antares es 115 millones de veces mayor que el Sol: ¡Qué grande! Pues hay diferencia. Para que entendamos bien esto, lo voy a ejemplificar de una manera plástica. Se entenderá muy bien: Antares es de un tamaño tan colosal que dentro de Antares cabe el Sol y la Tierra girando alrededor del Sol a 150 millones de kilómetros de distancia.

La Tierra describe una órbita cuyo diámetro es de 300 millones de kilómetros. Para que caigamos en la cuenta de lo que es una órbita de 300 millones de kilómetros de diámetro, hemos de saber que eso es el año. El año es lo que la Tierra tarda en darle la vuelta al Sol, en recorrer su órbita de 300 millones de kilómetros de diámetro a 100.000 km por hora. Pues estos 300 millones de kilómetros, diámetro de la órbita de la Tierra, es el radio de la estrella Antares. Dentro de la estrella Antares, cabe el Sol, la Tierra dándole vueltas, y sobra media estrella. ¡Tamaño de Antares!

Voy a dar otro dato más impresionante. Alfa de Hércules, la mayor de las estrellas conocidas, es ocho mil billones -con B de Barcelona- de veces mayor que el Sol. Y lo voy a ejemplificar como antes. Resulta que el diámetro de la órbita de Plutón, que son doce mil millones de kilómetros, es la décima parte del radio de Alfa de Hércules. ¡Unos tamaños descomunales!

Pues estas estrellas con estos tamaños, con estas velocidades, se mueven con una precisión admirable. Hoy los relojes de cuarzo son de más precisión; pero hasta hace poco los relojes, ¿con quién se ponían en hora? Con el Sol. ¿Quién daba las doce? El Sol. Y cuando el Sol pasaba por el meridiano, todos los relojes poniéndose en hora con el Sol. Porque el movimiento de las estrellas es matemático.

Yo tengo muchos amigos astrónomos que me hacen los cálculos que les pido. Uno de ellos, que es observador, me dijo un día hablando de estas cosas:

-Mire, Padre, el movimiento de las estrellas es tan exacto que a mí me bastan cinco segundos para que mi ayudante me avise. Él está en la mesa tomando los datos que yo le doy. Me avisa cinco segundos antes, para que yo apague el cigarrillo y ponga el ojo en el aparato. A la hora, al minuto y al segundo, calculado en las efemérides, una estrella que está a miles de años de luz pasa por el meridiano. El almanaque astronómico, se ha hecho hace varios años. Porque en los almanaques astronómicos hay que hacer muchos cálculos y muchos números, mandar a la imprenta, corregir pruebas, volver a mandar y volver a corregir: se hacen con varios años de antelación. Pues en un almanaque que se ha hecho hace varios años, se dice a qué hora, a qué minuto y a qué segundo, una estrella que está a miles de años de luz, va a pasar por el meridiano. Y eso es tan exacto, que me avisa cinco segundos antes, pongo el ojo en el aparato, y a la hora, al minuto y segundo previsto, una estrella que está a miles de años de luz pasa por el meridiano. ¡Exactitud matemática del movimiento de las estrellas!

Miren ustedes, en lo único que se puede ser profeta es en Astronomía. En ninguna otra cosa. ¿Me quieren decir quién sabe el campeón de liga del año que viene? ¡Ni siquiera los catorce resultados de los partidos del domingo! Por eso el que acierta por casualidad se lleva 60 millones ó mucho más. Pero, ¿quién puede profetizar los 14 resultados? ¡Nadie! ¡No podemos ser profetas en nada! En Astronomía, sí.

Voy a hacer una profecía. Miren ustedes, dentro de tres años ustedes se van a acordar de mí. Seguro. Porque dentro de tres años recordarán que hoy les digo que en marzo de 1986 el cometa Halley pasará junto a la Tierra. Y ustedes se enterarán, aunque no quieran, pues estoy seguro que la tele, la radio, los periódicos, las revistas, a todas horas, hablarán de este acontecimiento que estamos esperando desde el año 1910, que también pasó junto a la Tierra, como se había predicho el siglo pasado. Porque en el cielo todo se mueve con precisión matemática. ¡Exactitud de las estrellas en el cosmos!

Por eso dice James Jeans, un astrónomo americano: «EI cosmos es obra de un Gran Matemático. Porque en el cosmos resplandecen leyes matemáticas». Leyes matemáticas que formularon Newton y Kepler. Pero Newton y Kepler, que formularon las leyes matemáticas que rigen el movimiento de las estrellas, no hicieron esas leyes. Las leyes matemáticas estaban en las estrellas muchísimos años antes que nacieran Newton y Kepler. El hombre descubre las leyes matemáticas que rigen el movimiento de las estrellas. Las formula, pero no las hace.

Hay otro que ha hecho esas leyes matemáticas. Por eso dice Borman desde la Luna: «Nosotros hemos llegado a la Luna gracias a unas leyes matemáticas que no las ha hecho el hombre».
Mirad. Acaba de morir un Premio Nobel de Física, que se llamaba Paul Dirac. Este periódico de Bilbao, «EI Correo Español», hablando de él, dice una frase muy bonita. Leo: «Es uno de los astrónomos más sobresalientes de nuestro tiempo». Pues Paul Dirac, que acaba de morir, Premio Nobel de Física, uno de los astrónomos más sobresalientes de nuestro tiempo dice en una revista científica llamada «lnvestigación y Ciencia»: «Dios es un Matemático de alto nivel». Hay un Matemático que ha puesto las leyes que rigen el movimiento de las estrellas.

A esto voy. Estos hombres, astrónomos, comprenden que el cosmos es obra de un Matemático. Las leyes matemáticas que se reflejan en la Naturaleza nos hablan del Matemático. Lo mismo que una obra de arte me habla del artista. Cuando nosotros vemos la belleza de la cara de la Virgen de la Piedad, de Miguel Ángel, pensamos en el artista. Pero, ¡qué artista, Miguel Ángel, que de un bloque de mármol saca esta belleza de mujer! ¡Qué artista!
La obra me hace pensar en el artista. Cuando contemplamos el cosmos, pensamos en el Matemático que ha hecho esta obra maravillosa. Porque comprendemos que ni la cara de la Virgen de la Piedad salió por casualidad, ni este maravilloso orden con que se mueven las estrellas puede ser fruto de la casualidad. El orden no es fruto de la casualidad. Un ejemplo muy claro: mi libro «Para salvarte» tiene un millón de letras. Para que este millón de letras se ordene formando palabras, y las palabras formando frases, hace falta una inteligencia ordenadora. Pero a nadie se le ocurre que para escribir un libro, se echen en un recipiente un millón de letras, se tiren, y sale un libro. Ni siquiera saldrían derechas ni en línea recta.

Evidentemente, el orden que las letras tienen en el libro es uno de los órdenes posibles. Pero la probabilidad de que caigan las letras en este orden es una contra un número que tiene tres millones de cifras. El cálculo se ha hecho con computadora. El número es tan grande que si lo nombramos por su nombre propio, pocas personas lo entenderán: el número de permutaciones es de quinientos milillones (500.000 grupos de seis cifras). Para escribirlo con números del tamaño de las letras de este libro se necesitaría una tira de papel de seis kilómetros de larga.

Es decir, la probabilidad de que salga el libro al tirar las letras del recipiente al suelo es prácticamente nula. Y mucho menos que al tirarlo 40 veces seguidas, salgan las 40 ediciones que lleva este libro.

¡Esto es ridículo! Es ridículo pensar que el orden es fruto de la casualidad. El orden es fruto de la inteligencia Y cuando yo veo una técnica, un orden, pienso en una inteligencia, no pienso en la casualidad. «Hombre, mira que casualidad, eché en un recipiente un millón de letras, las tiré y me salió un libro. Oye, y lo tiré 40 veces seguidas, y me salieron 40 ediciones».

¡Es ridículo! Esto con un millón de letras. ¿Y con los millones y millones de estrellas que hay en el cosmos? Nuestro sistema solar tiene diez planetas: Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. Los nueve que todo el mundo conoce, y el décimo que acabamos de descubrir. El Sol, tiene diez planetas en equilibrio. (*)

Soles como el nuestro, en nuestra galaxia, la Vía Láctea, nuestro barrio del cosmos, hay cien mil millones de soles. Y galaxias como la nuestra, diez mil millones de galaxias. Y todos estos miles de millones de estrellas, moviéndose con precisión matemática; hasta el punto, como dije antes, que podemos predecir con años de antelación, el día, la hora, el minuto y el segundo que una estrella, que está a miles de años de luz, pasa por el meridiano. Por eso dice la Biblia: «Los cielos cantan la gloria de Dios». Porque cuando sabes lo que es el cosmos, no tienes más remedio que caer de rodillas, admirando la grandeza, el poder, la sabiduría y la técnica de Ése, que llamo Dios, Autor del cosmos. Pues éste es el fruto de esta conferencia.


Padre Jorge Loring (España)
(*) La conferencia data de 1985. Hoy se admite la existencia de 8 planetas.

Despenalización de la Marihuana: Amenaza para la Libertad




En marzo de 2009, la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia presentará ante las Naciones Unidas el informe "Drogas y democracia en América Latina: hacia un cambio de paradigma", difundido por los ex presidentes Ernesto Zedillo (México), César Gaviria (Colombia) y Fernando Henrique Cardoso (Brasil). El documento incluye, entre otras sugerencias, una propuesta para la despenalización del consumo personal de la marihuana, siguiendo el ejemplo de algunas países europeos Los argumentos son, según ellos, la ineficacia de las políticas de erradicación de los cultivos ilícitos.

"Nuestro enfoque no es de tolerancia con las drogas. Reconocemos que éstas provocan daños a las personas y a la sociedad. Tratar el consumo de droga como un tema de salud pública y promover la reducción de su uso son precondiciones para focalizar la acción represiva en sus puntos críticos: la disminución de la producción y el desmantelamiento de las redes de traficantes", dice el informe.

En este contexto, la agencia Zenit, por medio de Carmen Elena Villa, realizó un reportaje al abogado colombiano Iván Garzón Vallejo, profesor de derecho de la Universidad de la Sabana de Bogotá y autor del libro "Del Comunismo al Terrorismo. La contención en el mundo de la posguerra fría", publicado en 2008. En un artículo de su redacción ("Otro paradigma contra las drogas") presentó sus críticas a este informe y a la manera como lo han presentado los principales medios de comunicación en América Latina.

– Zenit: Muchos argumentan que para combatir el narcotráfico lo ideal es atacar los eslabones medios de la cadena. ¿De dónde se infiere que una política de tolerancia con el consumo de la dosis personal no incrementará las otras partes de la cadena?

– Iván Garzón: Me parece simplista suponer que una liberalización del consumo de drogas "blandas" como la marihuana, no tendrá un impacto negativo en los demás eslabones de la cadena, como la producción y el tráfico. En este sentido, es imprescindible tener en cuenta la lógica económica que indica que, a mayor demanda (consumo), habrá mayor oferta (producción y tráfico). La discusión acierta en reiterar que el consumidor de drogas es un enfermo. Además, sin duda, este es un debate público vital, en el que la responsabilidad no es exclusiva de quienes definen el rumbo de las políticas públicas, sino también de los ciudadanos. Sin embargo, lo que me parece equivocado es la solución propuesta de despenalizar el consumo de ciertas drogas, toda vez que en este problema se juegan no solo asuntos pragmáticos, sino también éticos y morales, ante los cuales las políticas públicas no son indiferentes, y los gobernantes tienen que hacerse responsables.

– Zenit: ¿Legalizar las drogas, es, como argumentan quienes apoyan esta política, promover la libertad individual?
– Iván Garzón: Una versión de la libertad que parece confundirse con el libertinaje y el capricho asume que la libertad no tiene límites intrínsecos –como es el cuidado de la propia salud y la dignidad humana– ni extrínsecos –como el efecto que producen los actos antiéticos sobre los demás, más aún si éstos están ligados al crimen–. En este sentido, no está demás señalar que el individuo no es un ser aislado con una libertad sacrosanta que interpreta cualquier limitación como negativa. Esa versión del liberalismo político está muy replanteada hoy en día.
Constitucionalmente, una doctrina como "la protección coactiva" plantea que en algunos casos el individuo necesita que el Estado lo obligue a ser protegido, y con ello sea salvaguardado su derecho a la salud. Es una lástima que en estos debates, el enfoque pragmático soslaye los argumentos antropológicos y éticos de la cuestión. Deberían poder coexistir ambos.

–Zenit: ¿Qué implicaciones puede tener para un individuo con poca formación vivir en medio de una cultura donde la droga es equivalente al tabaco y al alcohol?
– Iván Garzón: No se debería desestimar el potente efecto simbólico y pedagógico de las normas jurídicas. Aunque los juristas y algunos políticos tienen muy clara la diferencia entre legalizar y despenalizar, para la gran mayoría de los ciudadanos el derecho penal es el gran instrumento de reproche social que tiene el Estado, y cuando algo no se considera como delito, el ciudadano piensa que si está permitido, es porque hay razones éticas para considerarlo como bueno. Por lo tanto, más allá del debate sobre la eficacia de las políticas actuales, se debe tener en cuenta que estamos ante uno de los flagelos que más afectan a la niñez y a la juventud en todo el mundo, y cuyos efectos familiares, sociales y culturales no se pueden obviar.

– Zenit: ¿Cree usted que en los países donde se ha despenalizado la dosis personal el resultado de la lucha contra las drogas ha sido efectivo, como sugiere el informe?
– Iván Garzón: Creo que el informe omite deliberadamente los problemas sociales y políticos que se han generado en aquellos países donde se ha liberalizado el consumo de drogas. Es una omisión importante, porque es el otro lado de la moneda, es la parte de la historia que debería morigerar el romanticismo de propuestas como la despenalización del consumo de marihuana.
Pero además, no se puede dar por cierto un sofisma, y es que el objetivo de la lucha contra las drogas es ‘un mundo sin drogas'. Ello es ingenuo conceptualmente y políticamente imposible. Creo que el propósito de la llamada metafóricamente "guerra contra las drogas", es un eficaz desincentivo y una sólida contención de un mal social que promueve un negocio macabro que corrompe funcionarios estatales, enriquece ilegítimamente a unos pocos, y promueve una cultura mafiosa y homicida. Pero que sobretodo, corrompe a nuestros niños y jóvenes. En ellos también habría que pensar cuando se abordan estos temas.

– Zenit: ¿Es coherente que en un país sea despenalizada la dosis personal mientras que se condenan el cultivo y la venta de la droga?
– Iván Garzón: Por supuesto que no es coherente, y el mensaje que se envía es más o menos el siguiente: es censurable producir droga, traficar con drogas, pero no consumirlas. Más aún, dicha política sería incoherente con un Estado social de Derecho (ideal constitucional de muchas naciones occidentales), que tiene dentro de sus propósitos el cuidado y el respeto de la vida y la dignidad de todo ser humano.

– Zenit: ¿Cómo ve usted la manipulación de los medios cuando se dice que los daños causados por la marihuana son semejantes a los del alcohol y el tabaco?
– Iván Garzón: Muy preocupante, así como la ausencia de voces críticas frente a dichas propuestas, y la señalización simplista a la que con frecuencia contribuyen los medios a catalogar a la gente entre modernos y no modernos, o entre vanguardistas y progresistas de un lado (los que aceptan estas propuestas) y retrógrados y conservadores (a quienes las critican). En un debate público de etiquetas y prejuicios, la gran perjudicada es la verdad.

– Zenit: ¿Cree usted que en Latinoamérica hay una preparación suficiente para tratar a los consumidores de droga como pacientes?
– Iván Garzón: La debería haber, porque son pacientes. El problema es que el Sistema de Seguridad Social y de Salud en nuestros países es muy precario, burocrático y carente de recursos suficientes para garantizar plenamente el derecho a la salud de todos los ciudadanos. Pero además, como entre ciertos segmentos de la población el consumo de droga no es visto como un mal, aún hay muchos enfermos -y quizás adictos- que no han "salido del clóset". Quizás algunos de ellos están esperando que lo suyo ya no sea considerado como una enfermedad, y que llegue el día en que se tome como una costumbre social más, aunque algo dañina. Como el tabaco o el alcohol.
Publicado en formato 1.0 en junio de 2009

Beato Tomás de Kempis

La fama mundial de Tomás de Kempis se debe a que él escribió La Imitación de Cristo, el libro que más ediciones ha tenido, después de la Biblia. Este precioso librito es llamado "el consentido de los libros" porque se ha sacado en las ediciones de bolsillo más hermosas y lujosas, ha tenido ya más de 3 100 ediciones en los más diversos idiomas del mundo. Su primera edición salió en 1472, 20 años antes del descubrimiento de América (un año después de la muerte del autor), y durante más de 500 años ha tenido unas 6 ediciones cada año. Caso raro y excepcional.

Tomás nació en Kempis, cerca de Colonia, en Alemania, en el año 1380. Era un hombre sumamente humilde, que pasó su larga vida (90 años) entre el estudio, la oración y las obras de caridad, dedicando gran parte de su tiempo a la dirección espiritual de personas que necesitaban de sus consejos.


Empezar por uno mismo

En ese tiempo muchísimas personas deseaban que la Iglesia Católica se reformara y se volviera más fervorosa y más santa, pero pocos se dedicaron a reformase ellos mismos y a volverse mejores. Tomás de Kempis se dio cuenta de que el primer paso que hay que dar para obtener que la Iglesia se vuelva más santa, es esforzarse uno mismo por volverse mejor. Y que si cada uno se reforma a sí mismo, toda la Iglesia se va reformando poco a poco.

Una asociación muy útil

Kempis se reunió con un grupo de amigos en una asociación piadosa llamada "Hermanos de la Vida Común", y allí se dedicaron a practicar un modo de vivir que llamaban "Devoción moderna" y que consistía en emplear largos ratos de oración, la meditación, la lectura de libros piadosos y en recibir y dar dirección espiritual, y dedicarse cada uno después con la mayor exactitud que le fuera posible a cumplir cada día los deberes de su propia profesión. Los que pertenecían a esta asociación hacían progresos muy notorios y rápidos en santidad y la gente los admiraba y los quería.

Un ascenso difícil

Tomás tenía muchos deseos de ser sacerdote, pero en sus primeros 30 años no lo logró porque sus tentaciones fueron muy fuertes y frecuentes y temía que después no lograría ser fiel a su voto de castidad. Pero al fin entró a una asociación de canónigos en Windesheim y allí, en la tranquilidad de la vida retirada del mundo, logró la paz de su espíritu y fue ordenado sacerdote en el año 1414. Desde entonces se dedicó por completo a dar dirección espiritual, a leer libros piadosos y a consolar almas atribuladas y desconsoladas. Fue muy incomprendido muchas veces y sufrió la desilusión de constatar que muchas amistades fallan en la vida (menos la amistad de Cristo) y fue ascendiendo poco a poco, aunque con mucha dificultad, a una gran santidad.

Oficios delicados

Dos veces fue superior de la comunidad de canónigos en su ciudad. Bastante tiempo estuvo encargado de la formación de los novicios. Después lo nombraron ecónomo pero al poco tiempo lo destituyeron porque su inclinación a la vida espiritual muy elevada no lo hacía nada apto para dedicarse a comerciar y a administrar dineros y posesiones. Su alma va pasando por períodos de mucha paz y de angustias y tristezas espirituales, y todo esto lo irá narrando después en su libro portentoso.

El libro que lo hizo famoso

En sus ratos libres, Tomás de Kempis fue escribiendo un libro que lo iba a hacer célebre en todo el mundo: La Imitación de Cristo. De esta obra dijo un autor: "Es el más hermoso libro salido de la mano de un hombre" (Dicen que Kempis pidió a Dios permanecer ignorado y no conocido. Por eso la publicación de su libro sólo se hizo al año siguiente de su muerte). No lo escribió todo de una vez, sino poco a poco, durante muchos años, a medida que su espíritu se iba volviendo más sabio y su santidad y su experiencia iban aumentando. Lo distribuyó en cuatro pequeños libritos. Entre la redacción de un libro y la siguiente pasaron unos cuantos años.
El libro Primero de la Imitación de Cristo narra cómo es la lucha activa que hay que librar para convertirse y reformarse y los obstáculos que se le presentan a quiénes desean ser santos, entre los cuales está como principal: ser "la sirena" de este mundo, o sea la atracción, el deseo de darle gusto al propio egoísmo y de obtener honores, famas, altos puestos, riquezas y gozos sensuales y vida fácil y cómoda. Este primer librito es como el retrato de lo que Tomás tuvo que sufrir hasta sus 30 años de las luchas y peligros que se le presentaron.
El libro segundo fue escrito por Kempis después de haber sufrido muchas tribulaciones, contradicciones, humillaciones y desengaños, especialmente en el orden afectivo. Destituido del cargo de ecónomo, abandonado por amigos que se había imaginado le iban a ser fieles; es entonces cuando descubre que hay una amistad que no defrauda nunca y es la amistad con Jesucristo, y que allí se encuentra la solución para todas las penas del alma. Este libro segundo de La Imitación enseña cómo hay que comportarse en las tribulaciones y sufrimientos. Emplea mucho el nombre de Jesús indicando el afecto muy vivo y profundo que siente hacia el Redentor y que desea sientan sus lectores también.

Cuando redacta el Libro Tercero ya ha subido más alto en espiritualidad. Aquí ya a Cristo lo llama El Señor. Se ha dado cuenta que la santidad no depende solamente de nuestros esfuerzos sino sobre todo de la ayuda de Dios. Ha crecido en humildad y exclama: "Cayeron los que eran como cedros del Líbano, y yo miserable ¿qué podré esperar de mis solas fuerzas?". Ahora ya no piensa en la muerte como algo miedoso, sino como una liberación del alma para ir a una Patria feliz.

El libro cuarto de La Imitación está dedicado a la Eucaristía y es uno de los más bellos tratados que se han escrito acerca del Santísimo Sacramento. Millones de personas en todos los continentes han leído este librito para prepararse o dar gracias cuando comulgan.

¿Un iluminado?

Muchos autores han pensado que probablemente Tomás de Kempis recibió del cielo luces muy especiales al escribir La Imitación de Cristo. De otra manera no se podría explicar el éxito mundial que este librito ha tenido por más de cinco siglos, en todas las clases sociales.

Otro secreto de su triunfo

Puede ser el que Kempis ha logrado comprender sumamente bien la persona humana con sus miserias y sus sublimes posibilidades, con sus inquietudes y su inmensa necesidad de tener un amor que llene totalmente sus aspiraciones.

Este libro está hecho para personas que quieran sostener una lucha diaria y sin contemplaciones contra el amor propio y el deseo de sensualidad que se opone diametralmente al amor de Dios y a la paz del alma. Está redactado para quienes quieran independizarse de lo temporal y pasajero y dedicarse a conseguir lo eterno e inmortal.

San Ignacio, San Juan Bosco, Juan XXIII, el presidente mártir, García Moreno y muchísimos más, han leído una página de la Imitación cada día. ¿La leeremos también nosotros? La mejor traducción actual es la que hizo el Apostolado Bíblico Católico, muy actualizada, toda con frases de la Santa Biblia. No dejemos de conseguirla y leerla.


Texto original: EWTN


Publicado en formato 1.0 en junio de 2009

La Marihuana: Un Arma de Destrucción Masiva




La marihuana es la sustancia ilegal más utilizada en todo el mundo. Se extrae de un vegetal conocido como Cannabis sativa, de ciclo anual, originario en la región del Tíbet y actualmente distribuido por todo el mundo.

viernes, 1 de mayo de 2009

El Dengue

El dengue ingresó a América Latina probablemente a fines del siglo XVIII, como consecuencia del tráfico de esclavos. De hecho, la etimología del nombre de la enfermedad procede de la expresión «ki denga kepo», que significa gran molestia. El vector, el mosquito Aedes aegypti, fue identificado por primera vez en nuestro continente en 1906.

De todos modos, no fue hasta mediados del siglo XX que investigadores de la talla de Sabin y Kimura identificaron al agente causante de esta enfermedad infecciosa aguda, provocada por un flavivirus. Este virus tiene 4 serotipos, denominados Den 1 a Den 4, para los cuales no existe inmunidad protectora cruzada, esto es, es posible la aparición de reinfecciones. Por lo tanto, el dengue representa un problema mayúsculo de salud pública en América Latina.





El mosquito adquiere el virus después de picar a un humano infectado y es capaz, a su vez, de transmitir la infección a otra persona con una nueva picadura. No sólo los monos pueden actuar como reservorios de la enfermedad, sino que se ha documentado que existe transmisión transovárica: la hembra transmite el virus a su descendencia y los huevos, en las condiciones apropiadas, dan lugar a larvas infectadas al siguiente ciclo (no es necesaria la presencia de reservorios humanos para la propagación de la enfermedad).

Por otra parte, en América Latina existe una extensa infestación, debido en otras causas fundamentales al pobre control del vector, a los sistemas de abastecimiento de agua de baja confiabilidad, a la mayor producción de recipientes descartables y al deficiente manejo de los residuos. Vale destacar que también influyen los movimientos migratorios y, sin dudas, la urbanización: mientras que 1950 el 40% de la población latinoamericana vivía en zonas urbanas, esta tasa alcanza en el siglo XXI al 75%. Muchos de nuestros conciudadanos habitan en asentamientos informales caracterizados por la elevada densidad poblacional y por la pobreza, sin servicios elementales como electricidad, agua corriente, alcantarillas y recolección de residuos.





Desde el punto de vista clínico, la enfermedad puede cursar con cuatro presentaciones diferentes:

(1) La infección sin enfermedad manifiesta: sólo es detectable por el estudio de respuesta inmune por medio de pruebas específicas de laboratorio. Se estima que una gran proporción de los infectados serían asintomáticos en el curso de una epidemia.

(2) El síndrome febril indiferenciado: se caracteriza por la presencia de fiebre elevada, pero con escasa repercusión general. En general la duración es breve y no se asocia con complicaciones.

(3) El dengue clásico: el período de incubación desde la picadura del agente vector es de alrededor de una semana. El comienzo es abrupto, con fiebre que responde poco a los antitérmicos, relacionada con cefalea intensa, muchas veces acompañada de fotofobia (sensibilidad anormal a la luz) y de intensos dolores musculares (mialgias) en las 4 extremidades y el tronco. Estos síntomas se acompañan de intensa postración y agotamiento mental y físico, que le han valido la denominación popular de “fiebre quebrantahuesos” o “la quebradora”. Un dato importante es la falta de síntomas respiratorios, que aleja la posibilidad de diagnósticos infecciosos alternativos. En cambio, ocasionalmente se describe la presencia de vómitos o dolor abdominal, relacionados con la propia fiebre, la cual en general cede hacia el quinto día. Cerca de la mitad de los afectados presenta después de esta fase un exantema asociado con prurito y la presencia de adenopatías (agrandamiento de los ganglios linfáticos), período en el que puede recrudecer la fiebre. La convalecencia de la enfermedad es prolongada, con cefalea, adinamia y mialgias residuales que pueden durar meses.

(4) El dengue hemorrágico: al principio es indistinguible del dengue clásico, pero hacia el quinto día del proceso surgen dolor abdominal intenso, asociado con vómitos y con deterioro del estado de conciencia o, por el contrario, excitación psicomotriz. En estos casos, se observa una disminución en el recuento de plaquetas, las células de la sangre responsables de parte del proceso normal de coagulación. Como consecuencia, aparecen hemorragias tanto cutáneas como internas, con descenso de la presión arterial y de la irrigación normal de los tejidos que puede provocar shock y extravasación de líquidos hacia otras cavidades (ascitis, derrame pericárdico, derrame pleural, edemas). La mortalidad del dengue hemorrágico es del 30% y se debe en especial al propio shock o a las complicaciones por sobreinfección bacteriana.



Dado que no existe en la actualidad una vacuna preventiva ni un tratamiento efectivo de la enfermedad, sólo se efectúa reposo domiciliario o bajo internación cuando es necesario, con vigilancia de la coagulación y del estado de hidratación, disminuyendo la fiebre con fármacos que no interfieren en la función de las plaquetas, como el paracetamol. En consecuencia, es necesario un combate agresivo contra el vector, evitando el estancamiento de agua limpia, en la cual el mosquito desova (recipientes, neumáticos, floreros expuestos). El dengue, al igual que el paludismo o la fiebre amarilla, es una enfermedad vinculada con la condición de vida de la población y con la pobreza de nuestros hermanos. Sólo con educación y solidaridad es posible evitar que esta enfermedad se convierta en una endemia en el extremo sur de nuestro continente.

Publicado en formato 1.0 en mayo de 2009

Plutón y su Atmósfera

El sorprendente Very Large Telescope (VLT), dependiente del European Southern Observatory (ESO) e instalado en Cerro Paranal, en la segunda región de Chile, forma parte del complejo astronómico más avanzado de la Tierra.

Por medio del VLT, se han conseguido nuevos y valiosos datos acerca de la atmósfera de Plutón, el que actualmente no es considerado un planeta convencional sino un plutoide o “planeta enano”. Si bien la existencia de una atmósfera tenue en ese cuerpo celeste se conoce desde principios de la década de 1980, se ha descubierto que está conformada por cantidades notablemente elevadas de metano. Según Emmanuel Lellouch, autor principal de una carta al editor publicada en Astronomy & Astrophysics, esta particular composición atmosférica se asocia con una temperatura notablemente mayor que la de la superficie de Plutón.

Esta característica sólo es explicable por la presencia de pequeñas extensiones de metano puro o por una capa rica en esta sustancia que cubra a este planeta enano. De hecho, después del nitrógeno, el metano parece ser el segundo componente en importancia de la atmósfera plutoniana. Sin embargo, basta recordar que la forma pronunciadamente elíptica de la órbita de Plutón lo aleja a casi 5 000 millones de kilómetros del Sol, por lo cual durante períodos prolongados esta atmósfera se sublima como “hielo” de metano sobre la superficie planetaria.

En contraste con el aire de la Tierra, la atmósfera de Plutón presenta un fenómeno de inversión térmica, dado que a mayor altura, más elevada es la temperatura que se observa en la atmósfera. En cambio, en nuestro planeta, a medida que se asciende en la atmósfera la temperatura va disminuyendo cerca de 6ºC por kilómetro. Así, en condiciones normales, el aire cercano a la superficie de la Tierra es más caliente que el aire que está por encima, en gran parte porque la atmósfera es calentada desde abajo en la medida que la radiación solar calienta la superficie de la Tierra la que, a su vez, eleva la temperatura de la capa de aire que se encuentra directamente sobre ella.

Basta recordar que Plutón tiene un diámetro equivalente al de la quinta parte de la Tierra, con condiciones climáticas glaciales (la temperatura media es de unos -180ºC) y envuelto en tinieblas perpetuas, ambos frutos de su gran distancia al Sol. Indudablemente nuestro mundo fue adecuadamente “diseñado” para la vida tal como la conocemos…

miércoles, 1 de abril de 2009

El antigénesis

... Al final de los tiempos existía la tierra, rica y hermosa.
El hombre vivió en los campos y en las praderas con los árboles de la tierra.
El hombre dijo:"Hagamos nuestras residencias en estos lugares tan bonitos".
Y construyó, pues, ciudades de cemento armado y de acero. Y las praderas desaparecieron.
El hombre vio que eso era bueno.

El segundo día, el hombre contempló el agua de la tierra y dijo:
"arrojemos nuestros desperdicios y basuras al agua para deshacernos de la suciedad".
Y el hombre lo hizo así.
Y las aguas poco a poco aparecieron sucios y con el olor fétido.
Y el hombre vio que eso era bueno.

El tercer día, el hombre se fijó en los bosques de la tierra.
Y dijo: "cortemos los árboles para construir cosas y convirtámoslos en pasta para hacer diarios".
Y lo hizo así los paisajes dejaron de ser verdes y los árboles dejaron de existir.
Y el hombre vio que eso era bueno.

El cuarto día, el hombre advirtió que había muchos animalesy que las crías jugaban al sol y corrían por las praderas.
Y el hombre dijo: "Pongamos estos animales en jaulas para divertirnos y juguemos a matarlos".
Y así lo hizo.
Y no hubo más animales sobre la capa de la tierra.
Y el hombre vio que todo eso era bueno.

El quinto día, el hombre respiró (agradablemente) el aire de la tierra.
Y dijo: "lancemos al aire los gases de las fábricas y el viento los llevará".
El aire se cargó de polvo y todas las criaturas vivas murieron asfixiadas o carbonizados.
El hombre vio que eso era bueno.

El sexto día, el hombre se fijó en sí mismo y, viendo la diversidad de lenguas y de idiomas de la tierra, tuvo miedo y se puso a quitarlos.
Y dijo: "construyamos armas poderosas y destruyamos a los otros antes de que los otros nos destruyan".
El hombre construyó extraños artefactos y la tierra terminó calcinada por las grandes guerras.
Y el hombre vio que era bueno que ocurriera así.

El séptimo día el hombre descansó de tanto trabajo hecho y la Tierra quedó tranquila.
Porque el hombre no habitaba ya en la tierra.
Y esto resultó bueno.

Emilio Mazariegos (México) para Mercaba.org

Publicado en versión 1.0 en abril de 2009

La Didaché

La Didaché, también llamada Enseñanzas de los 12 Apóstoles, es un texto encontrado en 1873 en Macedonia y representa el primer catecismo escrito del que se tiene conocimiento. Era reconocido por los Padres de la Iglesia, ya que describe la interpretación de las enseñanzas de los Apóstoles y las reglas prácticas de vida de la cristiandad.


CAPÍTULO 1


1. Hay dos caminos, el de la vida y el de la muerte, y grande es la diferencia que hay entre estos dos caminos.


2. El camino de la vida es éste: Amarás en primer lugar a Dios que te ha creado, y en segundo lugar a tu prójimo como a ti mismo. Todo lo que no quieres que se haga contigo, no lo hagas tú a otro.


3. Y de estos preceptos la enseñanza es ésta: bendecid a los que os maldicen y rogad por vuestros enemigos, y ayunad por los que os persiguen. Porque ¿qué gracia hay en que améis a los que os aman? ¿No hacen esto también los gentiles? Vosotros amad a los que os odian, y no tengáis enemigos.


4. Apártate de los deseos carnales. Si alguno te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele la izquierda, y serás perfecto. Si alguien te fuerza a ir con él durante una milla, acompáñale dos. Si alguien te quita el manto, dale también la túnica. Si alguien te quita lo tuyo, no se lo reclames.


5. A todo el que te pida, dale y no le reclames nada, pues el Padre quiere que se dé a todos de sus propios dones. Bienaventurado el que da conforme a este mandamiento, pues éste es inocente. ¡Ay del que recibe! Si recibe porque tiene necesidad, será inocente; pero si recibe sin tener necesidad, tendrá que dar cuenta de por qué recibió y para qué: puesto en prisión, se le examinará sobre lo que hizo, y no saldrá hasta que no devuelva el último cuadrante.


6. También está dicho acerca de esto: que tu limosna sude en tus manos hasta que sepas a quién das.


CAPÍTULO 2

1. El segundo mandamiento de la Enseñanza es éste.

2. No matarás, no adulterarás, no corromperás a los menores, no fornicarás, no robarás, no practicarás la magia o la hechicería, no matarás el hijo en el seno materno, ni quitarás la vida al recién nacido. No codiciarás los bienes del prójimo.

3. No perjurarás, no darás falso testimonio. No calumniarás ni guardarás rencor.

4. No serás doble de mente o de lengua, pues la doblez es lazo de muerte.

5. Tu palabra no será mentirosa ni vana, sino que la cumplirás por las obras.

6. No serás avaro, ni rapaz, ni hipócrita, ni malvado, ni soberbio. No serás codicioso, o malicioso ni orgulloso, no escucharás consejos maliciosos contra el prójimo.

7. No tramarás planes malvados contra tu prójimo. No odiarás a hombre alguno, sino que a unos los convencerás, por otros rogarás, a otros los amarás más que a tu propia alma.



CAPÍTULO 3

1. Hijo mío, aléjate de todo lo que es malo, y de todo lo que se le parezca.

2. No te irrites, porque la furia lleva al asesinato. No seas celoso, querelloso, de temperamento rápido, pues todo esto lleva a matar.

3. Hijo mío, no seas carnal, porque la carne lleva a la fornicación, no seas un hablador sucio, no te vanaglories mucho, porque de todas estas cosas sale el adulterio.

4. Hijo mío, no seas un observador de presagios o agüeros, no seas un hechicero, ni astrólogo, ni purificador, ni desees ver estas cosas, porque de todo esto nace la idolatría.

5. Hijo mío, no seas mentiroso, la mentira lleva al robo, no seas codicioso o engreído, de todas estas cosas surge el robo.

6. Hijo mío, no seas un murmurador, ya que lleva a la blasfemia, no seas de mente enferma o voluntad egoísta, porque de todo esto nacen las blasfemias.

7. Mas bien sé manso, porque los mansos heredarán la tierra;

8. Sé sin embargo generoso, ten compasión, no hagas daño, se pacífico, y bueno, y ten temor siempre de las palabras que has escuchado.

9. No te exaltarás a ti mismo, ni darás demasiada confidencia a tu alma. Tu alma no se debe unir con las engreídas, sino que debe caminar con las almas justas y humildes.

10. Acepta todo lo que te pasa como bueno, sabiendo que sin Dios nada pasa.



CAPÍTULO 4

1. Hijo mío, te acordarás de día y de noche del que te habla la palabra de Dios, y le honrarás como al Señor porque donde se anuncia la majestad del Señor, allí está el Señor.

2. Buscarás cada día los rostros de los santos, para hallar descanso en sus palabras.

3. No harás cisma, sino que pondrás paz entre los que pelean. Juzgarás rectamente, y no harás distinción de personas para reprender las faltas.

4. No andarás con alma dudosa de si sucederá o no sucederá.

5. No seas de los que extienden la mano para recibir, pero la retiran para dar.

6. Si adquieres algo por el trabajo de tus manos, da de ello como rescate de tus pecados.

7. No vaciles en dar, ni murmurarás mientras das, pues has de saber Quién es el buen recompensador de tu limosna.

8. No rechazarás al necesitado, sino que tendrás todas las cosas en común con tu hermano, sin decir que nada es tuyo propio; pues si os son comunes los bienes inmortales, cuánto más los mortales.

9. Tu mano no se levantará de tu hijo o de tu hija, sino que les enseñarás desde su juventud el temor de Dios.

10. No mandarás con aspereza a tu esclavo o a tu esclava que esperan en el mismo Dios que tú, no sea que dejen de temer a Dios que está sobre unos y otros... porque El viene no a llamar de acuerdo a las apariencias, sino a lo que el Espíritu ha preparado.

11. Vosotros, los esclavos, someteos a vuestros señores como a imagen de Dios con reverencia y temor...

12. Odiarás la hipocresía y todo lo que no es grato a Dios.

13. No abandonarás los mandamientos del Señor, sino guardad lo que has recibido, sin agregarle o quitarle;

14. En la Iglesia confesarás tus pecados, y no te acercarás a la oración con mala conciencia. Este es el camino de la vida



CAPÍTULO 5

1. El camino de la muerte es éste. Primero de todo, es maligno, y lleno de maldiciones, se encuentran asesinatos, adulterios, concupiscencia, fornicación, robos, idolatrías, brujerías, orgullo, malicia, engreimiento, mal hablados, celos, audacia, orgullo, arrogancia.

2. Hay aquellos que acosan al bueno-amantes de la mentira, no conocen la recompensa de la rectitud, no se acercan al juicio bueno y correcto, no miran por lo bueno sino que por lo malo, de quienes la humildad y paciencia están lejos, amando cosas que son vanas, buscando recompensas, no teniendo compasión del necesitado, no trabajando por el que está en problemas, no conociendo al que los hizo, asesinos de niños, corruptores de la imagen de Dios, quienes se alejan de los necesitados y los oprimen más en sus problemas, jueces injustos de los pobres, errando en todas las cosas. De todo esto, hijos, sean librados.



CAPÍTULO 6

1. Ve que nadie te impulse a errar de este camino de la doctrina, porque te aparta de Dios.

2. Si tú eres capaz de soportar el yunque del Señor, serás perfecto; pero si no eres capaz, haz lo que seas capaz.

3. Referente a la comida, soporta lo que seas capaz, pero ten cuidado con las cosas ofrecidas como sacrificios a los ídolos, porque es el servicio de dioses infernales.



CAPÍTULO 7

1. Y referente al bautismo, bautiza de este modo: habiendo recitado estos preceptos, bautiza en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, en agua viva;

2. Pero si no tienes agua corriendo, bautiza en otra agua, y si no puedes bautizar en agua fría, hazlo con agua tibia;

3. Pero si no tienes ninguna, echa agua tres veces sobre la cabeza, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

4. Y antes del bautismo, el bautizado y el que bautiza debe ayunar previamente, y todos los que puedan. Tú le ordenarás al que está bautizando que ayune uno o dos días antes.



CAPÍTULO 8


1. Pero no hagas que tu ayuno sea con los hipócritas, porque ellos ayunan en el segundo y quinto día de la semana. Más bien, ayuna en el cuarto y sexto día.

2. No ores como los hipócritas, sino como el Señor lo ha ordenado en Su evangelio, ora así: Padre Nuestro que estás en los Cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros Tu reino, hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras deudas como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Tuya es la gloria y el poder por siempre.

3. Tres veces al día reza de esta manera.



CAPÍTULO 9

1. Referente a la Eucaristía, da gracias de esta manera.

2. Te damos gracias, Padre nuestro, por la santa viña de David Tu siervo, la que nos diste a conocer a nosotros por medio de Jesús, Tu siervo. A Ti la gloria por los siglos.

3. Luego sobre el trozo de pan: Te damos gracias, Padre nuestro, por la vida y el conocimiento, que nos diste a conocer por medio de Jesús Tu siervo. A Ti la gloria por los siglos.

4. Como este fragmento estaba disperso sobre los montes, y reunido se hizo uno, así sea reunida Tu Iglesia de los confines de la tierra en Tu reino. Porque Tuya es la gloria y el poder, por Jesucristo, por siempre.

5. Que nadie coma ni beba de vuestra comida de acción de gracias, sino los bautizados en el nombre del Señor, pues sobre esto dijo el Señor: No deis lo que es santo a los perros.



CAPÍTULO 10

1. Después de saciaros, da gracias así:

2. Te damos gracias, Padre santo, por Tu santo nombre que hiciste morar en nuestros corazones, y por el conocimiento, la fe y la inmortalidad que nos has dado a conocer por medio de Jesús, Tu Hijo, para El sea la gloria por siempre.

3. Tú, Señor omnipotente, creaste todas las cosas por causa de tu nombre, y diste a los hombres alimento y bebida para su disfrute, para que te dieran gracias. Mas a nosotros nos hiciste el don de un alimento y una bebida espiritual y de la vida eterna por medio de tu Hijo.

4. Por sobre todo, te agradecemos que nos puedas salvar; para El sea la gloria por siempre.

5. Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, para librarla de todo mal y hacerla perfecta en tu caridad, y congrégala desde los cuatro vientos, santificada, en Tu reino que le has preparado. Porque tuyo es el poder y la gloria por los siglos.

6. Has que venga la gracia, y deja que pase este mundo. Hossana al Hijo de David. Si alguien es santo déjalo venir a la Eucaristía; si no lo es, déjalo que se arrepienta. Amén.

7. A los profetas, dejadles dar gracias cuanto quieran.



CAPÍTULO 11

1. Quienquiera que, entonces, venga y te enseñe todas las cosas que se han dicho antes, recíbelo.

2. Pero si el mismo maestro, extraviado, os enseña otra doctrina para vuestra disgregación, no le prestéis oído; si, en cambio, os enseña para aumentar vuestra justicia y conocimiento del Señor, recibidle como al mismo Señor.

3. Concerniente a los apóstoles y profetas, actúa de acuerdo a la doctrina del Evangelio.

4. Deja que cada apóstol que viene a tí sea recibido como al Señor.

5. El se quedará un día, y si es necesario, dos, pero si se queda por tres días, él es un falso profeta.

6. Cuando el apóstol se vaya no tome nada consigo si no es pan hasta su nuevo alojamiento. Si pide dinero, es un falso profeta.

7. Y no atentarás o discutirás con ningún profeta que hable en el Espíritu, porque todos los pecados serán perdonados, pero este pecado no será perdonado.

8. Con todo, no todo el que habla en espíritu es profeta, sino el que tiene el modo de vida del Señor. En efecto, por el modo de vida se distinguirá el verdadero profeta del falso.

9. Y cada profeta que ordene en el Espíritu que se tienda la mesa, no deberá comer de ella él mismo, si lo hace, es un falso profeta;

10. Y cada profeta que enseñe la verdad, si no la practica, es un falso profeta;

11. Y cada profeta, probado como verdadero, y trabajando en el misterio visible de la Iglesia, pero que no enseña a otros a hacer lo que el hace, no debe ser juzgado por ti, porque tiene su juicio con Dios, porque así hicieron los profetas del pasado.

12. Pero al que dice en espíritu: Dame dinero, o cualquier otra cosa, no le prestéis oído. En cambio si dice que se dé a otros necesitados, nadie lo juzgue.



CAPÍTULO 12

1. Todo el que viniere en nombre del Señor, recibidle. Luego examinándole le conoceréis por su derecha y por su izquierda, pues tenéis discernimiento, conocimiento de lo bueno y de lo malo

2. Si la persona que viene es un peregrino, asístelo en lo que puedas, pero no se debe quedar contigo por más de 2 ó 3 días, al menos haya una necesidad.

3. Si quiere quedarse entre vosotros, teniendo un oficio, que trabaje para su sustento.

4. Si no tiene oficio, proveed según prudencia, de modo que no viva entre vosotros cristiano alguno ocioso.

5. Si no quiere aceptar esto, se trata de un traficante de Cristo. De ésos mantente lejos.



CAPÍTULO 13

1. Todo auténtico profeta que quiera morar de asiento entre vosotros es digno de su sustento.

2. Igualmente, todo auténtico maestro merece también, como el trabajador, su sustento.

3. Por tanto, tomarás siempre las primicias de los frutos del lagar y de la era, de los bueyes y de las ovejas, y las darás como primicias a los profetas, pues ellos son vuestros sumos sacerdotes.

4. Pero si no hay profetas, dalo a los pobres.

5. Si haces pan, toma las primicias y dalas conforme al mandato.

6. Si abres una jarra de vino o de aceite, toma las primicias y dalas a los profetas.

7. De tu dinero, de tu vestido y de todas tus posesiones, toma las primicias, según te pareciere, y dalas conforme al mandato.



CAPÍTULO 14

1. En el día del Señor reuníos y romped el pan y haced la Eucaristía, después de haber confesado vuestros pecados, a fin de que vuestro sacrificio sea puro.

2. Todo el que tenga disensión con su compañero, no se junte con vosotros hasta que no se hayan reconciliado, para que no sea profanado vuestro sacrificio.

3. Este es el sacrificio del que dijo el Señor: “En todo lugar y tiempo se me ofrece un sacrificio puro: porque yo soy el gran Rey, dice el Señor, y mi nombre es admirable entre las naciones”



CAPÍTULO 15

1. Elegíos obispos y diáconos dignos del Señor, hombres mansos, no amantes del dinero, sinceros y probados; porque también ellos os sirven a vosotros en el ministerio de los profetas y maestros.

2. No los despreciéis, ya que tienen entre vosotros el mismo honor que los profetas y maestros

3. Repréndanse unos a otros, no con ira sino pacíficamente, como lo manda el Evangelio; y, no dejes que nadie hable a nadie que actúe desordenadamente referente al prójimo, ni le dejes escuchar de ti hasta que se arrepienta.

4. Que tus oraciones y alma y todas tus obras hagan como lo manda el Evangelio de nuestro Señor.



CAPÍTULO 16

1. Vigilad sobre vuestra vida. No se apaguen vuestras linternas, y no dejen de estar ceñidos vuestros lomos, sino estad preparados, pues no sabéis la hora en que vendrá nuestro Señor.

2. Reuníos con frecuencia, buscando lo que conviene a vuestras almas, pues de nada os servirá todo el tiempo en que habéis creído si no consumáis vuestra perfección en el último momento.

3. En los últimos días se multiplicarán los falsos profetas y los corruptores, y las ovejas se convertirán en lobos, y el amor se convertirá en odio.

4. En efecto, al crecer la iniquidad, los hombres se odiarán entre si, y se perseguirán y se traicionarán: entonces aparecerá el extraviador del mundo, como hijo de Dios, y hará señales y prodigios, y la tierra será entregada en sus manos, y cometerá iniquidades como no se han cometido desde siglos.

5. Entonces la creación de los hombres entrará en la conflagración de la prueba, y muchos se escandalizarán y perecerán. Pero los que perseveren en su fe serán salvados por el mismo que había sido maldecido.

6. Entonces aparecerán las señales auténticas: en primer lugar el signo de la abertura del cielo, luego el del sonido de trompeta, en tercer lugar, la resurrección de los muertos.

7. Como está dicho: “Vendrá el Señor y todos los santos con Él” (Zac 14, 5).

8. Entonces el mundo verá al Señor viniendo de entre las nubes del cielo.
Publicado en formato 1.0 en abril de 2009

La Búsqueda del Orden: ¿Milagros sin Autor?

Artículo inédito del Padre Mariano Artigas, escrito en 1991, reproducido por el Grupo de Investigaciones de Ciencia, Razón y Fe de la Universidad de Navarra.


Una de las cuestiones que más interés suscitan hoy día en el ámbito científico es la auto-organización de la materia. Estamos ante una auténtica revolución en nuestra concepción de la naturaleza, que tiene importantes implicaciones filosóficas y teológicas.

La importancia del tema se refleja en una obra colectiva publicada en 1989 por Paul Davies (The New Physics. Cambridge University Press, Cambridge), que ofrece una síntesis de los temas punteros de la física actual. Sus 18 capítulos se pueden dividir en tres bloques. El primero se refiere a la astrofísica y a la cosmología, o sea, al universo en su conjunto; se trata de la frontera de lo muy grande. El tercero trata temas de física fundamental, o sea, de las partículas y fuerzas básicas que componen la materia; se trata de la frontera de lo muy pequeño. El segundo se refiere a diferentes aspectos de la auto-organización; se trata de una nueva frontera, que es la de la complejidad.


La experiencia de auto-organización en la naturaleza no es algo nuevo. En el mundo de los vivientes impera la auto-organización. Si el tema de la auto-organización cobra hoy día un interés especial, ello no se debe a que se haya descubierto sin más su existencia. Se debe a que, por primera vez en la historia, estamos alcanzando una cierta comprensión de los mecanismos físicos implicados en los fenómenos de la auto-organización.


Superfluidez y superconductividad


Los fenómenos físicos donde se manifiesta más espectacularmente la aparición espontánea de un comportamiento ordenado son la superfluidez y la superconductividad. Tienen un gran interés tecnológico y económico; por ejemplo, las industrias avanzadas siguen con interés los avances en la fabricación de superconductores, que permiten el transporte de energía sin disipación.


La superfluidez tiene lugar a muy bajas temperaturas, cerca del cero absoluto, que es el límite en el que cesa toda actividad. Un inconveniente es que casi todos los elementos se congelan a esas temperaturas. Pero hay una excepción: el helio. Existen dos isótopos estables del helio: el helio 4, que es el común, y el helio 3, que es raro y se produce en la desintegración beta del tritio en reactores nucleares. Los dos isótopos se comportan de modo muy diferente, lo cual sirve para examinar los efectos de las dos estadísticas cuánticas: la de Fermi-Dirac, a la que obedecen las partículas de espín semientero, y la de Bose-Einstein, seguida por las partículas de espín entero.


La superfluidez se da a temperaturas enormemente bajas: a partir de 2,17º Kelvin para el helio 4, y de 2,6 x 10-3 grados Kelvin para el helio 3. En esas condiciones, un enorme número de átomos se comporta colectivamente de modo que se da un flujo sin fricción alguna. El helio líquido sube por las paredes de un recipiente, y existen otros fenómenos igualmente llamativos.


La física de bajas temperaturas

Que el descenso de temperatura provoca fenómenos de orden es bien conocido. Existen muchos fenómenos en los que se da una transición de desorden a orden al disminuir la temperatura. Uno muy familiar es la congelación del agua. Otros fenómenos bien conocidos se refieren al magnetismo: a temperaturas suficientemente bajas, los átomos de una pieza de hierro, que se comportan como pequeños imanes, se alinean paralelamente, y la pieza se comporta como un imán.


Sin embargo, si toda la naturaleza se encontrara a esas temperaturas, presentaría un elevado grado de orden, pero se trataría de un infierno congelado en el que no habría lugar para la vida. ¿Por qué, entonces, se da tanta importancia a estos avances de la física?


En pocas palabras, lo que sucede es que, por primera vez, disponemos de teorías que nos permiten conocer los detalles microfísicos de unos fenómenos que tienen manifestaciones macrofísicas. La física de bajas temperaturas permite relacionar la mecánica cuántica, que trata acerca de los componentes minúsculos de la materia, con el mundo de lo observable; por tanto, permite explicar cómo surgen configuraciones macrofísicas a partir de los componentes microfísicos. Ahí radica su importancia.


Conocemos también transiciones del desorden al orden que se dan en otros tipos de fenómenos. Las condiciones físicas en que se producen esos fenómenos constituyen el tema de importantes estudios dirigidos por científicos como Ilya Prigogine y Hermann Haken. La termodinámica de procesos irreversibles de Prigogine y la sinergética de Haken son dos perspectivas centradas en el tema de la auto-organización.


¿Qué significa la auto-organización?

En pocas palabras, la situación es la siguiente. En primer lugar, se han formulado nuevas teorías físico-matemáticas que explican fenómenos en los que se forman nuevos tipos de orden. En segundo lugar, se han conocido nuevos fenómenos que responden a las características de la auto-organización; algunos de ellos sólo tienen lugar en condiciones de laboratorio. En tercer lugar, las explicaciones alcanzadas relacionan el nivel de los componentes microfísicos (partículas, átomos) con el nivel observable. En cuarto lugar, esto hace posible que se tiendan puentes que conectan los niveles básicos de la física y la química con el nivel biológico.


En el nivel de la biología, se utilizan conceptos tomados de la cibernética y de la teoría de la información. Estos conceptos, junto con las teorías acerca de la auto-organización, proporcionan una base para el estudio de los mecanismos físicos implicados en los fenómenos biológicos.


El conocimiento de los procesos en los que se origina el orden pone de manifiesto la importancia, en el ámbito científico, de las configuraciones y de las tendencias. Y es fácil advertir que estas dos nociones se encuentran muy relacionadas con los conceptos clásicos de formas y fines, que parecían haber sido borradas del mapa por el progreso científico. La ciencia actual muestra que en el nivel físico básico existen tendencias reales hacia configuraciones bien determinadas.


El dinamismo de la materia

Parece necesario proceder a una reevaluación del concepto de materia. Quizás no sería del todo inapropiado hablar, en este contexto, de un retorno a una noción dinámica de la materia que ya se encontraba en los presocráticos.


Si se exceptúan Leucipo y Demócrito, las ideas de los presocráticos se encuentran muy alejadas de la idea de materia que prevaleció cuando, dos mil años más tarde, la física naciente parecía entrelazarse con una concepción mecanicista. Materia y fuerza formaban una unidad indivisible. Como subrayó Jaeger, Platón cita la frase de Tales todo está lleno de dioses como si fuera la quintaesencia misma de toda filosofía. Parece significar que todo está lleno de misteriosas fuerzas vivas. Anaxímenes parece compartir con Tales esta idea, y Heráclito se hizo eco de ella cuando, según se cuenta, estando al lado del hogar de su casa calentándose, advirtió que unos visitantes vacilaban en entrar, y les dijo: Entrad. También aquí hay dioses.

Estas ideas de los presocráticos acerca de la materia han sido a veces desechadas como correspondientes a una mentalidad primitiva deudora de un pasado mítico. Sin embargo, el dinamismo de la materia es un aspecto claramente afirmado por las ideas científicas contemporáneas.


Ciencia, filosofía y teología

Davies enmarca este tema con estas palabras: "Los sistemas complejos dejan de ser meramente complicados cuando despliegan un comportamiento coherente que implica la organización colectiva de un amplio número de grados de libertad. Es uno de los milagros universales de la naturaleza que enormes reuniones de partículas, que sólo están sometidas a las fuerzas ciegas de la naturaleza, sin embargo son capaces de organizarse a sí mismas en configuraciones (patterns) de actividad cooperativa".

La referencia a "milagros universales", "fuerzas ciegas" y "auto-organización" muestran a las claras que el tema resulta fascinante porque conecta con problemas perennes de la filosofía natural e incluso de la teología. Y muestra que, cuando se adopta una posición naturalista, hay que admitir que la naturaleza realiza "milagros universales". Se trata de un milagro continuo, sólo que sin autor.

La reflexión acerca del fundamento del orden apunta hacia problemas que están tan vivos ahora como siempre, y que, llevados hasta sus últimas consecuencias, constituyen parte del objeto de la teología natural.

Así como el ser necesita de un fundamento, el orden, que puede ser concebido como un despliegue del ser, también lo requiere. El ser y el obrar se encuentran vinculados e incluso como fundidos en una misma realidad. Pues bien, la reflexión acerca de una naturaleza que manifiesta un dinamismo propio, que tiende hacia nuevas estructuras de orden, conduce fácilmente a admitir que debe existir una causa superior a la naturaleza.

La auto-organización de la naturaleza, lejos de excluir la exigencia de una ulterior fundamentación, puede ayudar a replantearla desde unas bases que, comparadas con la imagen mecanicista de la naturaleza, resultan mucho más auténticas y sugerentes. A menos que uno esté dispuesto a dejar de pensar, o a afirmar que existen milagros continuos que no tienen autor.


Publicado en formato 1.0 en abril de 2009

Libre Interpretación de la Biblia: un Error Cardinal

Fuente: extracto de la obra "¿Dónde dice la Biblia que...?" del padre Miguel Fuentes, disponible en este enlace.


Según la doctrina del protestantismo en general y también de las sectas derivadas de él, no es la Iglesia ni ninguna otra autoridad externa, sino cada individuo, el que tiene que interpretar la Biblia. Esto se denomina “libre examen”: cada uno interpreta privadamente la Escritura con la ayuda del Espíritu Santo.

En la Declaración de Fe bautista se lee: “Cada ser humano tiene el derecho de estudiarla (a la Biblia) para sí y está en el deber de seguir sus sacrosantas enseñanzas”. “El protestantismo —leemos en otro escrito protestante— es un testimonio histórico en favor del derecho de libre examen y libre interpretación de las Sagradas Escrituras”. “Solamente el libre examen debe interpretar la Biblia”, escribía un Pastor protestante.

Debido a este principio, las Biblias protestantes se publican sin notas, dejando al lector la interpretación de lo que lee.


Es el Espíritu Santo –dicen— el que tiene que enseñar al que la lee lo que dice la Biblia. En vez de la autoridad de la Iglesia, la inspiración privada. Sin embargo, este principio es falso e insostenible por varios motivos muy fuertes.

En primer lugar, no es bíblico. ¿Dónde dice la Biblia que cada uno debe interpretar la Biblia por sí solo sin ayuda de ningún magisterio? En ninguna parte; y si –basados en el principio de la “sola Escritura”– los protestantes sólo aceptan lo que dice la Biblia, entonces deberían rechazar este principio porque no se encuentra formulado en ningún lugar. Por el contrario, hay que decir que el principio es antibíblico, puesto que si vamos a lo que dice la Biblia vemos que en ella no se dice que cada uno lea la Biblia y la interprete por sí solo, sino que les sea predicado y explicado lo que ella contiene. Es lo que hace Jesús con los discípulos de Emaús (cf. Lc 24,13 y ss). Más aún, en este episodio Jesús critica a sus discípulos por no entender lo que dicen las Escrituras: ¡Oh, insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! (Lc 24,25). O sea, que los discípulos, habiendo leído (u oído en la Sinagoga) la Palabra de Dios, no les había bastado con su sola interpretación para entender la verdad. A los apóstoles se les manda, antes de la ascensión de Cristo a los cielos, que vayan y prediquen la Buena Nueva –el Evangelio– a todas las gentes, diciéndoles que quienes les crean se salvarán (cf. Mc 16,16); quienes crean la predicación de los apóstoles; no se les manda escribir Biblias y repartirlas y dejar a cada fiel a solas con el Espíritu Santo.


Este principio es también antibíblico porque contradice lo que señala San Pedro en su segunda carta hablando de las cartas de Pablo: “en las cuales [epístolas] hay algunas cosas difíciles de entender, las cuales los indoctos y poco asentados tuercen, lo mismo que las demás escrituras, para su propia perdición” (2Pe 3,16). Pedro reconoce explícitamente que los poco preparados (“amatheis” en griego significa estúpidos, rústicos, groseros; y “astêriktoi” inestables y mal afirmados; la Neo Vulgata traduce “indocti et instabiles”) la tuercen y mal interpretan; por tanto la libre interpretación que hacían estos tales de los escritos paulinos no provenía del Espíritu Santo sino del diablo, puesto que desembocaba en “su propia perdición” (“tên idían autôn apôleian”). San Pedro califica estos escritos paulinos como “dusnoêtos”, es decir, difíciles. “Dus” en griego es un prefijo peyorativo indicando que no son fáciles de entender.

También es testimonio de Pedro el que toda profecía de la Escritura no se hace por propia interpretación (2Pe 1,20). Pedro desconfía de los autodidactas incompetentes que entienden y comentan los textos a su manera (¿pero cómo podría tacharse así a cualquier persona si el Espíritu Santo realmente guiase a cada cual en la interpretación personal de la Biblia?). El término “epilusis”, usado por Pedro quiere decir “solución de un enigma, interpretación” (cf. su uso en Gn 40,8; 41,16), “respuesta a una investigación” (cf. Hch 19,39). Por este motivo Jesús explicaba las parábolas a sus discípulos (cf. Mc 4,34) y no los dejaba a solas con el Espíritu Santo (como hubiera hecho si se hubiese guiado por los principios protestantes). Este versículo de Pedro como señala Spicq en su comentario a las cartas petrinas (1), opone “Escritura” a “interpretación personal”, y recuerda que “idios” (= propia; el texto griego dice “ídias epilúseos”) puede significar “por su propia cuenta”, “por sí mismo”; es la acusación que Clemente hace a Simón el Mago, a saber: que quiso “alegorizar las palabras de la Ley a su propia manera (“idia prolépsei”)(2); esta acepción está confirmada por el verbo con un genitivo: “ginesthai tinos” (= convertirse en propiedad de alguien, apropiarse de algo) de tal modo que la traducción literal del versículo sería: “ninguna profecía puede ser interpretada como algo propio de cada uno”. San Pedro no va más allá indicando quién debe interpretar las palabras de Dios con autoridad, pero el texto es suficiente para manifestar que proclamar un principio de interpretación privada (o libre examen, que es igual) es contrario a su pensamiento. Pensar que el Espíritu Santo inspira acertada y autoritativamente a todo el que lee por su cuenta la Escritura, es responsabilizar al Espíritu Santo de toda fantasía personal y ¡va contra lo que dice el mismo texto bíblico! Todo esto dicho de modo positivo equivale a postular la necesidad de una interpretación oficial (de la cual no se habla en el texto de Pedro).

Este principio, además, destruye la unidad de la Iglesia porque produce anarquía doctrinal y caos teológico, puesto que cada fiel puede interpretar como “el Espíritu le inspire”, pero de hecho, muchos cristianos –de buena fe, pensamos– se creen inspirados con interpretaciones diversas y contradictorias, como se ve por el permanente desmembramiento de las iglesias protestantes en nuevas sectas y movimientos. “Resulta que, dice el P. Colom, al leer un mismo pasaje de la Biblia, unos entienden una cosa, y otros otra, aunque sea contradictoria de la primera. Leyendo la misma Biblia, unos dicen que hay un solo Dios, y otros, que hay varios dioses; unos creen que Jesucristo es Dios, y otros lo niegan; unos dicen que hay infierno, y otros que no lo hay; unos entienden que hay que bautizar a los niños, y otros que sólo a los adultos; y así en tantas cosas en que difieren entre ellas los centenares de sectas protestantes. Ahora bien, ¿puede el Espíritu Santo, que es Dios, inspirar cosas contradictorias? ¿Puede decirle a uno que hay un solo Dios y a otro que hay varios dioses? ¿A uno, que Jesucristo es Dios, y a otro, que no lo es? El Espíritu Santo no puede mentir, ni puede decir la Biblia —palabra de Dios— cosas contradictorias. Entonces, el principio del libre examen, defendido por las sectas como norma inmediata de fe, que les señala lo que han de creer, es falso, y falsa también, por consiguiente, la religión que lo enseña”.

Incluso vemos que importantes autores han dado, en el curso de su vida, interpretaciones diversas de algunos pasajes de la Biblia. Si el Espíritu Santo inspira a quien la lee, ¿es que el Espíritu Santo se ha desmentido de sus anteriores inspiraciones?


Igualmente, este principio es falso porque puede ser mal usado (y de hecho ha sido mal usado) por nuestras pasiones desordenadas que, en muchos casos, tienden a buscar interpretaciones que no exijan un cambio de vida sino que sean proclives a la indulgencia moral. Así, entre algunas de las primeras sectas protestantes se buscó justificar la poligamia (con el “creced y multiplicaos” de Gn 1,28); el Parlamento inglés justificó el casamiento de Enrique VIII con Ana Bolena porque en 1Sam 1,5 se encuentra el texto “amaba a Ana” (se refiere al padre de Samuel), y así podría justificarse cualquier cosa.

Este principio es también impracticable porque muchos tienen imposibilidad física (no saben o no pueden leer), como niños, analfabetos, ciegos, incultos, etc.; y otros tienen imposibilidad moral (quienes cuentan con poco tiempo o poca capacidad mental).


Es tan impracticable este principio que los protestantes mismos lo practican sólo cuando les conviene (muchas veces sin ninguna mala voluntad). Por ejemplo, muchos de ellos se enojarán al leer estas cosas y tratarán de refutarlas, pero ¿con qué derecho? Si son fieles a su principio, ¿por qué no me dejan tranquilo interpretando por mi cuenta la Biblia? ¿Acaso el Espíritu Santo no puede ser quien me inspira a mí estas cosas al leer la Biblia? Y si me las inspira a mí, ¿qué tienen ellos que venir a enseñarle a mi Maestro interior? Todo protestante que intenta enseñarnos algo o corregirnos en alguna cuestión bíblica, traiciona el principio de libre examen.

Cuando un miembro de una secta nos pregunta: “¿dónde dice la Biblia tal o cual cosa?”, si uno le respondiera: “me lo inspiró el Espíritu Santo al leer una carta de San Pablo”, él debería callarse, respetando su principio. Si no respondemos así, es por honestidad y porque no se debe mentir y nosotros sabemos que ese principio es falso. Tal vez algún miembro de una secta piense que el Espíritu Santo lo inspira a él o a los miembros de su iglesia o secta y no a nosotros. En tal caso, ¿con qué derecho? ¿dice la Biblia en algún lugar que sólo inspirará al Pastor Jiménez o al Ministro Bermúdez, o a tal o cual persona y no a las demás? El principio del libre examen es, por eso, el principio del antimagisterio: no hay maestros en cuestiones de fe. Pero esto, vale para todos, empezando por los pastores protestantes, quienes deben limitarse a imprimir Biblias y regalarlas callándose la boca.

Este principio además es desmentido por todos (¡t-o-d-o-s!) los protestantes y miembros de sectas, pues todos ellos reparten, regalan y leen traducciones de la Biblia, y no los textos originales. Y toda traducción es una versión, es decir, una interpretación. Basta leer las interminables discusiones filológicas y exegéticas entre escuelas y profesores del mismo ambiente protestante (tómese el trabajo de ir a una Biblioteca y pida algunos ejemplares de revistas bíblicas protestantes y verá que se discute sobre el sentido de innumerables pasajes bíblicos). Por eso, toda traducción es una interpretación dada por un autor determinado (incluso en versiones en lenguas originales, pues hay muchas variantes en los diversos manuscritos y los exegetas deben elegir; véase, por ejemplo, la versión del Nuevo Testamento griego de Nestlé-Aland –protestante– con todas sus notas conteniendo diversas variantes del texto. Si cada uno debe leerla e interpretarla solo, con la ayuda del Espíritu Santo, ¿por qué la lee en una traducción que es ya una interpretación dada por otro autor? Y si la interpretación de ese autor es válida y me sirve, entonces ¿por qué la Iglesia católica no puede enseñar a interpretar la Biblia si cualquier traductor lo hace? ¿Acaso no aceptan el magisterio interpretativo de Reina-Valera los protestantes que leen su versión, o los que usan la King James Version? ¿Acaso Lutero no tradujo –o sea, interpretó– y enseñó sus interpretaciones al legar a sus fieles su versión de la Biblia? ¡Cierto que lo hizo, incluso anulando pasajes que a él no le parecían inspirados! Y si Lutero podía ser maestro de los demás, entonces no respetó su propio principio. Al menos ¿con qué derecho se quita esta autoridad a los obispos, papas y sacerdotes católicos pero se concede a los traductores y pastores? Me parece que ésta es una variante de la ley de “la regla para tí, y no hay regla para mí”.

El principio del libre examen encierra una gigantesca contradicción. Los protestantes niegan que la Iglesia católica sea infalible, pero luego aceptan que cada uno de ellos es infalible en su interpretación de la Biblia. Si ellos son infalibles, ¿por qué no puede ser infalible el Papa? Y si el Papa es infalible (y todo el que lee la Biblia es infalible en su interpretación de la Biblia, al menos en lo personal según el principio protestante) ¿por qué no puede enseñar a otros algo en lo cual él es infalible?

Si ellos (los protestantes) no son infalibles, ¿por qué se ponen a objetarnos a los católicos las cosas que creemos? Si no son infalibles, los equivocados pueden ser ellos. ¿Por qué tenemos que ser nosotros los equivocados? Y si todos somos infalibles pero todos creemos cosas diversas, entonces, ¿qué es la infalibilidad?


Lamentablemente, con estos principios no cae la infalibilidad sino la Iglesia y la misma Biblia.

Los principios protestantes conducen a la negación de la autoridad divina de la Biblia, como lamentablemente ha ocurrido a muchos estudiosos y teólogos protestantes que han terminado en el racionalismo negando todo valor histórico –primero– y revelado –al fin– a los textos revelados.

Quiero terminar con el testimonio de un ex pastor protestante, Bob Sungenis: “Al hojear la pila de libros católicos que (unos amigos ex protestantes convertidos al catolicismo) me habían enviado, lo primero que examiné fue la idea protestante de sola scriptura, la noción que sólo la Biblia tiene autoridad. Fue como una cachetada en la cara cuando me di cuenta de la verdad de la reivindicación católica que sola scriptura es una doctrina falsa, una tradición de los hombres. La Biblia (y por extensión sola scriptura) fue la doctrina a la que dediqué mi vida. Al estudiar la enseñanza católica contra sola scriptura me di cuenta, instintivamente, de que todo el debate entre el catolicismo y el protestantismo podría resumirse en el concepto de la autoridad. Cada doctrina que uno cree está basada en la autoridad que uno acepta. Decidí comprobar esta teoría de los Reformadores pidiéndole a muchos estudiosos y pastores protestantes que me ayudaran a encontrar sola scriptura en la Biblia. En esta etapa, no me sorprendió que ninguno pudiera darme una respuesta convincente.”

“Me citaban versículos que hablaban de la veracidad e imposibilidad del error en la Biblia, pero no me podían citar una frase que dijera explícitamente que las Escrituras son las únicas que tienen formalmente autoridad suficiente.


Curiosamente, algunos de estos protestantes tuvieron la honestidad de admitir que en ningún sitio de la Biblia se enseña sola scriptura, pero compensaban esta laguna diciendo que la Biblia no tiene que enseñar sola scriptura para que la doctrina sea cierta. Pero yo me di cuenta de que esta posición era insostenible. Porque si la sola scriptura –la idea que la Biblia es formalmente suficiente para los cristianos– no es enseñada en la Biblia, la sola scriptura es una propuesta falsa y contradictoria en sí.”

“Al estudiar las Escrituras a la luz del material que me había sido enviado, empecé a ver que la Biblia señala a la Iglesia –y no a sí misma– como la máxima autoridad en asuntos doctrinales y espirituales (cf. 1Tim 3,15; Mt 16,18-19; 18,18; Lc 10,16).


(...) Reconocí que la Biblia, aunque contiene la revelación inspirada por Dios, no puede ser la ‘autoridad’ máxima, pues depende de personas que razonan para observar lo que dice y, más importante aún, para interpretar lo que significa. Además, sabía que la Biblia nos advierte que contiene información difícil y confusa que puede ser (si no tiende a ser) tergiversada en un sinfín de interpretaciones falsas e imaginarias (cf. 2Pe 3,16). Durante los años que anduve perdido en el desierto teológico del protestantismo, siempre supe que había algo equivocado, pero no sabía exactamente qué. Ahora empezaba a enfocar el problema y a discernir las partes del rompecabezas. Mientras más profundizaba, más me daba cuenta del daño que la teoría de sola scriptura había hecho a la cristiandad. La más evidente en este sentido era el protestantismo mismo: una enorme masa de denominaciones en conflicto y desacuerdo, ocasionado por su propia naturaleza de ‘protesta’ y desafío, una interminable proliferación de caos y controversia.”

“Mis diecisiete años de estudios bíblicos protestantes me aclararon una cosa: sola scriptura era un eufemismo para ‘sola ego’. Lo que quiero decir es que cada protestante tiene su propia interpretación de las Escrituras, y, claro está, cree que la suya es superior a la de los demás. Cada uno da su punto de vista, asumiendo que el Espíritu Santo le ha guiado a esa interpretación personal”(3).


Notas del autor:


(1) Cf. C. Spicq, Les Épitres de Saint Pierre, Gabalda Ed., Paris 1966, pp. 224-226.


(2) Ps. Clemente, Homilia 2,22. No se trata de Clemente Romano sino de otro Clemente, denominado “Pseudo” Clemente para diferenciarlo del pontífice del mismo nombre.


(3) Bob Sungenis, De la controversia a la consolación, en: Patrick Madrid, Asombrado por la verdad, Basilica Press, Encinitas, Estados Unidos 2003, p. 135-137.