sábado, 20 de marzo de 2010

Carta Pastoral a la Iglesia de Irlanda

1. Queridos hermanos y hermanas de la Iglesia en Irlanda, os escribo con gran preocupación como Pastor de la Iglesia universal. Al igual que vosotros estoy profundamente consternado por las noticias concernientes al abuso de niños y jóvenes indefensos por parte de miembros de la Iglesia en Irlanda, especialmente sacerdotes y religiosos. Comparto la desazón y el sentimiento de traición que muchos de vosotros experimentaron al enterarse de esos actos pecaminosos y criminales y del modo en que fueron afrontados por las autoridades de la Iglesia en Irlanda.

Como sabéis, invité hace poco a los obispos de Irlanda a una reunión en Roma para que informasen sobre cómo abordaron esas cuestiones en el pasado e indicasen los pasos que habían dado para hacer frente a una situación tan grave. Junto con algunos altos prelados de la Curia Romana escuché lo que tenían que decir, tanto individualmente como en grupo, sea sobre el análisis de los errores cometidos y las lecciones aprendidas, que sobre la descripción de los programas y procedimientos actualmente en curso. Nuestras discusiones fueron francas y constructivas. Estoy seguro de que, como resultado, los obispos están ahora en una posición más fuerte para continuar la tarea de reparar las injusticias del pasado y de abordar cuestiones más amplias relacionadas con el abuso de los niños de manera conforme con las exigencias de la justicia y las enseñanzas del Evangelio.

2. Por mi parte, teniendo en cuenta la gravedad de estos delitos y la respuesta a menudo inadecuada que han recibido por parte de las autoridades eclesiásticas de vuestro país, he decidido escribir esta carta pastoral para expresaros mi cercanía, y proponeros un camino de curación, renovación y reparación.

Es verdad, como han observado muchas personas en vuestro país, que el problema de abuso de menores no es específico de Irlanda o de la Iglesia. Sin embargo, la tarea que tenéis ahora por delante es la de hacer frente al problema de los abusos ocurridos dentro de la comunidad católica de Irlanda y de hacerlo con coraje y determinación. Que nadie se imagine que esta dolorosa situación se resuelva pronto. Se han dado pasos positivos pero todavía queda mucho por hacer. Necesitamos perseverancia y oración, con gran fe en la fuerza salvadora de la gracia de Dios.

Al mismo tiempo, debo también expresar mi convicción de que para recuperarse de esta dolorosa herida, la Iglesia en Irlanda, debe reconocer en primer lugar ante Dios y ante los demás, los graves pecados cometidos contra niños indefensos. Ese reconocimiento, junto con un sincero pesar por el daño causado a las víctimas y sus familias, debe desembocar en un esfuerzo conjunto para garantizar que en el futuro los niños estén protegidos de semejantes delitos.

Mientras os enfrentáis a los retos de este momento, os pido que recordéis la "roca de la que fuisteis tallados" (Isaías 51, 1). Reflexionad sobre la generosa y a menudo heroica contribución ofrecida a la Iglesia y a la humanidad por generaciones de hombres y mujeres irlandeses, y haced que de esa reflexión brote el impulso para un honesto examen de conciencia personal y para un sólido programa de renovación de la Iglesia y el individuo. Rezo para que, asistida por la intercesión de sus numerosos santos y purificada por la penitencia, la Iglesia en Irlanda supere esta crisis y vuelve a ser una vez más testimonio convincente de la verdad y la bondad de Dios Todopoderoso, que se manifiesta en su Hijo Jesucristo.

3. A lo largo de la historia, los católicos irlandeses han demostrado ser, tanto en su patria como fuera de ella, una fuerza motriz del bien. Monjes celtas como San Columba difundieron el evangelio en Europa occidental y sentaron las bases de la cultura monástica medieval. Los ideales de santidad, caridad y sabiduría trascendente, nacidos de la fe cristiana, quedaron plasmados en la construcción de iglesias y monasterios y en la creación de escuelas, bibliotecas y hospitales, que contribuyeron a consolidar la identidad espiritual de Europa. Aquellos misioneros irlandeses debían su fuerza y su inspiración a la firmeza de su fe, al fuerte liderazgo y a la rectitud moral de la Iglesia en su tierra natal.

A partir del siglo XVI, los católicos en Irlanda atravesaron por un largo período de persecución, durante el cual lucharon por mantener viva la llama de la fe en circunstancias difíciles y peligrosas. San Oliver Plunkett, mártir y arzobispo de Armagh, es el ejemplo más famoso de una multitud de valerosos hijos e hijas de Irlanda dispuestos a dar su vida por la fidelidad al Evangelio. Después de la Emancipación Católica, la Iglesia fue libre de nuevo para volver a crecer. Las familias y un sinfín de personas que habían conservado la fe en el momento de la prueba se convirtieron en la chispa de un gran renacimiento del catolicismo irlandés en el siglo XIX. La iglesia escolarizaba, especialmente a los pobres, lo que supuso una importante contribución a la sociedad irlandesa. Entre los frutos de las nuevas escuelas católicas se cuenta el aumento de las vocaciones: generaciones de sacerdotes misioneros, hermanas y hermanos, dejaron su patria para servir en todos los continentes, sobre todo en mundo de habla inglesa. Eran excepcionales, no sólo por la vastedad de su número, sino también por la fuerza de la fe y la solidez de su compromiso pastoral. Muchas diócesis, especialmente en África, América y Australia, se han beneficiado de la presencia de clérigos y religiosos irlandeses, que predicaron el Evangelio y fundaron parroquias, escuelas y universidades, clínicas y hospitales, abiertas tanto a los católicos, como al resto de la sociedad, prestando una atención particular a las necesidades de los pobres.

En casi todas las familias irlandesas, ha habido siempre alguien - un hijo o una hija, una tía o un tío - que dieron sus vidas a la Iglesia. Con razón, las familias irlandesas tienen un gran respeto y afecto por sus seres queridos que dedicaron la vida a Cristo, compartiendo el don de la fe con los demás y traduciéndola en acciones sirviendo con amor a Dios y al prójimo.

4. En las últimas décadas, sin embargo, la Iglesia en vuestro país ha tenido que enfrentarse a nuevos y graves retos para la fe debidos a la rápida transformación y secularización de la sociedad irlandesa. El cambio social ha sido muy veloz y a menudo ha repercutido adversamente en la tradicional adhesión de las personas a las enseñanzas y valores católicos. Asimismo, las prácticas sacramentales y devotas que sustentan la fe y la hacen crecer, como la confesión frecuente, la oración diaria y los retiros anuales se dejaron, con frecuencia, de lado.

También fue significativa en este período la tendencia, incluso por parte de los sacerdotes y religiosos, a adoptar formas de pensamiento y de juicio de la realidad secular sin referencia suficiente al Evangelio. El programa de renovación propuesto por el Concilio Vaticano II fue a veces mal entendido y, además, a la luz de los profundos cambios sociales que estaban teniendo lugar, no era nada fácil discernir la mejor manera de realizarlo. En particular, hubo una tendencia, motivada por buenas intenciones, pero equivocada, de evitar los enfoques penales de las situaciones canónicamente irregulares. En este contexto general debemos tratar de entender el inquietante problema de abuso sexual de niños, que ha contribuido no poco al debilitamiento de la fe y la pérdida de respeto por la Iglesia y sus enseñanzas.

Sólo examinando cuidadosamente los numerosos elementos que han dado lugar a la crisis actual es posible efectuar un diagnóstico claro de las causas y encontrar las soluciones eficaces. Ciertamente, entre los factores que han contribuido a ella, podemos enumerar: los procedimientos inadecuados para determinar la idoneidad de los candidatos al sacerdocio y a la vida religiosa, la insuficiente formación humana, moral, intelectual y espiritual en los seminarios y noviciados, la tendencia de la sociedad a favorecer al clero y otras figuras de autoridad y una preocupación fuera de lugar por el buen nombre de la Iglesia y por evitar escándalos cuyo resultado fue la falta de aplicación de las penas canónicas en vigor y de la salvaguardia de la dignidad de cada persona. Es necesaria una acción urgente para contrarrestar estos factores, que han tenido consecuencias tan trágicas para la vida de las víctimas y sus familias y han obscurecido tanto la luz del Evangelio, como no lo habían hecho siglos de persecución.

5. En varias ocasiones, desde mi elección a la Sede de Pedro, me he encontrado con víctimas de abusos sexuales y estoy dispuesto a seguir haciéndolo en futuro. He hablado con ellos, he escuchado sus historias, he constatado su sufrimiento, he rezado con ellos y por ellos. Anteriormente en mi pontificado, preocupado por abordar esta cuestión, pedí a los obispos de Irlanda, durante la visita ad limina de 2006 que "establecieran la verdad de lo ocurrido en el pasado y tomasen todas las medidas necesarias para evitar que sucediera de nuevo, para asegurar que los principios de justicia sean plenamente respetados y, sobre todo, para curar a las víctimas y a todos los afectados por estos crímenes atroces " (Discurso a los obispos de Irlanda, el 28 de octubre de 2006).

Con esta carta, quiero exhortaros a todos vosotros, como pueblo de Dios en Irlanda, a reflexionar sobre las heridas infligidas al cuerpo de Cristo, los remedios necesarios y a veces dolorosos, para vendarlas y curarlas , y la necesidad de la unidad, la caridad y la ayuda mutua en el largo proceso de recuperación y renovación eclesial. Me dirijo ahora a vosotros con palabras que me salen del corazón, y quiero hablar a cada uno de vosotros y a todos vosotros como hermanos y hermanas en el Señor.

6. A las víctimas de abusos y a sus familias

Habéis sufrido inmensamente y me apesadumbra tanto. Sé que nada puede borrar el mal que habéis soportado. Vuestra confianza ha sido traicionada y violada vuestra dignidad. Muchos de vosotros han experimentado que cuando tuvieron el valor suficiente para hablar de lo que les había pasado, nadie quería escucharlos. Aquellos que sufrieron abusos en los internados deben haber sentido que no había manera de escapar de su dolor. Es comprensible que os sea difícil perdonar o reconciliaros con la Iglesia. En su nombre, expreso abiertamente la vergüenza y el remordimiento que sentimos todos. Al mismo tiempo, os pido que no perdáis la esperanza. En la comunión con la Iglesia es donde nos encontramos con la persona de Jesucristo, que fue Él mismo una víctima de la injusticia y el pecado. Como vosotros aún lleva las heridas de su sufrimiento injusto. Él entiende la profundidad de vuestro dolor y la persistencia de su efecto en vuestras vidas y vuestras relaciones con los demás, incluyendo vuestra relación con la Iglesia.

Sé que a algunos de vosotros les resulta difícil incluso entrar en una iglesia después de lo que ha sucedido. Sin embargo, las heridas de Cristo, transformadas por su sufrimiento redentor, son los instrumentos que han roto el poder del mal y nos hacen renacer a la vida y la esperanza. Creo firmemente en el poder curativo de su amor sacrificial - incluso en las situaciones más oscuras y desesperadas - que libera y trae la promesa de un nuevo comienzo.

Al dirigirme a vosotros como un pastor, preocupado por el bienestar de todos los hijos de Dios, os pido humildemente que reflexionéis sobre lo que he dicho. Ruego que, acercándoos a Cristo y participando en la vida de su Iglesia - una Iglesia purificada por la penitencia y renovada en la caridad pastoral - podáis descubrir de nuevo el amor infinito de Cristo por cada uno de vosotros. Estoy seguro de que de esta manera seréis capaces de encontrar reconciliación, profunda curación interior y paz.

7. A los sacerdotes y religiosos que han abusado de niños

Habéis traicionado la confianza depositada en vosotros por jóvenes inocentes y por sus padres. Debéis responder de ello ante Dios Todopoderoso y ante los tribunales debidamente constituidos. Habéis perdido la estima de la gente de Irlanda y arrojado vergüenza y deshonor sobre vuestros semejantes. Aquellos de vosotros que son sacerdotes han violado la santidad del sacramento del Orden, en el que Cristo mismo se hace presente en nosotros y en nuestras acciones. Junto con el inmenso daño causado a las víctimas, un daño enorme se ha hecho a la Iglesia y a la percepción pública del sacerdocio y de la vida religiosa.

Os exhorto a examinar vuestra conciencia, a asumir la responsabilidad de los pecados que habéis cometido y a expresar con humildad vuestro pesar. El arrepentimiento sincero abre la puerta al perdón de Dios y a la gracia de la verdadera enmienda.

Debéis tratar de expiar personalmente vuestras acciones ofreciendo oraciones y penitencias por aquellos que habéis ofendido. El sacrificio redentor de Cristo tiene el poder de perdonar incluso el más grave de los pecados y extraer el bien incluso del más terrible de los males. Al mismo tiempo, la justicia de Dios nos llama a dar cuenta de nuestras acciones sin ocultar nada. Admitid abiertamente vuestra culpa, someteos a las exigencias de la justicia, pero no desesperéis de la misericordia de Dios.

8. A los padres

Os habéis sentido profundamente indignados y conmocionados al conocer los hechos terribles que sucedían en lo que debía haber sido el entorno más seguro para todos. En el mundo de hoy no es fácil construir un hogar y educar a los hijos. Se merecen crecer con seguridad, cariño y amor, con un fuerte sentido de su identidad y su valor. Tienen derecho a ser educados en los auténticos valores morales enraizados en la dignidad de la persona humana, a inspirarse en la verdad de nuestra fe católica y a aprender los patrones de comportamiento y acción que lleven a la sana autoestima y la felicidad duradera. Esta tarea noble pero exigente está confiada en primer lugar a vosotros, padres. Os invito a desempeñar vuestro papel para garantizar a los niños los mejores cuidados posibles, tanto en el hogar como en la sociedad en general, mientras la Iglesia, por su parte, sigue aplicando las medidas adoptadas en los últimos años para proteger a los jóvenes en los ambientes parroquiales y escolares. Os aseguro que estoy cerca de vosotros y os ofrezco el apoyo de mis oraciones mientras cumplís vuestras grandes responsabilidades

9. A los niños y jóvenes de Irlanda

Quiero dirigiros una palabra especial de aliento. Vuestra experiencia de la Iglesia es muy diferente de la de vuestros padres y abuelos. El mundo ha cambiado desde que ellos tenían vuestra edad. Sin embargo, todas las personas, en cada generación están llamadas a recorrer el mismo camino durante la vida, cualesquiera que sean las circunstancias. Todos estamos escandalizados por los pecados y errores de algunos miembros de la Iglesia, en particular de los que fueron elegidos especialmente para guiar y servir a los jóvenes. Pero es en la Iglesia donde encontraréis a Jesucristo que es el mismo ayer, hoy y siempre (cf. Hb 13, 8). Él os ama y se entregó por vosotros en la cruz. ¡Buscad una relación personal con Él dentro de la comunión de su Iglesia, porque él nunca traicionará vuestra confianza! Sólo Él puede satisfacer vuestros anhelos más profundos y dar pleno sentido a vuestras vidas, orientándolas al servicio de los demás. Mantened vuestra mirada fija en Jesús y su bondad y proteged la llama de la fe en vuestros corazones. Espero en vosotros para que, junto con vuestros hermanos católicos en Irlanda, seáis fieles discípulos de nuestro Señor y aportéis el entusiasmo y el idealismo tan necesarios para la reconstrucción y la renovación de nuestra amada Iglesia.

10. A los sacerdotes y religiosos de Irlanda

Todos nosotros estamos sufriendo las consecuencias de los pecados de nuestros hermanos que han traicionado una obligación sagrada o no han afrontado de forma justa y responsable las denuncias de abusos. A la luz del escándalo y la indignación que estos hechos han causado, no sólo entre los fieles laicos, sino también entre vosotros y vuestras comunidades religiosas, muchos os sentís desanimados e incluso abandonados. Soy también consciente de que a los ojos de algunos aparecéis tachados de culpables por asociación, y de que os consideran como si fuerais de alguna forma responsable de los delitos de los demás. En este tiempo de sufrimiento, quiero dar acto de vuestra dedicación cómo sacerdotes y religiosos y de vuestro apostolado, y os invito a reafirmar vuestra fe en Cristo, vuestro amor por su Iglesia y vuestra confianza en las promesas evangélicas de la redención, el perdón y la renovación interior. De esta manera, podréis demostrar a todos que donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia (cf. Rm 5, 20).

Sé que muchos estáis decepcionados, desconcertados y encolerizados por la manera en que algunos de vuestros superiores abordaron esas cuestiones. Sin embargo, es esencial que cooperéis estrechamente con los que ostentan la autoridad y colaboréis en garantizar que las medidas adoptadas para responder a la crisis sean verdaderamente evangélicas, justas y eficaces. Por encima de todo, os pido que seáis cada vez más claramente hombres y mujeres de oración, que siguen con valentía el camino de la conversión, la purificación y la reconciliación. De esta manera, la Iglesia en Irlanda cobrará nueva vida y vitalidad gracias a vuestro testimonio del poder redentor de Dios que se hace visible en vuestras vidas.

11. A mis hermanos, los obispos

No se puede negar que algunos de vosotros y de vuestros predecesores han fracasado, a veces lamentablemente, a la hora de aplicar las normas, codificadas desde hace largo tiempo, del derecho canónico sobre los delitos de abusos de niños. Se han cometido graves errores en la respuesta a las acusaciones. Reconozco que era muy difícil comprender la magnitud y la complejidad del problema, obtener información fiable y tomar decisiones adecuadas en función de los pareceres contradictorios de los expertos. No obstante, hay que reconocer que se cometieron graves errores de juicio y hubo fallos de dirección. Todo esto ha socavado gravemente vuestra credibilidad y eficacia. Aprecio los esfuerzos llevados a cabo para remediar los errores del pasado y para garantizar que no vuelvan a ocurrir. Además de aplicar plenamente las normas del derecho canónico concernientes a los casos de abusos de niños, seguid cooperando con las autoridades civiles en el ámbito de su competencia. Está claro que los superiores religiosos deben hacer lo mismo. También ellos participaron en las recientes reuniones en Roma con el propósito de establecer un enfoque claro y coherente de estas cuestiones. Es imperativo que las normas de la Iglesia en Irlanda para la salvaguardia de los niños sean constantemente revisadas y actualizadas y que se apliquen plena e imparcialmente, en conformidad con el derecho canónico.

Sólo una acción decisiva llevada a cabo con total honestidad y transparencia restablecerá el respeto y el afecto del pueblo irlandés por la Iglesia a la que hemos consagrado nuestras vidas. Hay que empezar, en primer lugar, por vuestro examen de conciencia personal, la purificación interna y la renovación espiritual. El pueblo de Irlanda, con razón, espera que seáis hombres de Dios, que seáis santos, que viváis con sencillez, y busquéis día tras día la conversión personal. Para ellos, en palabras de San Agustín, sois un obispo, y sin embargo, con ellos estáis llamados a ser un discípulo de Cristo (cf. Sermón 340, 1). Os exhorto a renovar vuestro sentido de responsabilidad ante Dios, para crecer en solidaridad con vuestro pueblo y profundizar vuestra atención pastoral con todos los miembros de vuestro rebaño. En particular, preocupaos por la vida espiritual y moral de cada uno de vuestros sacerdotes. Servidles de ejemplo con vuestra propia vida, estad cerca de ellos, escuchad sus preocupaciones, ofrecedles aliento en este momento de dificultad y alimentad la llama de su amor por Cristo y su compromiso al servicio de sus hermanos y hermanas.

Asimismo, hay que alentar a los laicos a que desempeñen el papel que les corresponde en la vida de la Iglesia. Aseguraos de su formación para que puedan, articulada y convincentemente, dar razón del Evangelio en medio de la sociedad moderna (cf. 1 Pet 3, 15), y cooperen más plenamente en la vida y misión de la Iglesia. Esto, a su vez, os ayudará a volver a ser guías y testigos creíbles de la verdad redentora de Cristo.

12. A todos los fieles de Irlanda

La experiencia de un joven en la Iglesia debería siempre fructificar en su encuentro personal y vivificador con Jesucristo, dentro de una comunidad que lo ama y lo sustenta. En este entorno, habría que animar a los jóvenes a alcanzar su plena estatura humana y espiritual, a aspirar a los altos ideales de santidad, caridad y verdad y a inspirarse en la riqueza de una gran tradición religiosa y cultural. En nuestra sociedad cada vez más secularizada en la que incluso los cristianos a menudo encuentran difícil hablar de la dimensión trascendente de nuestra existencia, tenemos que encontrar nuevas modos para transmitir a los jóvenes la belleza y la riqueza de la amistad con Jesucristo en la comunión de su Iglesia. Para resolver la crisis actual, las medidas que contrarresten adecuadamente los delitos individuales son esenciales pero no suficientes: hace falta una nueva visión que inspire a la generación actual y a las futuras generaciones a atesorar el don de nuestra fe común. Siguiendo el camino indicado por el Evangelio, observando los mandamientos y conformando vuestras vidas cada vez más a la figura de Jesucristo, experimentaréis con seguridad la renovación profunda que necesita con urgencia nuestra época . Invito a todos a perseverar en este camino.

13. Queridos hermanos y hermanas en Cristo, profundamente preocupado por todos vosotros en este momento de dolor, en que la fragilidad de la condición humana se revela tan claramente, os he querido ofrecer palabras de aliento y apoyo. Espero que las aceptéis como un signo de mi cercanía espiritual y de mi confianza en vuestra capacidad para afrontar los retos del momento actual, recurriendo, como fuente de renovada inspiración y fortaleza a las nobles tradiciones de Irlanda de fidelidad al Evangelio, perseverancia en la fe y determinación en la búsqueda de la santidad. En solidaridad con todos vosotros, ruego con insistencia para que, con la gracia de Dios, las heridas inflingidas a tantas personas y familias puedan curarse y para que la Iglesia en Irlanda experimente una época de renacimiento y renovación espiritual

14. Quisiera proponer, además, algunas medidas concretas para abordar la situación.

Al final de mi reunión con los obispos de Irlanda, les pedí que la Cuaresma de este año se considerase un tiempo de oración para la efusión de la misericordia de Dios y de los dones de santidad y fortaleza del Espíritu Santo sobre la Iglesia en vuestro país. Ahora os invito a todos a ofrecer durante un año, desde ahora hasta la Pascua de 2011, la penitencia de los viernes para este fin. Os pido que ofrezcáis el ayuno, las oraciones, la lectura de la Sagrada Escritura y las obras de misericordia por la gracia de la curación y la renovación de la Iglesia en Irlanda. Os animo a redescubrir el sacramento de la Reconciliación y a utilizar con más frecuencia el poder transformador de su gracia.

Hay que prestar también especial atención a la adoración eucarística, y en cada diócesis debe haber iglesias o capillas específicamente dedicadas a ello. Pido a las parroquias, seminarios, casas religiosas y monasterios que organicen períodos de adoración eucarística, para que todos tengan la oportunidad de participar. Mediante la oración ferviente ante la presencia real del Señor, podéis cumplir la reparación por los pecados de abusos que han causado tanto daño y al mismo tiempo, implorar la gracia de una fuerza renovada y un sentido más profundo de misión por parte de todos los obispos, sacerdotes, religiosos y fieles.

Estoy seguro de que este programa conducirá a un renacimiento de la Iglesia en Irlanda en la plenitud de la verdad de Dios, porque la verdad nos hace libres (cf. Jn 8, 32).

Además, después de haber rezado y consultado sobre el tema, tengo la intención de convocar una Visita Apostólica en algunas diócesis de Irlanda, así como en los seminarios y congregaciones religiosas. La visita tiene por objeto ayudar a la Iglesia local en su camino de renovación y se establecerá en cooperación con las oficinas competentes de la Curia Romana y de la Conferencia Episcopal Irlandesa. Los detalles serán anunciados en su debido momento.

También propongo que se convoque una misión a nivel nacional para todos los obispos, sacerdotes y religiosos. Espero que gracias a los conocimientos de predicadores expertos y organizadores de retiros en Irlanda, y en otros lugares , mediante la revisión de los documentos conciliares, los ritos litúrgicos de la ordenación y profesión, y las recientes enseñanzas pontificias, lleguéis a una valoración más profunda de vuestras vocaciones respectivas, a fin de redescubrir las raíces de vuestra fe en Jesucristo y de beber a fondo en las fuentes de agua viva que os ofrece a través de su Iglesia.

En este año dedicado a los sacerdotes, os propongo de forma especial la figura de San Juan María Vianney, que tenía una rica comprensión del misterio del sacerdocio. "El sacerdote -escribió- tiene la llave de los tesoros de los cielos: es el que abre la puerta, es el mayordomo del buen Dios, el administrador de sus bienes." El cura de Ars entendió perfectamente la gran bendición que supone para una comunidad un sacerdote bueno y santo: "Un buen pastor, un pastor conforme al corazón de Dios es el tesoro más grande que Dios puede dar a una parroquia y uno de los más preciosos dones de la misericordia divina ".Que por la intercesión de San Juan María Vianney se revitalice el sacerdocio en Irlanda y toda la Iglesia en Irlanda crezca en la estima del gran don del ministerio sacerdotal.

Aprovecho esta oportunidad para dar las gracias anticipadamente a todos aquellos que ya están dedicados a la tarea de organizar la Visita Apostólica y la Misión, así como a los muchos hombres y mujeres en toda Irlanda que ya están trabajando para proteger a los niños en los ambientes eclesiales. Desde el momento en que se comenzó a entender plenamente la gravedad y la magnitud del problema de los abusos sexuales de niños en instituciones católicas, la Iglesia ha llevado a cabo una cantidad inmensa de trabajo en muchas partes del mundo para hacerle frente y ponerle remedio. Si bien no se debe escatimar ningún esfuerzo para mejorar y actualizar los procedimientos existentes, me anima el hecho de que las prácticas vigentes de tutela, adoptadas por las iglesias locales, se consideran en algunas partes del mundo, un modelo para otras instituciones.

Quiero concluir esta carta con una Oración especial por la Iglesia en Irlanda, que os dejo con la atención que un padre presta a sus hijos y el afecto de un cristiano como vosotros, escandalizado y herido por lo que ha ocurrido en nuestra querida Iglesia. Cuando recéis esta oración en vuestras familias, parroquias y comunidades, la Santísima Virgen María os proteja y guíe a cada uno de vosotros a una unión más estrecha con su Hijo, crucificado y resucitado. Con gran afecto y confianza inquebrantable en las promesas de Dios, os imparto a todos mi bendición apostólica como prenda de fortaleza y paz en el Señor.


Desde el Vaticano, 19 de marzo de 2010, Solemnidad de San José.

miércoles, 10 de marzo de 2010

La Patria es un don, la Nación una tarea

Declaración de la 155º Comisión Permanente del la Conferencia Episcopal Argentina

1. La celebración del Bicentenario merece un clima social y espiritual distinto al que estamos viviendo. Urge recrear las condiciones políticas e institucionales que nos permitan superar el estado de confrontación permanente que profundiza nuestros males. La situación actual requiere una actitud de grandeza de parte de todos los argentinos, en particular de sus dirigentes. También nosotros, como pastores, nos sentimos interpelados por esta situación y no nos excluimos del examen de conciencia que se debe hacer.

2. La que sufre es la Nación toda; no es momento para victimizarnos ni para procurar ventajas sectoriales. “Aunque a veces lo perdamos de vista, la calidad de vida de las personas está fuertemente vinculada a la salud de las instituciones de la Constitución cuyo deficiente funcionamiento produce un alto costo social” . La calidad institucional es el camino más seguro para lograr la inclusión de todos en la comunidad nacional. Por eso, es necesario que los poderes del Estado, de acuerdo a su naturaleza, actúen respetando su legítima autonomía y complementándose en el servicio al bien común.

3. Si toda la Nación sufre, más duramente sufren los pobres. Este es un reclamo del cual nos volvemos a hacer eco, porque se trata de una deuda que sigue vigente, y que se lee “en los rostros de miles de hermanos que no llegan a vivir conforme a su dignidad de hijos de Dios”. Por ello, es el momento de privilegiar la sanción de leyes que respondan a las necesidades reales de nuestro pueblo, y no de detenerse en opciones fijadas por intereses que no tienen en cuenta la naturaleza de la persona humana, de la familia y de la sociedad.

4. La Patria es un don que hemos recibido, la Nación una tarea que nos convoca y compromete nuestro esfuerzo. Asumir esta misión con espíritu fraterno y solidario es el mejor modo de celebrar el Bicentenario de nuestra Patria.
5. Los cristianos invitamos a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a unirse a nosotros en la oración para invocar al Señor, que es la fuerza de su pueblo, y a pedirle por nuestra querida Patria argentina: “Salva a tu pueblo y bendice a tu herencia; apaciéntalos y sé su guía para siempre”. Una vez más ponemos estos deseos y esperanzas en las manos de Nuestra Madre de Luján.

155º Comisión Permanente. Buenos Aires, 10 de marzo de 2010

lunes, 1 de marzo de 2010

Gracias

En este primero de marzo de 2010, Revista Digital Fides et Ratio inicia su quinto año consecutivo en Internet. Desde nuestros comienzos hemos deseado difundir la absoluta concordancia entre la Verdadera Fe y la ciencia objetiva, ya que la verdad no puede contradecirse a sí misma.

En coincidencia con el pedido de Su Santidad, Benedicto XVI, bajo cuyo pontificado hemos comenzado este camino, pensamos que los medios digitales representan un ámbito de gran importancia para la evangelización. Con nuestros artículos y vídeos, intentamos difundir tanto la divulgación científica como la palabra de Nuestro Señor Jesucristo, para gloria de Dios.

Rogamos a nuestro santo patrono, San Albino, y a la Virgen Santísima, madre de Dios, que intercedan por nosotros para que sea voluntad del Creador poder seguir adelante con este camino.

¡Qué Dios los bendiga!

De la Amenaza con un Cuchillo a la Conversión

De acuerdo con lo publicado por la agencia de noticias Aciprensa el 19 de febrero de 2010, una mujer embarazada, que amenazó con un cuchillo a una activista pro-vida que se manifestaba pacíficamente en las afueras de una clínica abortista en Duluth, Minnesota (Estados Unidos), explicó que fue gracias a la valiente intervención de la joven que desistió de abortar y conservar a su bebé.


Los hechos ocurrieron el pasado 24 de noviembre de 2009 pero no fue sino hasta ahora, en el juicio que se le sigue por esta agresión, que se conoció el desistimiento de abortar de Mechelle Hall, una mujer de 26 años que amenazó con un cuchillo en la garganta a Leah Winandy, de 21 años. Ella, su madre Sarah Winandy y otros activistas se manifestaban pacíficamente en las afueras de una clínica abortista tratando de convencer a las mujeres para que no aborten a sus bebés.





"Gracias por estar allí. Si no hubieras estado allí, probablemente hubiera seguido adelante y me hubiera arrepentido el resto de mi vida. Probablemente hubiera seguido otro camino (el aborto). Estoy verdaderamente apenada por lo que le hice a ella", declaró Hall telefónicamente al ser consultada sobre lo que piensa de Winandy.


Por su parte, Leah Winandy desde Wisconsin comentó que "estaba allí para pedirle a las madres que no maten a sus bebés en la clínica abortista. Ella (Hall) caminaba hacia mí. Sacó un cuchillo y lo blandía mientras me decía «no te me acerques». Yo le dije «por favor, no mates a tu bebé. Teme a Dios». Me acerqué un poco más y le dije: «mira y escucha tu ultrasonido». Se abalanzó sobre mí y puso el cuchillo en mi garganta".


La oficina del fiscal que sigue el caso contactó a Leah Winandy y le preguntó si estaba de acuerdo con que a Mechelle Hall se le diera solamente libertad condicional en vez de mandarla a prisión. Ella accedió. "Perdono a Mechelle por lo que hizo y lo hago porque Dios me ha dado el perdón en mi corazón por ella", agregó. Mechelle Hall explicó que sabrá el sexo del bebé, que lleva en su seno desde noviembre, el próximo mes de marzo.



Por su parte, el Director Nacional de Priests for Life (Sacerdotes por la Vida), P. Frank Pavone, dijo que este caso muestra "lo que es verdad sobre quienes buscan abortar e incluso sobre quienes hacen los abortos: están confundidos y son ambivalentes. Pese a sus esfuerzos por aparecer seguros de lo que hacen, no lo están. Pese a la retórica sobre la «libertad de elegir», se vuelcan al aborto porque sienten que no tienen libertad ni opción. Y la lección para los activistas pro-vida es que lo que con frecuencia se presenta como ira y disgusto es el primer paso para la conversión. No debemos temerle a estas reacciones", concluyó.




Santo Tomás Moro: Político y, sin embargo, Santo


Fue Juan Pablo II quien proclamó a santo Tomás Moro como el Patrono de los gobernantes y de los políticos. ¿Por qué el Papa escogió a esta figura del siglo XVI para proponerla como modelo actual para aquellos que trabajan en el ámbito de la política? Santo Tomás Moro desempeñó el cargo de Lord Canciller de Inglaterra desde 1529 a 1532. Fue ejecutado públicamente, en 1535, por orden de Enrique VIII. La causa fue su fidelidad al catolicismo y a los dictados de su conciencia. Fue su pensamiento y su coherencia moral, especialmente en la defensa de su derecho a actuar según su conciencia, lo que le llevó a un proceso que le privó de su cargo, su rango y honores, sus propiedades y su propia vida. No existe duda de que, a partir de su vida, y de su obra, puede ser considerado como una figura clave en la historia política de Europa.

Las circunstancias históricas que condujeron al proceso contra Tomás Moro son muy conocidas. Enrique VIII, rey de Inglaterra, había contraído matrimonio con Catalina de Aragón. Posteriormente solicitó al Papa la anulación de este matrimonio. La razón que alegaba era que Catalina había estado casada anteriormente con su hermano. En realidad lo que pretendía era legalizar su unión con Ana Bolena, y garantizar así que su descendencia pudiera heredar la Corona. En noviembre de 1534, el Parlamento aprobó el Acta de Supremacía, en la que se declaraba que el rey era la única cabeza suprema sobre la tierra de la Iglesia de Inglaterra.

Siendo ya gran Canciller de Inglaterra, Tomás Moro se negó a firmar esta disposición, a pesar de que sabía que ello significaba caer en desgracia ante el rey. La respuesta fue rotunda: "En mi conciencia, éste es uno de los puntos en que no me veo constreñido a obedecer a mi príncipe, ya que, a pesar de lo que otros piensen, en mi mente la verdad se inclina a la solución contraria…Tenéis que comprender que en todos los asuntos que tocan a la conciencia, todo súbdito bueno y fiel está obligado a estimar más su conciencia y su alma que cualquier otra cosa en el mundo."


El Derecho no Puede Ordenar Cualquier Cosa

En estas breves líneas se recoge, en esencia, el fundamento de la noción de objeción de conciencia, tal y como la conocemos en la actualidad, y de la cual Moro fue un pionero: el Derecho no puede ordenar cualquier cosa. Existen límites que debe respetar. El Estado no puede obligar a los ciudadanos, ni tan siquiera aunque la decisión emane de un Parlamento, a realizar acciones injustas o que agredan gravemente la conciencia de éstos. En palabras de Moro, si yo fuere el único en mi bando y todo el Parlamento se colocara en el otro, me sería muy doloroso, pero seguiría mis propias ideas contra las de tan elevado número.

Tomás Moro delimitó para su propia persona un pequeño ámbito de libertad: su fe le impedía asentir al divorcio y a las segundas nupcias de Enrique, así como a la segregación de la Iglesia de Inglaterra de la Iglesia Católica de Roma. Su conciencia, rectamente formada, le impedía actuar en contra de su fe. Por ello, se puede afirmar que el no asentir al divorcio y a la supremacía real sobre la Iglesia no fue tanto una decisión en conciencia como una consecuencia de su fe. Pero el actuar de acuerdo con los dictados de la propia fe, el no dejarla de lado cuando las circunstancias se tornan extremadamente difíciles, fue un verdadero acto de obediencia a la propia conciencia. Como señala el autor alemán Peter Berglar, en La hora de Tomás Moro, con la fuerza de su conciencia, fue capaz de no negar su fe y, con la fuerza de su fe, fue capaz de obedecer a su conciencia hasta la muerte.

Tomás Moro fue conducido a la Torre de Londres y allí permaneció durante quince meses. Hacia fines de 1534 fue objeto de las más severas restricciones. Entre otras prohibiciones, se le negaron las visitas y se le prohibió tener libros. Se le confiscaron sus tierras y su salud se deterioraba progresivamente.

Modelo de Coherencia

El juicio contra Tomás Moro comenzó el 1 de julio de 1535. La vista fue en el Hall, el mismo lugar en el que él y su padre habían administrado justicia. Contestó al jurado que lo juzgó: "Habéis de comprender que en lo que afecte a la conciencia, todo súbdito fiel y honrado ha de respetar su propia conciencia y su alma más que ninguna otra cosa en el mundo; especialmente cuando su conciencia es como la mía, es decir, que la persona no da ocasión de calumnia, tumulto ni sedición frente a su príncipe."

Se dictó sentencia de muerte, que se ejecutó cuatro días después. Ya en el cadalso, Moro rogó a los presentes insistentemente que oraran por el rey, para que recibiera buen consejo, y volvió a afirmar que moría como buen servidor del monarca, pero antes lo era de Dios. Su cabeza, escaldada con agua hirviendo como era costumbre, fue colocada sobre un poste de la torre del Puente de Londres. Cuando, un mes más tarde, su hija se enteró de que iba a ser arrojada al río, consiguió que se la entregaran. Actualmente se encuentra en la iglesia de San Dunstan, en Canterbury.

En definitiva, la coherencia moral de Tomás Moro, en un momento histórico en el que Europa estaba marcada por profundas convulsiones de todo tipo, es, efectivamente, un modelo para gobernantes y políticos y, en general, para la sociedad actual.



Ángela Aparisi para Apocalipsis Mariano

Sacerdotes: Hombres de Dios, Obedientes a su Voluntad

El 18 de febrero de 2010, durante un encuentro con los párrocos de la diócesis de Roma, Benedicto XVI comentó durante una lectio divina algunos versículos de la Carta a los Hebreos.

Partiendo de la visión del Mesías en el Antiguo Testamento y confrontándola con lo que realmente Cristo ha representado en la historia de la salvación, el Papa señaló que "Cristo es el verdadero Rey, el Hijo de Dios, pero también el verdadero sacerdote y así todo el mundo cultural, toda la realidad de los sacrificios, (...) del verdadero sacrificio, encuentra en Cristo su clave, su cumplimiento".




Por tanto, dijo que el sacerdocio "aparece en toda su pureza y en su verdad profunda", y subrayó que "un sacerdote, para ser realmente mediador entre Dios y el hombre, debe ser hombre y el Hijo de Dios se hizo hombre precisamente para ser sacerdote, para poder realizar la misión del sacerdote. Ésta es la misión del sacerdote, (...) ser mediador, puente que une y así conduce al hombre hacia Dios, hacia su redención, a su verdadera luz y a su verdadera vida".

Si un sacerdote es un puente que pone en comunión a la humanidad con la divinidad, su alma debe nutrirse, subrayó, con la oración cotidiana y constante y con la Eucaristía.


"Sólo Dios -continuó- puede entrar en mi vida y tomarme de la mano. (...) Siempre debemos volver al sacramento, volver a este don en el que Dios me da cuanto yo nunca podría dar. (...) Un sacerdote debe ser realmente un hombre de Dios. Debe conocer a Dios de cerca y lo conoce en comunión con Cristo. Debemos vivir esta comunión".

Benedicto XVI hizo hincapié en que esta elección de vida requiere que el sacerdote sea un hombre que desarrolle sentimientos y afectos según la voluntad de Dios. Una conversión nada simple, si se considera la engañosa indulgencia que reside en la mentalidad actual.


"Así se dice: ha mentido, es humano. Ha robado, es humano. Pero esto no es realmente humano. Humano es ser generoso. Humano es ser bueno. Humano es ser un hombre de justicia (...), y por tanto, saliendo, con la ayuda de Cristo, de esta oscuridad que encubre nuestra naturaleza, empieza un proceso de vida que debe comenzar en la educación al sacerdocio y que debe realizarse y proseguir en toda nuestra vida".

El Santo Padre dijo que un sacerdote, que ante todo es un hombre totalmente realizado, tiene un corazón volcado en la compasión. El pecado no es el signo de la "solidaridad" hacia la debilidad humana, sino la capacidad de compartir su peso para redimirlo y purificarlo, con la misma capacidad de conmoverse de Jesús durante su vida y que le permitió llevar su grito de compasión "hasta los oídos de Dios".



"Nosotros los sacerdotes -añadió-, no podemos retirarnos al exilio, sino que estamos inmersos en la pasión de este mundo y con la ayuda de Cristo y en comunión con Cristo debemos intentar transformarlo y llevarlo hacia Dios".



Por último, hablando de la obediencia, el Papa afirmó que "es una palabra que no gusta mucho en nuestro tiempo. La obediencia aparece como una alienación, como un comportamiento servil. (...) Sin embargo, (...) la palabra obediencia y la palabra libertad son inseparables. (...) Porque la voluntad de Dios no es una voluntad tiránica, sino que es precisamente el lugar donde encontramos nuestra verdadera identidad".

La Belleza en lo Cotidiano Conduce a Dios

El “New Yorker” lo definió como “el más influyente filósofo del mundo”. Roger Scrutton, profesor del Instituto de Ciencias Psicológicas de Virginia, no teme indicar a los participantes del evento cultural “Dios hoy” un camino seguro, simple y accesible para llegar a Dios.

Es sorprendente que él no se refiere a la belleza artística, al gran arte, aún al arte religioso existente en todos los tiempos y lugares. Se refiere a “la belleza en su forma más cotidiana: la belleza de las calles bien trazadas y de las fisonomías alegres, de las formas naturales y de los paisajes cordiales”.




El hermoso castillo de Luis II de Baviera (Neuschwanstein)



Nada azucarado ni de un estilo tipo “tarjeta de Navidad”. Sino que, en el clima cultural reseco y transformado en un desierto, de la “desacralización”, Scrutton busca una experiencia de “belleza que encontramos, en una u otra versión, todos los días: desde el reaparecer de la luz del sol después de una tempestad, hasta el cuidado que todos tenemos con nuestras casas. Somos criaturas carentes y las tentativas de poner orden en todo lo que nos circunda -decorando, arreglando, creando- son tentativas de dar una bienvenida a nosotros mismos y a aquellos a quienes amamos. La necesidad que tenemos de lo bello no es simplemente un agregado redundante a la lista de los apetitos humanos.

¿Por qué tantos artistas contemporáneos se niegan a seguir ese camino?”. La respuesta de Scrutton es “porque tal vez sepan que éste conduce hasta Dios”.

Muestra de arquitectura moderna


El filósofo hace un análisis implacable de los cambios sufridos por el mundo del arte durante “medio siglo de negativismo”. Los artistas pasaron a “glorificar la fealdad a través de imágenes de brutalidad y destrucción, elogiando estilos de vida viciosos y repugnantes, músicas de un mal gusto vejatorio o de una violencia alocada e impía. El culto de la frialdad y de la desacralización se afirma en esta época de prosperidad sin precedentes. No se puede servir a Dios y a Mamon: en presencia de las cosas sagradas -concluye- nuestras vidas son juzgadas y para escapar de ese juicio, destruimos la cosa que parece acusarnos”.

Texto original: Maria Antonietta Calabrò (Corriere de la Sera, 12 de diciembre de 2009)

Traducción al Castellano: Acción Familia (Chile)

Al Inicio de la Cuaresma

(1) Para saber

Al empezar esta Cuaresma, el Papa Benedicto XVI ha enviado un mensaje donde nos propone reflexionar sobre la justicia. Para ello nos recuerda que: «La justicia de Dios se ha manifestado por la fe en Jesucristo» (cf. Rm 3,21-22).

San Agustín decía que si “la justicia es la virtud que distribuye a cada uno lo suyo... no es justicia humana la que aparta al hombre del verdadero Dios” (De Civitate Dei, XIX, 21). Si bien, los bienes materiales ciertamente son útiles, es más importante para el hombre cubrir la necesidad que tiene de Dios. Pues el hombre, además del pan y más que el pan, necesita a Dios. Lo “suyo” es tener a Dios.

Adán y Eva, seducidos por la mentira de Satanás, sustituyeron la lógica del confiar en el Amor por la de la sospecha; cambiaron la lógica del recibir y del esperar confiando en los dones de Dios, por la lógica ansiosa del aferrar y del actuar por su cuenta, se quisieron independizar de Dios, experimentando como resultado un sentimiento de inquietud y de incertidumbre.

(2) Para pensar

El hombre necesita de Dios y cuando pretende independizarse de Él, se autodestruye. El Papa nos previene contra esa presunción: para entrar en la justicia es necesario salir de esa ilusión de autosuficiencia que es el origen de nuestras injusticias.

El famoso fabulista Esopo, conocedor de la naturaleza humana, nos muestra en una de sus relatos las consecuencias de engañarnos a nosotros mismos pretendiendo ser más de lo que somos.
Érase un lobo orgulloso de su sombra. Cierto día vagaba el lobo por lugares solitarios, a la hora en que el sol se ponía en el horizonte. Viendo su sombra bellamente alargada exclamó: “¿Cómo me va a asustar el león con semejante talla que tengo? ¡Con treinta metros de largo, bien fácil me será convertirme en rey de los animales!”

Y mientras soñaba con su orgullo, un poderoso león le cayó encima y empezó a devorarlo.
Entonces el lobo, cambiando de opinión, tuvo que reconocer y se dijo: “La presunción es causa de mi desgracia”.

(3) Para vivir

Es preciso reconocer que toda salvación nos viene de Jesús. En ello hemos de ahondar en esta Cuaresma. Nos lo afirma San Pablo: “no hay diferencia alguna; todos pecaron y están privados de la gloria de Dios, y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús… por su propia sangre, mediante la fe, para mostrar su justicia” (Rm 3,21-25).

Toda salvación, toda justicia, nos viene de la gracia ganada por Jesucristo. No es el hombre el que se cura a sí mismo, sino por Jesús que se sacrificó por nosotros. Ello significa que no son los sacrificios del hombre los que le libran del peso de las culpas, sino el gesto del amor de Dios, que ha pagado por nosotros en su Hijo el precio del rescate, un precio verdaderamente exorbitante, con su propia sangre.

Hay que descubrir y aceptar la propia indigencia, la necesidad de su perdón y de su amistad. Para ello hace falta humildad. Y así, si queremos alcanzar una auténtica conversión, un propósito para esta Cuaresma podría ser acudir al sacramento de la Penitencia para recibir esa gracia y ser justificados por Jesucristo.

Padre José Martínez Colin

jueves, 11 de febrero de 2010

Bienaventurada Virgen María en Lourdes



Lourdes…
Me trae a la memoria
hermosas inquietudes
de pequeñas historias,
de almas
en busca de consuelo
y de esperanza
mientras miran al cielo.


Lourdes…
Querido santuario
donde las multitudes
que acuden a diario
conocen la oración,
se acercan a María
y tras la confesión
se llenan de alegría.


Lourdes…
Sonrisa de la Virgen,
que descubren
quienes se dirigen
hacia la gruta
cargados de emoción
y viven la ternura
que Ella les transmitió.


Lourdes…
Sabes que es cierto
que quienes acuden
hasta allí enfermos,
vuelven con paz:
recuperados
o sin curar,
pero cambiados.

José García Velázquez

Segovia, 11 de febrero de 2007



Entre el jueves 11 de febrero y el viernes 16 de julio de 1858, la Virgen Santísima se apareció en 18 ocasiones a la pastorcita de 14 años Bernardita Soubirous en la gruta de Massabielle, en las cercanías de Lourdes.

En estas apariciones, la Madre de Dios transmitió un mensaje de penitencia, le enseñó a rezar el Rosario, le señaló que era la Inmaculada Concepción y solicitó la construcción de una capilla.

Hoy es Lourdes uno de los centros de peregrinación mariana más importantes del mundo y en el que se han realizado muchos milagros sorprendentes.

Si bien fue León XIII quien concedió la fiesta conmemorativa de las apariciones, con oficio y misa propia, se reconoce a San Pío X como el Pontífice que extendió la celebración a toda la Iglesia Católica en 1907.

lunes, 1 de febrero de 2010

La Tragedia en Haití no es un Castigo Divino



En entrevista exclusiva concedida a ACI Prensa, el Arzobispo de Santo Domingo y Primado de América, Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, rechazó rotundamente que la tragedia de Haití sea "un castigo de Dios", como afirman algunos.

En diálogo con ACI Prensa en su casa en Santo Domingo, el Cardenal rechazó "tajantemente" que el terremoto sufrido por Haití sea algo querido por Dios, como insinuaron algunos en días pasados incluidos algunos periodistas que se acercaron al Purpurado para pedirle su opinión.

"Siempre he sostenido que Dios es un Dios de amor. Dios puede permitir esto para golpear las conciencias de la gente insensible que ven la falta de todo de mucha gente pero no hace nada", indicó.

Padre López Rodríguez



"Nosotros –dijo el Cardenal– estamos asistiendo a mucha gente y muchos otros se han hecho los desentendidos". Por ello, señaló, "rechazo de plano, muy tajantemente que esto sea un castigo de Dios. ¿Cómo va ser que Dios se vaya a complacer con que mueran muchos. Eso lo rechazo de plano pues, además, teológicamente no se puede explicar".

Para el Arzobispo, este tipo de males como el tsunami que afectó a Indonesia hace un tiempo, también tienen su origen en el pecado del ser humano. Ante ellos, "el cristiano, hombre y mujer, tiene que responder con la esperanza".

Tras expresar su dolor por la trágica situación de Haití, el Cardenal pidió la "solidaridad absoluta" de todos los países, también los de toda América, "incluidos Estados Unidos y Canadá" ya que República Dominicana no está en condiciones "y tampoco lo estaba antes" de responder sola a la emergencia.

"Hace falta entonces la solidaridad cristiana, Por eso este miércoles 21 de enero vamos a tener una Misa a las 6:00 p.m. en la Catedral los obispos hermanados con el Arzobispo de Puerto Príncipe (que falleciera en el terremoto). Vamos a orar por los sacerdotes fallecidos, los religiosos y religiosas y los miles de difuntos".

El Purpurado dijo también que ha decidido la realización de una gran colecta de víveres, dinero y medicinas desde el 21 de enero, Día de la Virgen de la Alta Gracia y Patrona de República Dominicana, hasta el 31 de este mes en todo Santo Domingo, para colaborar con las víctimas del terremoto de Haití, para quienes ya se ha recaudado en una "telemaratón" 50 millones de pesos, aproximadamente 1,3 millones de dólares.

Alexis Carrel y Lourdes

El autor de "La Incógnita del Hombre", Alexis Carrel, fue a Lourdes llevado por el escepticismo y la curiosidad. Cuando un amigo le preguntó que clase de curaciones le harían admitir un milagro, respondió decididamente:

-Una pierna cortada que renaciese o una gangrena que desapareciese súbitamente: en este caso me convertiría en un creyente fanático o me volvería loco, pero estoy seguro de que no habrá tal caso.

Sin embargo, sucedió ante sus ojos un milagro de la especie que pedía. En 1903, el joven profesor Carrel, para quien no existía otra fe que la del experimento científico, hubo de enfrentarse con la fe sobrenatural personificada en María Bailly.


Esta sencilla mujer, víctima de una tuberculosis avanzada, decidió trasladarse a Lourdes para procurarse un milagro salvador. El médico examina a la paciente, que "se hallaba tendida de espaldas, incapacitada de mover los miembros esqueléticos, fríos y lívidos, los ojos desencajados, y sin brillo, hundidos en las cuencas, los labios cárdenos, con 150 pulsaciones y la respiración apenas perceptible".

El Dr. Alexis Carrel


El viaje se realiza contra la opinión formal de Carrel y la enferma es transportada a la piscina "para intentar- son sus palabras- el prodigio imposible de resurrección de una muerte". Carrel asistió a los sucesos, incrédulo y prevenido contra cualquier hipótesis de curación. Los que asisten no se atreven a introducirla en el baño, y se limitan a mojarle el vientre con agua de la piscina, En ese mismo instante, y en la presencia del sabio, María se sintió súbitamente curada. El 6 de diciembre del mismo año vestía el hábito de las hijas de la caridad de San Vicente de Paúl, viviendo en esta congregación hasta su muerte, ocurrida en 1937.


Carrel, observó el proceso, sin amor, ni odio, no quiso pecar contra la luz y certificó científicamente lo visto, comprometiendo así ante el laicismo oficial de Francia el futuro de su prestigio profesional.


Su conversión se robustecería aún más con el siguiente caso: una madre se presentó angustiada a Carrel con un niño que se había fracturado una pierna. El médico le reconoció la herida. La parte inferior de la pierna colgaba muerta, sostenida sólo por los músculos. El hueso estaba partido, y dejaba un hueco de parte a parte, de 3 centímetros. Carrel expuso su opinión: no había remedio y era preciso amputar la pierna. La madre preguntó si debía llevar el niño a Lourdes. El médico, para no quitarle esperanza, asintió.


A los pocos días se presentó ante la Asamblea de Médicos de Lyon. Comunicó el hecho científico: la rotura y podredumbre del hueso. Toda la Asamblea unánimemente dio el caso por perdido.
Entonces Carrel presentó al niño, que en la gruta de Lourdes había quedado completamente curado. La Asamblea, materialista, ni se dignó siquiera a ver el fenómeno, y el médico fue expulsado de su seno.

Ocho años después, Alexis Carrel ganaba el premio Nóbel.
Texto original: María, Madre de Dios

Hacer Verdad

El coraje actualmente en la Argentina se llama Paciencia, con una gran dosis de Decisión; el mal es profundo… La situación actual de confusión mental y cretinización colectivoprogresiva nos ha sido dada, no la hemos hecho nosotros; no podemos cambiar de golpe el juego tramposo, pero podemos cada uno en su lugar hacer Verdad, dar verdad es la mayor bondad, “la caridad de la Verdad”, dice San Pablo…

¿Cómo se hace Verdad? solamente con Vida, esa es la materia prima. ¿Cómo se hace Vida? Dios nos ha dado un cachito, no podemos aumentarlo ni disminuirlo, podemos bien gastarlo.

Aquí no se podrá hacer nada si no se resuelve antes el problema político, no se puede resolver ningún otro problema antes que el problema político; el cual ha llegado a punto crítico por la desintegración del sistema liberal, que nunca nos sirvió y ahora se ha convertido en una pudrición y en una payasada. El pueblo no cree ya más en todo eso.

La solución práctica consiste en alcanzar de hecho que haya en una Nación el máximo de Autoridad con el máximo de libertad; pues como dijo Heráclito el Oscuro, “la oposición es la madre de todas las cosas, y todas las cosas buenas consisten en el equilibrio de dos contrarios”; equilibrio del que tenemos ejemplo y herencia, pues reinó en la Madre Patria desde el siglo XIII al siglo XVI y en general en toda Europa con la Monarquía Cristiana, hoy liquidada; aunque quizá no definitivamente. El Liberalismo la liquidó; pero el liberalismo está siendo liquidado actualmente y a grandes pasos.

Y ha llegado el momento en que una de las dos Argentinas elimine a la otra, como dijo San Martín… Eliminar ¿cómo? ¿Matando a todos los liberales? No es ese nuestro sistema, es el sistema de ellos. El sistema nuestro es hacer Verdad.

El liberalismo del siglo pasado enarboló la bandera de la libertad y arruinó las libertades, que son la única verdadera Libertad que existe; pues existe también una falsa libertad, que es la fomentada por el liberalismo; la cual es a la verdadera Libertad lo que la demagogia y el democratismo es a la democracia; el filosofismo a la filosofía; la sofística a la sofía y la superstición y la herejía a la Religión. Es decir, es peor que ignorancia, es peor que mentira, es confusión.

La palabra “libertad” es una palabra ambigua, pues si no se le añade el “para que”, es una palabra sin contenido… La Libertad del nacionalista, con una fórmula acuñada en América Latina es: “libertad para todo y para todos menos para el mal y los malhechores”… el mayor mal que existe en el mundo es la libertad en manos de los malhechores; y esa, la ha traído al mundo actual el liberalismo.

Mejor es no creer en nada, ni en Cristo ni en Sarmiento, que creer a la vez en Cristo y en Sarmiento. Lo primero da un ateo; lo segundo un católico mistongo.

Padre Leonardo Castellani, S.J.
“Esencia del Liberalismo”, Buenos Aires, 1971

Paleontología: Faltan Evidencias

Son extraordinarias las fallas e incongruencias de la teoría darwiniana. Hace mucho tiempo dejó de ser unánime entre los investigadores, por carecer de métodos científicos, y viene siendo desmentida por varias ramas de la ciencia. En estos momentos la paleontología es el principal argumento contra esa teoría.

Observando el documento fósil, queda clara la existencia de una sucesión jerárquica de formas de vida a lo largo del tiempo. Cuanto más antiguos los estratos fósiles, más inferiores son las especies de la escala biológica.

Ese aumento de la complejidad de las formas de vida en el transcurso de la historia es bastante utilizado por los evolucionistas como un argumento a favor de sus hipótesis. Se coloca tales animales en secuencia y se tiene la impresión de que unos descienden de los otros, como si constituyesen un filón genealógico, desde las formas de vida más simples hasta las actuales.

Pero hay un problema que no puede ser ignorado: si la evolución de una ameba, a lo largo de historia, se dio de manera que resultase en seres más complejos hasta llegar a la amplitud casi sin fin de organismos que tenemos hoy, sería imprescindible entonces que hayan existido millares de formas de transición de los seres, pasando de una especie hasta sucesivamente convertirse en otra.

Esto sería así, si dependiese de Darwin. Sin embargo, esos animales de transición -los famosos eslabones perdidos entre las especies - nunca fueron encontrados. La discontinuidad en el registro fósil es tan contundente para el evolucionismo, que el propio Darwin afirmó "tal vez fuese la objeción más obvia y más seria" a su teoría. La confirmación de la hipótesis evolucionista quedó condicionada al descubrimiento de los eslabones perdidos. Pero pasaron ya dos siglos y todavía continúan perdidos.

Cuando vemos la aparición de novedades evolutivas, o sea, la aparición de nuevos grupos de plantas y animales, esto ocurre como un rayo, o sea, abruptamente, no hay evidencias de que existan enlaces entre esos nuevos grupos y sus antecesores, inclusive porque en algunos casos esos animales están separados por inmensos intervalos de hasta más de cien millones de años.

El doctor G. Sermon, especialista en genética de los microorganismos, director de la Escuela Internacional de Genética General y profesor de la Universidad de Peruggia, y el Dr. R. Fondi, profesor de paleontología de la Universidad de Siena, en el libro Dopo Darwin, crítica all´ evoluzionismo, afirman en ese sentido que "se es forzado a reconocer que los fósiles no dan muestras de ningún fenómeno evolutivo... Cada vez que se estudia una categoría cualesquiera de organismos y se acompaña su historia paleontológica, siempre se acaba encontrando una repentina interrupción exactamente en el punto donde -según la hipótesis evolucionista- deberíamos encontrar una conexión genética con la cepa reproductora más primitiva. A partir del momento en que eso acontece, no puede ser interpretado como un algo secundario: debe ser considerado como un fenómeno primordial de la naturaleza".

El ejemplo más ululante de discontinuidad en el registro fósil es el que nos deparamos en el paso del período precámbrico al cambriano. En el primero encontramos cierta variedad de microorganismos, bacterias, algas azules, etc. Repentinamente, en el Cámbrico, una infinidad de invertebrados muy complejos: erizos de mar, crustáceos, medusas, moluscos. Ese fenómeno resulta tan extraordinario, que lo conocemos como "explosión cámbrica"; ahora bien, si la evolución fuese una realidad, el surgimiento de esa vasta gama de especies del cambriano, debería haber estado imprescindiblemente precedida por una serie de formas de transición entre los seres unicelulares del pre-cambrico y los invertebrados del cambriano. Nunca fueron encontradas en el registro fósil. Por cierto, éste es un punto que ningún evolucionista ignora.

Otro hecho es el que los organismos siempre permanecen los mismos, desde cuando surgen hasta su extinción, y como mucho, presentan variaciones dentro de la propia especie.

Aún cuando un animal presentase características de dos grupos diferentes, no podría ser tratado como un eslabón real en cuanto a los demás estados intermediarios no fuesen descubiertos.

Las riquezas de las informaciones fósiles viene actuando contra los postulados evolucionistas. Varias hipótesis de secuencias involutivas ya fueron descartadas o modificadas por tratarse de alteraciones en el registro fósil (tal como la evolución del caballo en América del norte).

El propio padre de la paleontología, el Barón de Couvier, vislumbró en esta sucesión jerárquica de los seres vivos, en vez de una evolución, una confirmación de la idea bíblica de la creación sucesiva. Las grandes duraciones de la historia geológica, que a primera vista parecen favorecer a las especulaciones de los evolucionistas, en realidad proveen objeciones.

Cabe recordar que San Agustín, analizando la Creación en seis días del Génesis, tiene el cuidado de no interpretar día como un intervalo de veinticuatro horas. El Santo Doctor, interpreta día siendo luz, y luz de los Ángeles testimoniando la creación hecha por Dios. Los seis días hablan de un orden en la Creación, y no propiamente de una medida de tiempo.

Sacerdote Sobreviviente en Haití

El Padre Augustin Almy, sacerdote diocesano que se encontraba en el Seminario de Puerto Príncipe cuando ocurrió el terremoto del 12 de enero pasado, relató a ACI Prensa la dramática situación en la que se encuentran actualmente los sacerdotes y seminaristas de este centro.

Desde el mismo lugar en donde están ahora los restos del seminario en Puerto Príncipe, el Padre Almy contó a ACI Prensa que al momento del terremoto se encontraba en su cuarto "viendo televisión en el segundo piso. De pronto oí un ruido que no pude identificar como un terremoto. Vi luego que las paredes se caían y que la casa también se venía abajo".

"Luego de unos cinco o siete minutos hubo silencio. Salí y vi el seminario completamente destruido. Quise abrir luego las ventanas de mi oficina y no pude. Traté de entrar y tampoco me fue posible. Los seminaristas estaban asustados. Y me di cuenta que me había salvado de morir", dijo el sacerdote.


Al hablar de la situación actual del seminario, el Padre Almy resaltó que todavía "hay algunos seminaristas que no podemos identificar, pero podemos sentir el olor que nos indican que han fallecido. Tampoco podemos encontrar a un profesor de derecho canónico y no hemos podido tener acceso a su cuarto para ver si es que está vivo o muerto".

"La capilla –continuó– ha quedado totalmente destruida y no podemos celebrar Misa allí. Tenemos que celebrar aquí a campo abierto".

Al hablar luego de las necesidades urgentes que tienen, el sacerdote indicó que es imperativo "asegurar los pocos bienes que quedan. De todos lados vienen a robar y no se dan cuenta que el seminario no está acabado, tenemos que continuar pese a la catástrofe".

"Necesitamos también recuperar los cuerpos de los fallecidos por respeto y para evitar enfermedades. Algunos amigos nos están ayudando con algo de comida y agua" pero también está el problema de la "energía eléctrica que no tenemos", concluyó.

El Amor Verdadero

Un sabio maestro se encontró frente a un grupo de jóvenes que se declaraban en contra del matrimonio. Los muchachos argumentaban que el romanticismo constituye el verdadero sustento de las parejas y que es preferible acabar con la relación cuando éste se apaga en lugar de entrar a la hueca monotonía del matrimonio. El maestro les escuchó con atención y después les relató un testimonio personal:

- Mis padres vivieron 55 años casados. Una mañana mi mamá bajaba lasescaleras para prepararle a papá el desayuno cuando sufrió un infarto y cayó. Mi padre la alcanzó, la levantó como pudo y casi a rastras la subió a la camioneta. A toda velocidad, condujo hasta el hospital mientras su corazón se despedazaba en profunda agonía. Cuando llegó, por desgracia, ella ya había fallecido. Durante el sepelio, mi padre no habló, su mirada estaba perdida. Casi no lloró. Esa noche sus hijos nos reunimos con él. En un ambiente de dolor y nostalgia recordamos hermosas anécdotas. Él pidió a mi hermano teólogo que dijera algunas reflexión sobre la muerte y la eternidad. Mi hermano comenzó a hablar de la vida después de la muerte. Mi padre escuchaba con gran atención. De pronto pidió"llévenme al cementerio".

"Papá" respondimos "¡Son las 11 de la noche! No podemos ir al cementerio ahora!" Alzó la voz y con una mirada vidriosa dijo: "No discutan conmigo por favor, no discutan con el hombre que acaba deperder a la que fue su esposa por 55 años". Se produjo un momento de respetuoso silencio. No discutimos más. Fuimos al cementerio, pedimos permiso al velador y, con una linterna llegamos a la lápida. Mi padre la acarició, oró y nos dijo a sus hijos que veíamos la escena conmovidos: "Fueron 55 buenos años...¿saben? Nadie puede hablar del amor verdadero si no tiene idea de lo que es compartir la vida con una mujer así". Hizo una pausa y se limpió la cara.

"Ella y yo estuvimos juntos en todo. Alegrías y penas. Cuando nacieron ustedes, cuando me echaron de mi trabajo, cuando ustedes enfermaban", continuó "Siempre estuvimos juntos. Compartimos la alegría de ver a nuestros hijos terminar sus carreras, lloramos uno al lado del otro la partida de seres queridos, rezamos juntos en la sala de espera de muchos hospitales, nos apoyamos en el dolor, nos abrazamos y perdonamos nuestras faltas... hijos, ahora se ha ido y estoy contento. ¿Saben por qué? Porque se fue antes que yo, no tuvo que vivir la agonía y el dolor de enterrarme, de quedarse sola después de mi partida. Seré yo quien pase por eso, y le doy gracias a Dios. La amo tanto que no me hubiera gustado que sufriera..."

Cuando mi padre terminó de hablar, mis hermanos y yo teníamos el rostro empapado de lágrimas. Lo abrazamos y él nos consoló: -"Todo está bien hijos, podemos irnos a casa; ha sido un buen día".

Esa noche entendí lo que es el verdadero amor. Dista mucho del romanticismo y no tiene que ver con el erotismo. Más bien es una comunión de corazones que es posible porque somos imagen de Dios. Es una alianza que va mucho mas allá de los sentidos y es capaz de sufrir y negarse cualquier cosa por el otro."

Cuando el maestro terminó de hablar, los jóvenes universitarios no pudieron debatirle. Ese tipo de amor les superaba en grande. Pero, aunque no tuviesen la valentía de aceptarlo de inmediato, podían presentir que estaban ante el amor verdadero. El maestro les había dado la lección más importante de sus vidas.

Autor desconocido. Adaptado por el Padre Jordi Rivero.

viernes, 1 de enero de 2010

Navidad y Sociedad Argentina

Todavía queda un inconsciente social de lo que es la Navidad… que haya paz… encuentro familiar… saludos y regalos de amistad… buena comida… Fiesta…

Pero, en muchos, falta lo principal de la fiesta: EL ENCUENTRO CON JESÚS.

Todo el mundo se está preparando para la Fiesta de Navidad… Seamos conscientes que una Navidad sin Cristo es como una nuez podrida. Por muy “sabroso” aspecto que tenga la cáscara, si al romperla encontramos su interior en mal estado, espontáneamente hacemos una mueca de desagrado. Una Navidad sin un encuentro con Jesús no es NAVIDAD, aunque en el almanaque así figure y será una fiesta falseada

Los que tenemos Fe en que Dios nos ama y por eso, nos ha enviado a su propio Hijo, nacido de mujer, la joven de Nazaret, preparemos cuidadosamente la Navidad 2009. Recuperemos la celebración navideña para gozar el plan salvador de Dios. Escuchemos su Palabra. El Evangelio de Jesús nos habla claro sobre qué tenemos que hacer para ser felices. Cómo nos tenemos que comportar entre nosotros para vivir de acuerdo al proyecto salvador. Nos orienta para que logremos las más íntimas y grandes aspiraciones del ser humano. Para que vivamos en armonía fraterna transformados en hermanos de Jesús e hijos de Dios. Para que vivamos la alegría de la igualdad de familia de Dios. Para que, ciudadanos de esta Patria, demos signos de la Patria Celestial conforme al proyecto liberador integral del Dios de Jesucristo. En clave cristiana, Navidad es la Fiesta del amor, la Fiesta de la igualdad en un compartir fraternal. Seamos realistas ¿así será la Fiesta de Navidad en la Argentina de hoy?, ¿cómo se está preparando?

Seamos sinceros… Abiertamente, en forma contraria al plan salvador de Dios al enviarnos a Jesús. Ante tanta desigualdad, injusticia, violencia, hambre, niñez abandonada en la calle, juventud destruida por el alcohol y la droga, adultos decepcionados por falta de trabajo y engañados por el juego, ancianos traicionados en sus ahorros, asoma una pregunta: ¿ dónde está Dios y su plan salvador? NO. La pregunta es ¿dónde están los creyentes en el Dios Jesucristo? ¿Dónde están los católicos en la Argentina de hoy? ¿Cómplices de los responsables de la Patria en ruinas? ¿O cooperadores de Dios en el plan salvador del Dios de Jesús?

El mensaje bíblico es lapidario. Jesús que esperamos en Navidad convoca a construir una nueva historia en justicia y santidad. En Navidad de Jesús se cantó la Gloria de Dios a tiempo que se comprometió a hombres y mujeres de buena voluntad a construir la PAZ. Mensaje que encierra la voz de profetas de todos los tiempos que llaman a la tarea de combatir la avidez del rico, la iniquidad de quienes deben dictar leyes justas y no las dictan, el orgullo tiránico y dominador de gobernantes arrogantes, el vacío del Culto a Dios sin compromiso de un compartir generoso y efectivo con el que menos tiene.

Por eso, en la inmediatez del acontecimiento de Jesús nacido en Belén la pregunta cristiana es ¿qué tenemos que hacer? El más grande y último de los profetas, Juan el Bautista responde en forma terminante: compartan. “El que tenga comida, compártala con quien no tenga nada para comer” Lucas 3,1-18. El compartir produce igualdad de familia creando una sociedad comunitaria. Común-unidad.

Ante la Argentina partida en 2 clases de ciudadanos: quienes tienen hasta un consumismo irritante y vergonzoso y quienes no tienen lo mínimo para consumir, generador de violencia de todo tipo: violencia de dirigentes sin reales políticas de una real justicia social desde una sincera solidaridad; violencia criminal generada por la desesperación y drogadicción, al amparo del vil enriquecimiento con la extrema pobreza ¿qué significa una auténtica celebración de Navidad 2009? Tomar el compromiso, con suma urgencia, de formar chicas y muchachos en la dimensión social del Evangelio de Jesús, nacido en la pobreza de un pesebre. La Argentina necesita dirigentes honestos y servidores. De lo contrario, la sociedad argentina seguirá autodestruyéndose por la injusticia, la violencia y la droga.

Homilía de monseñor Miguel Esteban Hesayne, obispo emérito de Viedma para el tercer domingo de Adviento ((13 de diciembre de 2009)

La Cultura no es un Lujo



La cultura no es un lujo ni un divertimento; ella es necesaria, es el tajamar contra la barbarie, siempre latente en el hombre. La Religión necesita de la cultura verdadera; la Religión Católica es una “Religión Cultural”, no primitiva; por eso ella conservó la cultura antigua durante el bajo Imperio y los Siglos de Hierro amenazada. Hombres religiosos se hacían monjes para copiar manuscritos, no sólo de Cicerón y Virgilio, pero ¡de Petronio!

San Benito, padre de los monjes de Occidente, inventó una Orden y una Regla admirables: vio que era necesario algunos hombres se dedicasen al estudio, y otros trabajasen manualmente para mantenerlos; y otros a la tarea intermedia de copiar y conservar el depósito de la antigua cultura, amenazado por los bárbaros del Norte; cubriendo así los tres puntos vitales de la civilización europea; y al mismo tiempo cantasen todos juntos el oficio divino, y enseñasen la agricultura a los belicosos bárbaros –y toda cultura, junto con los Cuatro Evangelios (...)

Los profetas son, en última instancia, los que mantienen (o mantenían) sana la cultura; pues toda gran arte y gran filosofía tiene una raíz religiosa. Suprimen a los profetas, se pudre la cultura. Hay que ver la estofa de los profetas que ahora nos imparten cultura a mares desde los diarios, las revistas, la radio, la televisión, las novelas, las poesías –y las cátedras. Hay que verlos, pero un rato no más, para conocerlos. Nadie puede abrevarse allí asiduamente, y sobrevivir. Toda la “cultura” argentina está falsificada e intoxicada. Los veramente cultos están relegados; y aun hostigados, si tienen dones proféticos”.

Padre Leonardo Castellani (1899-1981)
-Fragmento de su obra "El Apokalypsis de San Juan", en relación con la visión de las 7 Copas-

Panteísmo y Neopaganismo

En su mensaje para la 43° Jornada Mundial de la Paz que se celebrará el próximo 1 de enero de 2010, titulado "Si quieres promover la paz, protege la Creación", el Papa Benedicto XVI explicó que "una correcta concepción de la relación del hombre con el medio ambiente no lleva a absolutizar la naturaleza ni a considerarla más importante que la persona misma".

En el texto presentado esta mañana en conferencia de prensa en la Sala Stampa de la Santa Sede, el Santo Padre explica que "el Magisterio de la Iglesia manifiesta reservas ante una concepción del mundo que nos rodea inspirada en el ecocentrismo y el biocentrismo, porque dicha concepción elimina la diferencia ontológica y axiológica entre la persona humana y los otros seres vivientes. De este modo, se anula en la práctica la identidad y el papel superior del hombre, favoreciendo una visión igualitarista de la ‘dignidad’ de todos los seres vivientes".

"Se abre así paso –prosigue el mensaje– a un nuevo panteísmo con acentos neopaganos, que hace derivar la salvación del hombre exclusivamente de la naturaleza, entendida en sentido puramente naturalista. La Iglesia invita en cambio a plantear la cuestión de manera equilibrada, respetando la ‘gramática’ que el Creador ha inscrito en su obra, confiando al hombre el papel de guardián y administrador responsable de la creación, papel del que ciertamente no debe abusar, pero del cual tampoco puede abdicar".

"En efecto, también la posición contraria de absolutizar la técnica y el poder humano termina por atentar gravemente, no sólo contra la naturaleza, sino también contra la misma dignidad humana", explica el Santo Padre.

Luego de recordar que la Iglesia tiene "una responsabilidad respecto a la creación y se siente en el deber de ejercerla también en el ámbito público, para defender la tierra, el agua y el aire, dones de Dios Creador para todos, y sobre todo para proteger al hombre frente al peligro de la destrucción de sí mismo", el Papa resalta que "la degradación de la naturaleza está estrechamente relacionada con la cultura que modela la convivencia humana, por lo que ‘cuando se respeta la ‘ecología humana’ en la sociedad, también la ecología ambiental se beneficia’".

"No se puede pedir a los jóvenes que respeten el medio ambiente, si no se les ayuda en la familia y en la sociedad a respetarse a sí mismos: el libro de la naturaleza es único, tanto en lo que concierne al ambiente como a la ética personal, familiar y social", añade.

Benedicto XVI asegura luego que "los deberes respecto al ambiente se derivan de los deberes para con la persona, considerada en sí misma y en su relación con los demás. Por eso, aliento de buen grado la educación de una responsabilidad ecológica que, como he dicho en la Encíclica Caritas in veritate, salvaguarde una auténtica ‘ecología humana’ y, por tanto, afirme con renovada convicción la inviolabilidad de la vida humana en cada una de sus fases, y en cualquier condición en que se encuentre, la dignidad de la persona y la insustituible misión de la familia, en la cual se educa en el amor al prójimo y el respeto por la naturaleza. Es preciso salvaguardar el patrimonio humano de la sociedad".

"Este patrimonio de valores tiene su origen y está inscrito en la ley moral natural, que fundamenta el respeto de la persona humana y de la creación", agrega.

Recordando el título del mensaje: "Si quieres promover la paz, protege la Creación", el Pontífice destaca que "la búsqueda de la paz por parte de todos los hombres de buena voluntad se verá facilitada sin duda por el reconocimiento común de la relación inseparable que existe entre Dios, los seres humanos y toda la Creación".

Ante esta tarea, prosigue, "los cristianos ofrecen su propia aportación, iluminados por la divina Revelación y siguiendo la Tradición de la Iglesia. Consideran el cosmos y sus maravillas a la luz de la obra creadora del Padre y de la redención de Cristo, que, con su muerte y resurrección, ha reconciliado con Dios ‘todos los seres: los del cielo y los de la tierra’. Cristo, crucificado y resucitado, ha entregado a la humanidad su Espíritu santificador, que guía el camino de la historia, en espera del día en que, con la vuelta gloriosa del Señor, serán inaugurados ‘un cielo nuevo y una tierra nueva’, en los que habitarán por siempre la justicia y la paz".

Por ello, dice el Papa, "proteger el entorno natural para construir un mundo de paz es un deber de cada persona. He aquí un desafío urgente que se ha de afrontar de modo unánime con un renovado empeño; he aquí una oportunidad providencial para legar a las nuevas generaciones la perspectiva de un futuro mejor para todos. Que los responsables de las naciones sean conscientes de ello, así como los que, en todos los ámbitos, se interesan por el destino de la humanidad: la salvaguardia de la Creación y la consecución de la paz son realidades íntimamente relacionadas entre sí".

Finalmente Benedicto XVI invita a "todos los creyentes a elevar una ferviente oración a Dios, Creador todopoderoso y Padre de misericordia, para que en el corazón de cada hombre y de cada mujer resuene, se acoja y se viva el apremiante llamamiento: Si quieres promover la paz, protege la Creación".

San Francisco Javier





El Papa Pío X nombró a San Francisco Javier como Patrono de todos los misioneros porque fue sin duda uno de los misioneros más grandes que han existido, siendo llamado con justa razón el "gigante de la historia de las misiones".

San Francisco empezó a ser misionero a los 35 años y murió con tan sólo 46 años. En 11 años recorrió la India (país inmenso), el Japón y varios países más. Su deseo de ir a Japón era tan grande que exclamaba: "si no consigo barco, iré nadando". Fue un verdadero héroe misional.

El santo nació cerca de Pamplona (España) en el castillo de Javier, en el año 1506. Fue enviado a estudiar a la Universidad de París, y estando allí conoció a San Ignacio de Loyola con quien estableció una sólida y bonita amistad. San Ignacio le repetía constantemente la famosa frase de Jesucristo: "¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si se pierde a sí mismo?" y fue justamente esta amistad y las frecuentes pláticas e intensas oraciones lo que transformó por completo a San Francisco Javier, quien fue uno de los siete primeros religiosos con los cuales San Ignacio fundó la Compañía de Jesús o Comunidad de Padres Jesuitas.

Su gran anhelo era poder misionar y convertir a la gran nación china. Pero en ese lugar estaba prohibida la entrada a los blancos de Europa. Al fin consiguió que el capitán de un barco lo llevara a la isla desierta de San Cian, a 100 kilómetros de Hong Kong, pero allí lo dejaron abandonado, se enfermó y consumido por la fiebre, murió el 3 de diciembre de 1552, pronunciando el nombre de Jesús, a la edad de 46 años.

Años más tarde, sus compañeros de la congregación quisieron llevar sus restos a Goa, y encontraron su cuerpo incorrupto, conservándose así hasta nuestros días. San Francisco Javier fue declarado santo por el Sumo Pontífice en 1622 junto con Santa Teresa, San Ignacio, San Felipe y San Isidro.

Los santos tienen sus planes de apostolado que a veces no llegan a poder cumplirse, sólo Dios sabe por qué. Porque Dios conoce todo, lo escondido, lo oculto y lo que todos ven.

Gran Santo fue San Francisco Javier; imitémosle en la fe y en sus ansias de misionar, pero tanto da ir a China como quedarse en el mismo lugar donde vimos la luz un día; lo importante de verdad es hablar de Dios a las gentes y llenarles el corazón de deseos de obras de piedad. Hoy se reza poco y se reza mal; hay que rezar para pedir por los demás y no sólo por nosotros. Seamos misioneros también en la oración, que esto agrada en abundancia al Señor Nuestro Dios, Jesucristo, Rey y Salvador.


Padre Jesús para CatholicosOnLine