sábado, 1 de noviembre de 2008

La Donación de Órganos




El Centro Nacional de Bioética Católica (National Catholic Bioethics Center, NCBC) es una institución estadounidense creada en 1972 para la promoción y la salvaguarda de la dignidad del hombre en el terreno de las ciencias de la vida en general y de la salud en especial.


Para la presente edición de Fides et Ratio, hemos traducido el original en inglés para nuestros lectores de habla hispana los comentarios sobre la “muerte cerebral”, para facilitar la comprensión de este controvertido concepto de la Biología y de la Medicina.

¿A qué se refiere la expresión “muerte cerebral”?

El concepto de “muerte cerebral” se relaciona con la determinación médica de considerar como fallecida a una persona en base a “criterios neurológicos”. Cuando se diagnostica apropiadamente, la “muerte cerebral” se refiere a la interrupción completa de toda la actividad neurológica organizada de la totalidad del encéfalo, lo que incluye el cerebro, el cerebelo y el tronco cerebral. Cuando esto ocurre, el organismo, considerado como una totalidad, deja irremediablemente de funcionar. La terminología apropiada en este caso es “el diagnóstico de muerte usando criterios neurológicos”.


¿Es adecuado utilizar los criterios neurológicos para determinar la muerte?

Habitualmente, los criterios que se usan para diagnosticar el fallecimiento son los cardiopulmonares, esto es, se confirma la defunción después del cese de la respiración y de los latidos cardiacos. Sin embargo, los avances tecnológicos de los Cuidados Intensivos hacen posible la preservación de la circulación y de la respiración aún después de la abolición del funcionamiento cerebral.

El uso de los criterios neurológicos para la determinación de la muerte es legítimo de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia Católica. El Papa Juan Pablo II aprobó este enfoque en su exposición durante la 18va Conferencia Internacional de Especialistas en Trasplante de Órganos en agosto de 2000.

Dentro de los criterios diagnósticos se incluyen 4 signos cardinales: el coma, la ausencia de respuesta cerebral al estímulo doloroso en los cuatro miembros, la desaparición de los reflejos del tronco cerebral y la apnea. Tanto Pío XII como Juan Pablo II afirmaron que la Iglesia no es la encargada de diagnosticar la muerte, lo que corresponde a la ciencia médica.



¿Puedo recibir órganos para trasplante que proceden de personas cuyo fallecimiento fue diagnosticado por criterios neurológicos?


Sí, un católico fiel puede recibir órganos de este tipo de donantes y también puede donar sus propios órganos si su muerte se diagnostica por criterios cardiopulmonares o neurológicos.


¿Por qué existen controversias con los criterios neurológicos?


Como se mencionó antes, cuando se desencadena el cese total de las funciones cerebrales, el corazón puede continuar latiendo mediante la asistencia del apoyo técnico externo. Este soporte artificial hace que la persona impresione estar viva. Sin embargo, la evidencia médica señala que los 4 signos antes descritos permiten afirmar que la vida ha concluido. En resumen, no hay razón para las controversias.


¿Por qué la Iglesia acepta esta definición de muerte?


En realidad, no se trata de una definición de muerte, sino del uso de nuevos signos para determinarla. El concepto cristiano del fallecimiento siempre ha sido el de la separación del alma y el cuerpo. La Iglesia Católica se focaliza en los médicos para determinar los signos biológicos que, con certeza moral, confirman que el deceso ocurrió. Las investigaciones recientes parecen confirmar que la pérdida irreversible de las funciones cerebrales es un firme indicador de que la persona ha muerto.



¿Qué dice la Teología Católica sobre esta definición de la muerte?


Los criterios neurológicos son compatibles con la enseñanza católica de que el ser humano es una unión sustancial del cuerpo con un alma racional. La pérdida irreversible y completa de la función cerebral puede considerarse un comprensible indicador de que esa alma racional ya no está presente.


¿El uso de los criterios de muerte cerebral provoca la muerte del enfermo?


El uso de los criterios de muerte cerebral no causa la muerte del paciente, sino que confirma que ha fallecido. Es análogo a la manera en que tradicionalmente se utilizan los criterios cardiopulmonares.


¿Por qué hay quienes afirman que la ablación de órganos de las personas declaradas fallecidas mediante criterios neurológicos es una forma de homicidio?

Se trata de comentarios irresponsables de quienes creen, erróneamente, que una persona todavía vive porque el cadáver parece vivir por efecto de la sangre oxigenada que aún circula debido a los métodos artificiales. Las personas que rechazan el uso de los criterios neurológicos para diagnosticar la muerte sostienen que la causa de la muerte es la ablación de los órganos. Esa opinión está en contradicción con las enseñanzas de la Iglesia.


En la práctica clínica, el médico que diagnostica la muerte no debe pertenecer a los equipos de trasplante para evitar cualquier potencial conflicto de intereses. Debe remarcarse que el uso de los criterios neurológicos debe ser estrictamente aplicado, con la absoluta certeza de la muerte cerebral antes de declarar el fallecimiento.



¿Los medios de difusión agregan confusión?


Los medios de comunicación en general son imprecisos; es frecuente escuchar que a un paciente con muerte cerebral “se le retiró el soporte vital y murió”. Obviamente, alguien que ya ha fallecido no puede volver a morir. Estas descripciones constituyen el resultado del uso desprolijo del lenguaje y de la ignorancia general de los criterios neurológicos para realizar el diagnóstico de la muerte.
Publicado en formato 1.0 en noviembre de 2008