martes, 1 de mayo de 2007

Advertencia de la Virgen Santísima en Salta

Nuestra bendita tierra ha sido objeto de innumerables manifestaciones marianas, siendo las más reconocidas las ocurridas en el siglo XVII en Luján y a fines del siglo XX en San Nicolás, ambas en la provincia de Buenos Aires.

Un fenómeno de proporciones similares esta llevándose a cabo en Salta desde1990, a partir de las manifestaciones de María Santísima a la vidente María Livia Obeid, brindando mensajes para ser difundidos a la humanidad, alentando a la conversión y a la oración para volver a nuestro Dios Creador.

De los numerosos mensajes, hemos seleccionado para su publicación las palabras que Nuestra Señora dio a María Livia el 13 de abril de 1996:

«Mis hijos:

Hoy he venido a pediros que oren y oren con gran urgencia por la Paz del mundo, que está seriamente amenazada por la iniquidad del terrible enemigo de Dios.

Confiad en mi Inmaculado Corazón, que os guiará en medio de terribles tribulaciones. Seré vuestra Consejera, no os apartéis de mi guía, no os separéis del Santo Rosario y orad permanentemente con él. Yo soy vuestra Madre y como Madre os hablo.

El mensaje que hoy os quiero transmitir es muy duro y difícil de entender para los que viven olvidados de que Dios existe, y aún de los que teniendo conciencia de Dios viven despreocupados de salvar sus almas viviendo según la carne y el mundo.

Terribles cosas os esperan, mis hijos, si no volvéis vuestros ojos a Dios, pues el tremendo castigo que Dios mandará al mundo va a comenzar.

Os revelaré una parte de este y será para llevarlos a la oración y al sacrificio y así tengan la esperanza de mitigar con vuestros rezos este castigo tan terrible. Esto es una advertencia llena del AMOR DE DIOS hacia la humanidad.

Muchas almas religiosas caerán y se apartarán del camino del Señor para vivir en la tibieza del mundo. Los sacerdotes que queden no se diferenciarán en nada de los seglares, seguirán el camino del mundo que los llevará a la apostasía, las religiosas seguirán ese mismo camino y muchas almas buenas se perderán por su causa. El mundo sin religión y sin Dios será morada de seres salvajes y animalezcos y cambiarán la fisonomía humana y así el cuerpo será el reflejo del alma. Estos aterradores humanos convertidos en discípulos de Satanás, aprovechando el caos que sobrevendrá por los grandes e inminentes castigos que caerán sobre el mundo, perseguirán a los buenos en feroz cacería. No habrá diferencia de sexos y, por un tiempo determinado por Dios Padre, el infierno reinará en el mundo. Pero mi Inmaculado Corazón apartará las tinieblas y el horror de mis hijos consagrados a Mí; el Señor esperará hasta último momento la conversión a mi Corazón Inmaculado y así todos tendrán la oportunidad de salvarse y el perdón de Dios infinitamente misericordioso.

Oren, oren con intenso Amor.
Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús, en Tí confío.»