jueves, 11 de febrero de 2010

Bienaventurada Virgen María en Lourdes



Lourdes…
Me trae a la memoria
hermosas inquietudes
de pequeñas historias,
de almas
en busca de consuelo
y de esperanza
mientras miran al cielo.


Lourdes…
Querido santuario
donde las multitudes
que acuden a diario
conocen la oración,
se acercan a María
y tras la confesión
se llenan de alegría.


Lourdes…
Sonrisa de la Virgen,
que descubren
quienes se dirigen
hacia la gruta
cargados de emoción
y viven la ternura
que Ella les transmitió.


Lourdes…
Sabes que es cierto
que quienes acuden
hasta allí enfermos,
vuelven con paz:
recuperados
o sin curar,
pero cambiados.

José García Velázquez

Segovia, 11 de febrero de 2007



Entre el jueves 11 de febrero y el viernes 16 de julio de 1858, la Virgen Santísima se apareció en 18 ocasiones a la pastorcita de 14 años Bernardita Soubirous en la gruta de Massabielle, en las cercanías de Lourdes.

En estas apariciones, la Madre de Dios transmitió un mensaje de penitencia, le enseñó a rezar el Rosario, le señaló que era la Inmaculada Concepción y solicitó la construcción de una capilla.

Hoy es Lourdes uno de los centros de peregrinación mariana más importantes del mundo y en el que se han realizado muchos milagros sorprendentes.

Si bien fue León XIII quien concedió la fiesta conmemorativa de las apariciones, con oficio y misa propia, se reconoce a San Pío X como el Pontífice que extendió la celebración a toda la Iglesia Católica en 1907.